{"id":806,"date":"2016-03-05T16:38:38","date_gmt":"2016-03-05T15:38:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/?p=806"},"modified":"2016-04-01T23:28:10","modified_gmt":"2016-04-01T22:28:10","slug":"los-arrepentidos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2016\/03\/05\/los-arrepentidos\/","title":{"rendered":"Los arrepentidos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/dog-601216_1280.jpg\" rel=\"attachment wp-att-825\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-825 size-full\" src=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/dog-601216_1280.jpg\" alt=\"dog-601216_1280\" width=\"800\" height=\"546\" \/><\/a>En la cr\u00f3nica de todo movimiento pol\u00edtico totalitario yace una figura que compite en olvido con los ganadores del Oscar al mejor vestuario: el arrepentido. Esa persona con tribuna que desde un principio fue todo vehemencia e ilusi\u00f3n, que por la causa convirti\u00f3 en enemigos a sus amigos, que dej\u00f3 de asistir a la bodas y bautizos para no toparse con ellos y que termin\u00f3 entronando al l\u00edder en el altar de su fe.<\/p>\n<p>Los arrepentidos van consumiendo su cuota de dignidad a medida que los procesos se consolidan, hacen caso omiso a las advertencias del sentido com\u00fan, de la historia y s\u00f3lo advierten el peligro cuando ya es demasiado tarde. El destino de las personas que son \u00e9ticamente superiores a las causas que apoyan es, inevitablemente, caer en desgracia. Ser utilizados a conciencia y desechados como pendejos. Y si nos ponemos, ni lo de la \u00e9tica, bastar\u00e1 con que intenten pensar levemente diferente.<\/p>\n<p>Siempre me ha intrigado el proceso mental que se lleva a cabo para abrazar lo descabellado, lo que a todas luces tiene un tufo a despotismo cautivo. No me refiero al proceso colectivo, que ya ese es otro enigma, sino al personal, al que hace el individuo consigo mismo para defender y apoyar aqu\u00e9llo que, hasta hace unos d\u00edas, formaba parte de sus l\u00edneas rojas. Qu\u00e9 pasa, por ejemplo, en la mente de un brillante cient\u00edfico para que abrace el totalitarismo; que pasa en el coraz\u00f3n de un docente para que defienda a pie juntillas el adoctrinamiento sectario; qu\u00e9 sucede en la mente de un optometrista jubilado para que olvide separar lo que est\u00e1 bien de lo est\u00e1 mal; qu\u00e9 se atrofia en el razonamiento de un periodista para que deje de desconfiar de la naturaleza humana, a escudri\u00f1ar en los motivos y a denunciar la falta de veracidad.<\/p>\n<p>El problema con el proceso de arrepentimiento es que casi siempre se alarga demasiado, como aquellos matrimonios fallidos que encadenan segundas oportunidades y que al final siguen estando juntos por los muchachos, creyendo que con ello logran una crianza as\u00e9ptica, hasta que, a la altura en la que el mal ya est\u00e1 hecho, alguno de los dos dice basta.<\/p>\n<p>Lo peor del asunto es que el arrepentido tiene una dualidad perpetua: para los amigos, esos que simplemente se limitaron a esperarlo, se defender\u00e1 como un enga\u00f1ado, pero para la causa, siempre ser\u00e1 un traidor.<\/p>\n<p>En todo caso, arrepentirse es un hecho intelectualmente m\u00e1s exigente que confiar en el mito de los salvapatrias. Reconocerse como un equivocado s\u00f3lo tiene valor si dicha condici\u00f3n se exhibe con el mismo \u00edmpetu con el que se defendi\u00f3 la estafa.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que se puede pedir, dado que vulnerables somos todos, es que el proceso de arrepentimiento comience cuanto antes, que no se dejen pasar los primeros s\u00edntomas porque en los populismos y los totalitarismos, las culpas se enquistan.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la cr\u00f3nica de todo movimiento pol\u00edtico totalitario yace una figura que compite en olvido con los ganadores del Oscar al mejor vestuario: el arrepentido. 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