{"id":2673,"date":"2020-12-24T16:53:15","date_gmt":"2020-12-24T15:53:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/?p=2673"},"modified":"2020-12-24T19:16:29","modified_gmt":"2020-12-24T18:16:29","slug":"cuento-de-navidad-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2020\/12\/24\/cuento-de-navidad-9\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad"},"content":{"rendered":"\n<p>La mayor\u00eda de los mantras se inventaron para expiar las culpas. La piadosa familia Torres-Zavala hab\u00eda apurado el a\u00f1o repitiendo el suyo: \u2014<em>Seguro que estar\u00e1 mejor all\u00e1.<\/em> Se empez\u00f3 a escuchar con mayor insistencia a la altura de la Fiesta de los todos los Santos, cuando mucha m\u00e1s gente de la casa emprendi\u00f3 la tarea de tropezar con aquella mecedora de siempre que hab\u00eda desarrollado la extra\u00f1a propiedad de duplicar su tama\u00f1o todas las tardes. Un caso similar se estaba dando con un bast\u00f3n ortop\u00e9dico que sol\u00eda ser visto en varios sitios de la casa al mismo tiempo y con el insoportable olor de un ung\u00fcento de importaci\u00f3n que la abuela aseguraba, cuando a\u00fan pod\u00eda, ser la cura definitiva para la urticaria de las orejas y la anemia insidiosa.<\/p>\n<p>Sin embargo, la inminencia de las fiestas de Navidad estaba haciendo que la sutileza samaritana de las familias m\u00e1s piadosas \u2014y Los Torres-Zavala eran una de ellas\u2014 se tornara tosca y torpe, especialmente en las conversaciones de susurro de la hora de la siesta. Ya no se trataba de la necesidad de quitar la mecedora del sal\u00f3n para hacer espacio al \u00e1rbol de luces de colores y dejar lugar para recibir visitas, sino de la taxativa exigencia de que la abuela se fuera a un lugar donde seguro estar\u00eda mejor. \u2014<em>Pero m\u00edrala Guzm\u00e1n, parece un palo, que ni siente ni padece, un ictus son palabras mayores. <\/em>Todos asent\u00edan si alguien agregaba que cuando a\u00fan se val\u00eda por s\u00ed misma, al menos era una ayuda con la concina y con los ni\u00f1os, pero as\u00ed\u2026 <em>\u2014una tristeza Guzm\u00e1n<\/em>, qu\u00e9 otra cosa pod\u00eda ser.<\/p>\n<p><em>All\u00e1 <\/em>estaba muy lejos. Un sitio recomendado encarecidamente por misia Flor desde que la hab\u00edan ayudado a pasar un trance similar con su difunto padre <em>\u2014Que en paz descanse. <\/em>Contaba que se encargaban de todo. Era un caser\u00edo min\u00fasculo en el que todo se quedaba para siempre y que ten\u00eda en el secreto su fuente principal de ingresos. <em>\u2014S\u00f3lo tienes que llevarla; y all\u00ed la meten en una casita pegadita al r\u00edo donde la misericordia del Alt\u00edsimo hace el resto. Cuando el Se\u00f1or la tenga en su gloria, te mandan a avisar discretamente para que la busques y puedas cumplir con el sagrado deber del luto y el miserable suplicio de repartir la herencia.<\/em><\/p>\n<p>Guzm\u00e1n despert\u00f3 a su hijo mayor m\u00e1s temprano de lo habitual y le plante\u00f3 el traslado como un ejercicio de iniciaci\u00f3n, de hombr\u00eda. Llevar a la abuela y callar: \u2014<em>Seguro que estar\u00e1 mejor all\u00e1, hijo m\u00edo.<\/em> Puso unos cuantos cojines como \u00faltimo acto de compasi\u00f3n y la acomod\u00f3 como pudo en la parte trasera del coche. Condujo durante horas repitiendo el mantra y mirando de vez en cuando al asiento trasero, con la esperanza de despertar. Aunque era un palo seco, a\u00fan era la abuela. Justo cuando empezaba a pensar que se hab\u00eda perdido, aparecieron en un recodo del camino las cuatro casas solas que le hab\u00edan dado por toda se\u00f1a. Cuando ya se la llevaban a la casita del r\u00edo, se acord\u00f3 del otro recado que le hab\u00edan mandado dar y sali\u00f3 corriendo para estar m\u00e1s cerca y no gritarlo: \u2014<em>Mandaron decir tambi\u00e9n que la aguantaran hasta despu\u00e9s de Reyes. <\/em>La piedad tuvo un recargo del treinta por ciento.<\/p>\n<p>Ante aquel imprevisto, los patronos encomendaron el cuidado de la abuela a una muchacha que se hab\u00eda quedado viuda con tres hijas a cargo y que aceptaba los peores trabajos del caser\u00edo. <em>\u2014Sin esmerase muchacha, lo justo para que la cosa pase de Reyes.<\/em><\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os, los procedimientos del caser\u00edo estaban muy pulidos y no s\u00f3lo se encargaban de estos menesteres, sino de cualquier deshonra familiar; desde gestaciones secretas de ni\u00f1as de bien, hasta secuestros fingidos por deudas de juego. Alguien advirti\u00f3 someramente del posible riesgo con las ni\u00f1as de la muchacha, por aquello de que los ni\u00f1os no saben guardar secretos, pero las fechas eran las que eran y no hab\u00eda nadie m\u00e1s. Aunque la madre intent\u00f3 evitarlo mientras pudo, las ni\u00f1as hab\u00edan encontrado en la abuela una mu\u00f1eca enorme con la que jugar. De ojos azules profundos que pesta\u00f1eaban solos, una cabellera largu\u00edsima de plata que hab\u00edan lavado y secado meci\u00e9ndola por fuera del chinchorro donde yac\u00eda inm\u00f3vil, y una piel fin\u00edsima, casi transparente, que acariciaban con suma ternura, no se fuera a romper. A la abuela le hac\u00edan preguntas y le elaboraban respuestas con tal fluidez, que parec\u00eda que cobraba vida de vez cuando, especialmente cuando la muchacha le impon\u00eda el reflejo de tragar las escasas cucharadas de atol con las que intentaba fortalecerle el sentido de la oportunidad. El deber de morirse cuando se debe y no cuando se quiere.<\/p>\n<p>A pesar de los cuidados paliativos, las cosas se torcieron la v\u00edspera de Navidad, luego de dos semanas en las que parec\u00eda que todo saldr\u00eda seg\u00fan lo planeado. Era evidente que la abuela no pasar\u00eda de aquella noche. Pesta\u00f1aba con m\u00e1s frecuencia, respiraba con dificultad y la ni\u00f1a mayor aseguraba que aquellos gemidos se parec\u00edan a las letan\u00edas de la catequesis. <em>\u2014Los dolores de dentro siempre suenan a letan\u00edas, mijita. Recoja a sus hermanas y v\u00e1yanse a dormir, que ma\u00f1ana ser\u00e1 un d\u00eda largo. <\/em>La muchacha le habl\u00f3 bonito a la abuela un ratico m\u00e1s, para que se fuera de este mundo al menos escuchando la voz de alguien que no le reprochara nada. Cuando perec\u00eda que le quedaba poco, sali\u00f3 a avisar a sus patronos de la novedad.<\/p>\n<p><em>All\u00e1<\/em> estaba muy lejos. M\u00e1s o menos donde el viento se devuelve y su ausencia deja que se escuchen sonidos imposibles en la ciudad. El problema es que al ser siempre los mismos se deja de escucharlos. Se cree que en el campo la gente oye a los p\u00e1jaros cantar por las ma\u00f1anas y el sonajero de los insectos nocturnos; pero no es verdad. \u00c9stos tambi\u00e9n forman parte del silencio. Lo que verdaderamente lo rompe, es cualquier cosa que no suene a la rutina, a la realidad del tiempo triste, justo como aquel villancico matutino, con pausas para toser, que comenz\u00f3 a escucharse al alba. Preven\u00eda de una voz tierna, amorosa y profunda que parec\u00eda no haber hablado nunca y que sin verle pod\u00eda adivinarse que ven\u00eda de una boca feliz que sonre\u00eda. Las ni\u00f1as se asomaron protegi\u00e9ndose con las s\u00e1banas, curiosas, pero sin miedo y dieron de repente con la sorpresa de sus vidas. Una mu\u00f1eca enorme, de ojos azules profundos y una cabellera largu\u00edsima de plata sentada en su chinchorro y que sonre\u00eda de verdad y les hac\u00eda gestos para que fueran a darle un abrazo.<\/p>\n<p><em>\u2014\u00a1Avemar\u00edapur\u00edsima! Y ahora qu\u00e9 hacemos do\u00f1ita, no estoy yo muy hecha a los milagros. Usted se ten\u00eda que morir anoche. <\/em>La abuela se puso en pie, a\u00fan con dificultad, y cogi\u00f3 la mano de la muchacha con la misma ternura con que lo hac\u00edan sus hijas: <em>\u2014Vaya y d\u00edgale a sus patronos que avisen de mi partida despu\u00e9s de Reyes, como estaba previsto, y que a\u00f1adan el lamentable suceso de una crecida del r\u00edo que la casita y todo lo que ten\u00eda dentro no pudo soportar.<\/em><\/p>\n<p>Seguro que estar\u00e1 mejor all\u00e1.<\/p>\n<hr id=\"block-ad13d625-e3c7-48b2-8aed-1cd23e78940a\" class=\"wp-block-separator block-editor-block-list__block wp-block\" tabindex=\"0\" role=\"group\" aria-label=\"Bloque: Separador\" data-block=\"ad13d625-e3c7-48b2-8aed-1cd23e78940a\" data-type=\"core\/separator\" data-title=\"Separador\" \/>\n<div class=\"wp-block\" data-align=\"left\">\u00a0<\/div>\n<p><em>Nota del Cartero:<\/em><br data-rich-text-line-break=\"true\" \/>\u00a1Feliz Navidad querido lector! Un a\u00f1o duro, s\u00ed, pero hay que sacudirse y seguir creyendo en los milagros, aunque los para la ciencia.<\/p>\n<p id=\"block-32d715f8-5ac5-446c-9410-dfc78b4c59be\" class=\"block-editor-rich-text__editable block-editor-block-list__block wp-block rich-text\" tabindex=\"0\" role=\"group\" contenteditable=\"true\" aria-multiline=\"true\" aria-label=\"Bloque de p\u00e1rrafo\" data-block=\"32d715f8-5ac5-446c-9410-dfc78b4c59be\" data-type=\"core\/paragraph\" data-title=\"P\u00e1rrafo\"><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Cuentos-Navidad-otras-historias-jerogl%C3%ADficas\/dp\/153950056X\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Cuentos de Navidad y Otras Historias Jerogl\u00edficas<\/a><\/p>\n<div class=\"block-list-appender wp-block\" tabindex=\"-1\">\u00a0<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[16],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2673"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2673"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2673\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2687,"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2673\/revisions\/2687"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2673"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2673"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2673"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}