{"id":2869,"date":"2025-12-25T10:45:33","date_gmt":"2025-12-25T09:45:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/?p=2869"},"modified":"2025-12-25T10:59:46","modified_gmt":"2025-12-25T09:59:46","slug":"cuento-de-navidad-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2025\/12\/25\/cuento-de-navidad-13\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">Los d\u00edas previos a la Navidad de mil novecientos ochenta y uno, el calor se neg\u00f3 a menguar pasadas las seis de la tarde. Nos estaba prohibido salir a jugar a la calle y nuestras madres nos llevaban de aqu\u00ed para all\u00e1 mientras hac\u00edan sus diligencias, a fin de asegurarse de que bebi\u00e9ramos suficiente agua. Fue durante esos d\u00edas en los que habl\u00e9 por primera vez con Mateo, mi mejor amigo. Juntos fuimos testigos del acontecimiento m\u00e1s inconmensurable del que se tenga registro en las cr\u00f3nicas de nuestro pueblo, en lo m\u00e1s profundo del Caribe.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">[\u2014\u00bfNo estar\u00e1s exagerando un poco?]<br \/>\n[\u2014De eso nada, t\u00fa d\u00e9jame a m\u00ed]<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La madre de Mateo era peluquera. Al principio, la cosa hab\u00eda surgido como un entretenimiento adolescente, cuando descubri\u00f3 que ten\u00eda la aceptaci\u00f3n de su grupo de amigas, siempre y cuando las peinara y les hiciera las u\u00f1as en silencio. Pero luego se convirti\u00f3 en una necesidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En contra de todo pragmatismo, y casi sin darse cuenta, sucumbi\u00f3 a los versos que le cantaba al o\u00eddo su ahora marido y padre de Mateo, prometi\u00e9ndole lunas llenas en cuarto menguante y adorn\u00e1ndole el pelo con estrellas doradas que no era suyas. Pero una tarde, con cuatro meses de embarazo, ella cay\u00f3 en cuenta de que no hab\u00eda nada de comer en la nevera. Entonces se acord\u00f3 de su madre:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pa\u2019esa vaina mejor b\u00fascate a un m\u00fasico, que al menos esos te traen una bolsa de pan a casa, aunque sea colgando de los cuernos descomunales que te ponen!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Comenz\u00f3 prestando sus servicios a domicilio y pronto tuvo suficientes clientas como para montar su propio sal\u00f3n de belleza. Y lo hizo de forma literal. Se apropi\u00f3 poco a poco del sal\u00f3n de la casa materna donde viv\u00edan Mateo, su padre, su madre, su abuela, sus t\u00edos y una se\u00f1ora de la que se desconoc\u00eda el parentesco pero que desde siempre hab\u00eda estado all\u00ed. Lo hizo con mucha habilidad, puso un espejito aqu\u00ed y una butaca all\u00e1. Sac\u00f3 la vajilla buena del mueble del sal\u00f3n para poner los champ\u00fas y las cremas de aguacate, y recibi\u00f3 de las clientas otros enseres que les sobraban hasta completar un negocio en condiciones que daba de comer a todos. All\u00ed fue donde conoc\u00ed a Mateo, la v\u00edspera de aquella Navidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El sal\u00f3n daba a la calle, con entrada por tres grandes puertas, una potente luz natural y paso obligado para llegar a la min\u00fascula puerta por la que se acced\u00eda al resto de la casa. Estaba flanqueada por un poster de Lady Di, otro de Michael Jacskson y justo en el medio, uno enorme de Maritza Sayalero, miss universo mil novecientos setenta y nueve. La intenci\u00f3n no era camuflar la puerta, sino servir de modelos para los cortes de pelo que entonces estaban de moda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mateo y yo llev\u00e1bamos un rato sentados en el umbral de la puerta, en silencio. Yo esperaba a mi madre mientras le hac\u00edan el tinte. Para \u00e9l era una tarde de aburrimiento rutinario en el negocio de su madre, pero para m\u00ed era todo un espect\u00e1culo. Ese sal\u00f3n era un circo fant\u00e1stico por el que desfilaban cada poco, y diciendo buenas tardes, personajes de leyenda que sal\u00edan y entraban por la min\u00fascula puerta: el se\u00f1or forzudo, un t\u00edo de Mateo que hab\u00eda empezado a levantar pesas por despecho hasta que se le fue de las manos. Los espejos temblaban a su paso y ten\u00eda que agacharse y entrar de lado por la puertecita. Tambi\u00e9n estaba la mujer barbuda, una t\u00eda de Mateo que ten\u00eda un lunar en el ment\u00f3n con veinti\u00fan pelos crespos que no se hab\u00eda cortado en la vida, y que adem\u00e1s sol\u00eda llevar en brazos un gato hipertr\u00f3fico tan grande como un tigre de bengala. Finalmente, y muy de vez en cuando, pasaba un se\u00f1or delgado y taciturno, peinado a la gomina y que parec\u00eda tener el don de no pesta\u00f1ear. Un hipnotizador de libro\u2026 y padre de Mateo. Fue entonces cuando le pregunt\u00e9:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u00a0\u2014\u00bfY en qu\u00e9 trabaja tu padre?<br \/>\n\u2014Mi padre es poeta.<br \/>\n\u2014\u00a1Vaya, lo siento mucho! Mi madre dice que los poetas son unos vagos.<br \/>\n\u2014No te preocupes, eso dice mi abuela tambi\u00e9n. Pero \u00e9l no es vago, s\u00f3lo tiene un problema de productividad.<br \/>\n\u2014\u00bfY eso qu\u00e9 es?<br \/>\n\u2014No lo s\u00e9, pero es la excusa que pone mi padre cuando lo rega\u00f1an.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esa tarde el sal\u00f3n estaba a reventar y se acumulaba el trabajo, tanto como los cientos de miles de cabellos que yac\u00edan en el suelo, luego de ser arrebatados de su sufrimiento gravitatorio por las tijeras decimon\u00f3nicas de la madre de Mateo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">[\u2014\u00bfdecimo qu\u00e9?]<br \/>\n[\u2014n\u00f3nicas.]<br \/>\n[\u2014Chanfle.]<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><em>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no le dices al vago de tu marido que venga a barrer un poco?<br \/>\n<\/em><br \/>\n[\u2014Espera un momento, \u00bfa qu\u00e9 vienen esas cursivas?]<br \/>\n[\u2014Es para mantener el anonimato de las mujeres que estaban en el sal\u00f3n]<br \/>\n[\u2014\u00a1Ah!, por ejemplo, para que el lector no sepa que eso lo dijo mi abuela]<br \/>\n[\u2014M\u00e1s o menos Mateo\u2026]<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La clientela de la madre de Mateo era multigeneracional. Muy pocas profesiones pueden experimentar ese fen\u00f3meno. As\u00ed que fue inevitable que surgiera la pol\u00e9mica entre el ruido del secador, el alboroto de los comentarios del cap\u00edtulo de la telenovela de la noche anterior y el volumen chicharrero de la radio AM, que parec\u00eda no estar, pero siempre estaba. Las m\u00e1s j\u00f3venes aconsejaron a la madre de Mateo que lo mandara a barrer, con desd\u00e9n y sin contemplaciones, porque ella era la que tra\u00eda el pan a la casa. Que \u00e9l en su lugar har\u00eda lo mismo. Las que ten\u00edan un poco m\u00e1s de experiencia, pero no tanta, le ped\u00edan prudencia, porque el mundo daba muchas vueltas y el ni\u00f1o estaba correteando por all\u00ed y se le pod\u00edan quedar resquemores en el subconsciente. Las m\u00e1s mayores miraban desde el ocaso de la experiencia y le ped\u00edan resignaci\u00f3n ante esa prueba de fe que Dios le hab\u00eda mandado. \u2014\u00a1Ay mijita! Lo peor a que te mantengan es querer a un mantenido.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mateo se levant\u00f3 de mi lado para atender a un gesto de su madre para que acudiera. Ella se agach\u00f3 para quedar a su altura y le pidi\u00f3, hablando bajito, que fuera a decirle a su padre que por favor viniera a echar un mano. Y a\u00f1adi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u2014Agarre una paledonia para merendar y tr\u00e1igale otra a su amigo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mateo cruz\u00f3 la puertecita y volvi\u00f3 en menos de tres minutos con la respuesta y una paledonia en cada mano. Justo cuando aclaraba la voz para hacerla sobresalir con la respuesta para su madre por encima del tumulto de las voces del sal\u00f3n, el secador de pelo y el vendaval de la radio, justo en ese momento, se fue la luz. Todo qued\u00f3 en silencio y se le escuch\u00f3 decir con voz chillona y a todo pulm\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1Mand\u00f3 a decir mi pap\u00e1 que ahora no puede, porque est\u00e1 buscando un adjetivo!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">No hay que ensa\u00f1arse con descripciones innecesarias. Cualquiera puede entender el pandemonio de risas y burlas en las que se transform\u00f3 aquel sal\u00f3n durante los cinco minutos que dur\u00f3 el apag\u00f3n; y el infinitesimal tama\u00f1o que adopt\u00f3 el coraz\u00f3n de la madre de Mateo ante aquella escena, agraviada por la imposibilidad de mandar a la mierda a nadie.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mateo volvi\u00f3 a sentarse a mi lado, me dio la paledonia y se puso a mirar al suelo. Mi madre dec\u00eda que cuando alguien estaba triste hab\u00eda que respetarle el silencio, pero hasta yo hab\u00eda entendido por lo que estaba pasando Mateo, as\u00ed que intent\u00e9 hacerle pensar en otra cosa:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfY t\u00fa qu\u00e9 le pediste al Ni\u00f1o Jes\u00fas este a\u00f1o? Porque yo le ped\u00ed un Mazinger Z, aunque la verdad, yo lo que quiero es ser Koji Kabuto, aunque a veces quiero ser Marco y otras Meteoro. Le digo a mi madre que quiero ser de todo y no paro de hablar y a veces me dice que calle un poco. \u00bfPero qu\u00e9 le pediste t\u00fa?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mateo hizo una pausa y me mir\u00f3 a los ojos por primera vez. Estren\u00f3 la mirada que reservar\u00eda para los momentos trascendentales de nuestra longeva amistad y encogiendo los hombros agreg\u00f3:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u2014Yo le ped\u00ed un adjetivo para mi padre.<br \/>\n\u2014\u00bfY eso qu\u00e9 es?<br \/>\n\u2014No lo s\u00e9, pero si lo encuentra me parece que pelear\u00e1n menos. Pap\u00e1 y mam\u00e1 se lo pasan peleando todo el d\u00eda por el dichoso adjetivo.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La ma\u00f1ana de Navidad fui a casa de Mateo a mostrarle el Mazinger Z que me hab\u00eda tra\u00eddo el Ni\u00f1o Jes\u00fas. Aunque realmente lo que me trajo fue una estatua de Mazinger Z, porque no ten\u00eda ni un m\u00edsero dedo articulado y estaba tieso con los brazos extendidos. Se parec\u00eda m\u00e1s al papa Juan Pablo II que a mi robot favorito de la infancia. Eso me confund\u00eda un mont\u00f3n y terminaba dici\u00e9ndole a los enemigos imaginarios de mi robot: \u201cQueriiiddoss hermaanuus\u2026\u201d en ese castellano polaquizado de su santidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Encontr\u00e9 a Mateo en el sal\u00f3n de belleza de su madre, acompa\u00f1ando a su padre, que escoba en mano, flotaba con desgano en lo que parec\u00edan ser un mar de nubes de tormenta. Yo quer\u00eda preguntarle por su regalo, pero qued\u00e9 mudo ante la cantidad infinita de pelos esparcidos por el suelo. \u00a1Nos llegaban hasta las rodillas! Es como si le hubiesen rapado la tumusa a los Jackson Five y el grupo Kiss juntos.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En medio de aquello, escuchamos al padre de Mateo, que con una premura desesperada y sin quitar la vista del suelo, le llamaba desde el fondo del sal\u00f3n. Estaba completamente paralizado y con la escoba en la mano derecha a modo de vara poderosa. La viva estampa de Mois\u00e9s mirando zarza.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00a1La libretica Mateo, r\u00e1pido hijo, tr\u00e1igame la libretica!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Cuando Mateo volvi\u00f3 con la libretica de notas, su padre la abri\u00f3 sin mover la vista y apunt\u00f3 a ciegas lo que ve\u00eda. Respir\u00f3 y sigui\u00f3 barriendo con m\u00e1s \u00edmpetu y la escena volvi\u00f3 a repetirse hasta tres veces m\u00e1s. Entonces Mateo se atrevi\u00f3 a preguntar, preocupado por la rara actitud de su padre.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">\u2014\u00bfPero usted qu\u00e9 es lo que ve?<br \/>\n\u2014\u00a1Adjetivos, hijo m\u00edo, adjetivos!<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mateo y yo nos acercamos a mirar. \u00c9l nos dec\u00eda d\u00f3nde estaban, pero como no sab\u00edamos leer ni escribir, pues no ve\u00edamos m\u00e1s que pelitos enredados sobre s\u00ed mismos formando largos tirabuzones. \u00c9l nos dec\u00eda que no, que los adjetivos estaban escritos a pelo y en una estilosa caligraf\u00eda palmer. Creo que hasta sexto de primaria la palabra adjetivo fue sin\u00f3nimo de pelos enredados para nosotros.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">El padre de Mateo se convirti\u00f3 en un afamado poeta, aunque jam\u00e1s sali\u00f3 del pueblo, ni dej\u00f3 de trabajar en la peluquer\u00eda de su mujer, barriendo pelos en busca de adjetivos, lavando cabezas para destilar sustantivos y dando conversaci\u00f3n para minar adverbios.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por aquel entonces, Mateo y yo empez\u00e1bamos, no sin temor, a tener nuestras dudas sobre los poderes sobrenaturales de un ni\u00f1o reci\u00e9n nacido que tra\u00eda regalos por Navidad, pues su narrativa superaba a toda l\u00f3gica. Pero, afortunadamente, fueron despejadas de plano y para siempre jam\u00e1s por los sucesos acaecidos los d\u00edas previos a la Navidad de mil novecientos ochenta y uno, cuando el calor se neg\u00f3 a menguar pasadas las seis de la tarde.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">[\u2014Feliz Navidad querido Mateo]<br \/>\n[\u2014Feliz Navidad Cartero]<\/p>\n<p>&#8212;<br \/>\nBasado en hechos reales. Algunos personajes son ficticios por razones t\u00e9cnicas. El milagro navide\u00f1o es absolutamente ver\u00eddico.<\/p>\n<p>Feliz Navidad querido lector y muchas gracias un a\u00f1o m\u00e1s por pasarse por aqu\u00ed.<br \/>\nEl Cartero.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los d\u00edas previos a la Navidad de mil novecientos ochenta y uno, el calor se neg\u00f3 a menguar pasadas las seis de la tarde. 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