{"id":54,"date":"2003-10-31T16:24:37","date_gmt":"2003-10-31T16:24:37","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"software-malo-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2003\/10\/31\/software-malo-i\/","title":{"rendered":"Software malo. (I)"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>\u00c9rase una vez un reino encantado, donde exist\u00edan unas peque\u00f1as m\u00e1quinas inanimadas y unos alquimistas que, ataviados con batas blancas y recurriendo a rituales secretos, las dotaban de vida. Los alquimistas eran amos, con egos enormes, perseverancia de jubilado enamorado y una autoestima eclipsante. Tambi\u00e9n eran buenos en eso de <em>dotar de vida<\/em> y apostaban su prestigio en cada ritual.<\/p>\n<p>Con el tiempo, surgieron muchos alquimistas, casi todos carentes de sentimientos gremiales, e inevitablemente los secretos comenzaron a ser revelados. Gentes de todos los clanes del reino fueron tambi\u00e9n capaces de dar vida a las m\u00e1quinas, vidas  cargadas de taras, pero suficientes para ser aceptadas por los humanos. Incluso los verdaderos alquimistas, en su desesperaci\u00f3n, cedieron ante la carrera por hacer m\u00e1s atractivas a las m\u00e1quinas y comenzaron a vestirlas de gala, aclararle los ojos y refinarles los modos&#8230;adem\u00e1s de sumarle taras en el proceso. Las funciones vitales de la vida fueron descuidadas.<\/p>\n<p>Los humanos (d\u00e9biles ellos) obviaron completamente estas taras y aprendieron a vivir con ellas, dado que las peque\u00f1as m\u00e1quinas eran atractivas. Esta tolerancia era exclusiva para con ellas, pero inaceptable a otro tipo de ingenios. <em>continuar\u00e1&#8230;<\/em>\n<\/p><\/blockquote>\n<p>\nTengo un prop\u00f3sito pertinaz, y es intentar explicar las m\u00faltiples razones por las cuales el software, con perd\u00f3n, es una mierda. Por qu\u00e9 pierdes documentos, se cuelgan las m\u00e1quinas, te atacan los virus&#8230; as\u00ed que les ir\u00e9 escribiendo poco a poco algunas reflexiones que he hecho sobre tema.<\/p>\n<p>Por su edad, el desarrollo de software deber\u00eda estar maduro y ofrecer est\u00e1ndares de calidad, como ha pasado con otras industrias, como la del autom\u00f3vil y los electrodom\u00e9sticos. Por el contrario, cada d\u00eda va a peor y la creatividad necesaria para mejorarlo surge en el campo rebelde, el que hace estragos. <em>Primera reflexi\u00f3n:<\/em> Los usuarios y los legisladores han sido muy permisivos con la mala calidad del software. Si alguien compra una lavadora, \u00e9sta est\u00e1 cubierta por una garant\u00eda m\u00ednima fijada por la ley, en algunos pa\u00edses como Espa\u00f1a es de 2 a\u00f1os. Si no hace lo que deber\u00eda hacer, reclamas, te la reparan, cambian o devuelven el dinero. Esto con el software no sucede y la gente lo tolera, es como si los fallos formaran parte del producto.<\/p>\n<p>Por ejemplo, el sistema operativo que usa el 90% de los PCs del mundo, tiene una garant\u00eda por s\u00f3lo los primeros 90 d\u00edas luego de la instalaci\u00f3n y los subsiguientes parches de actualizaci\u00f3n no llevan garant\u00eda alguna, de m\u00e1s est\u00e1 decir que probar los fallos es virtualmente imposible. Esto es s\u00f3lo un ejemplo, se puede encontrar en casi todo el software comercial.<\/p>\n<p>Las peores implicaciones de calidad est\u00e1n hoy relacionadas con la seguridad, creo que es tiempo que la industria del software pase por el mismo proceso de control de garant\u00eda y seguridad por el que pas\u00f3 la industria del autom\u00f3vil en los a\u00f1os 70. Todos los fabricantes se rebelaron en aquella ocasi\u00f3n, incluso dec\u00edan que incorporar el cintur\u00f3n de seguridad encarecer\u00eda demasiado los autom\u00f3viles. Hoy en d\u00eda la seguridad de los coches es un argumento de venta.<\/p>\n<p>No es un llamado a la intromisi\u00f3n del estado, sino a la defensa de los derechos de los consumidores, que adem\u00e1s de tener poco de donde elegir son v\u00edctimas de un software malo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00c9rase una vez un reino encantado, donde exist\u00edan unas peque\u00f1as m\u00e1quinas inanimadas y unos alquimistas que, ataviados con batas blancas y recurriendo a rituales secretos, las dotaban de vida. 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