{"id":2376,"date":"2017-12-24T16:24:06","date_gmt":"2017-12-24T15:24:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/?p=2376"},"modified":"2018-01-07T12:07:15","modified_gmt":"2018-01-07T11:07:15","slug":"cuento-de-navidad-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2017\/12\/24\/cuento-de-navidad-6\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad"},"content":{"rendered":"<p>Yo es que iba para astronauta, pero las cosas se torcieron. Resulta curioso que sean esas torceduras de la vida las que te terminen llevando a donde quer\u00edas ir; y no aquellos planes amolados con el tiempo, calculados al dedillo y tan infalibles en los que confiabas. Fui siempre muy ingenuo y nunca me distingu\u00ed por la valent\u00eda, aunque a decir verdad tampoco me dieron muchas oportunidades. Realmente conocidos, s\u00f3lo ten\u00eda dos temores: a las hormigas y a los yogures caducados. Lo \u00faltimo no s\u00e9 muy bien a cuento de qu\u00e9, pero lo primero me viene de peque\u00f1o, de cuando me escapaba por las noches de agosto y me tumbaba bocarriba en las cuestas cercanas a ver las perseidas. Volv\u00eda luego a casa con m\u00e1s picaduras que estrellas en el firmamento. Por lo dem\u00e1s, no me interesaban las estrellas, s\u00f3lo las perseidas, que no eran tales, sino rocas del espacio. Desde entonces esas rocas se convirtieron en mi gran pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Se ve\u00eda raro que un ni\u00f1o anduviera todo el rato mirando al suelo buscando rocas ca\u00eddas del espacio. Mi madre me daba por el cogote para que no lo hiciera, pero las pasiones es lo que tienen, son un peligro. Le escrib\u00ed a la se\u00f1ora Claus unas cuantas cartas pidi\u00e9ndole en suerte una de aquellas rocas; pues pensaba que tendr\u00eda mano izquierda con su marido, y aunque entend\u00eda que eran peticiones exc\u00e9ntricas, insist\u00eda cada a\u00f1o porque uno nunca sabe. \u00a0Con el tiempo, mi madre me dej\u00f3 andar como quisiera, siempre y cuando disimulara si nos top\u00e1bamos con la gente. As\u00ed lo hice, y en la Noche Buena de 1938, como premio a mi perseverancia infantil termin\u00e9 encontrando a Katy, una condrita ordinaria y negr\u00edsima que estuve admirando en secreto durante a\u00f1os hasta que conoc\u00ed a Linda y me cas\u00e9 con ella.<\/p>\n<p>Rellen\u00e9 con cuidado todas las hojas de la convocatoria para ser astronauta. Pens\u00e9 que mis estudios de f\u00edsica ayudar\u00edan bastante. En la carta de presentaci\u00f3n les insist\u00ed en que \u00a1nada como mandar a un ge\u00f3logo a la Luna!, que eso vest\u00eda mucho, que le daba un toque cient\u00edfico a la exploraci\u00f3n espacial y eso. La cosa pareci\u00f3 surtir efecto y fui seleccionado como pre-candidato a astronauta-cient\u00edfico. NASA era muy suya para ponerle nombre a los cargos y a veces exageraban: por ejemplo, le llamaban pilotos a los que no pilotaban, porque no era propio llamar piloto al comandante, que era quien realmente lo hac\u00eda, y muy poca cosa llamar copiloto a un astronauta. En fin. Me revisaron desagradablemente hasta los rincones m\u00e1s \u00edntimos de mi ser, aunque nunca se toparon con el dichoso miedo a las hormigas que supe disimular como un maestro. Pero cuando luchaba con mi tendencia natural a hacerme ilusiones apareci\u00f3 otra vez una de esas torceduras vitales: dieron con un lev\u00edsimo soplillo casi imperceptible en el coraz\u00f3n que me dej\u00f3 fuera de la carrera. \u00a1Qu\u00e9 faena! Me fui a casa a mirar al cielo con Linda que es lo que m\u00e1s me gusta hacer. Qu\u00e9 desilusi\u00f3n, con las ganas que ten\u00eda de pasear por la Luna, recolectar rocas del espacio en mi mochila y echarle un vistazo al bordecillo de los cr\u00e1teres, a ver si percib\u00eda alg\u00fan colorcillo naranja.<\/p>\n<p>Y mira si pasamos noches mirando al cielo. Descubrimos cientos de cometas. A veces nos daba reparo publicar los descubrimientos, no fueran a pensar que ten\u00edamos un topo en el espacio. De aquel tiempo le vino a Linda una costumbre de amor: En cada v\u00edspera de Navidad se quedaba pegada a los instrumentos hasta la extenuaci\u00f3n con la intenci\u00f3n de dar con un nuevo cometa y regal\u00e1rmelo. Lo habitual era que me quedara dormido durante la espera, y la verdad, no cre\u00eda que nadie tuviera tanta suerte como para decir, <em>venga, ahora voy a encontrar un cometa<\/em> y lo encontrara. Pero la cosa era que cuando ya estaba amaneciendo, Linda me hac\u00eda cosquillas con un papelito en la nariz para despertarme y entonces me daba a leer las coordenadas y el nombre del que hab\u00eda descubierto. Es que Linda es as\u00ed.<\/p>\n<p>Con el tiempo termin\u00e9 ayudando con el entrenamiento de los astronautas que ir\u00edan a donde yo quer\u00eda ir. Fue una experiencia rara, pero me hizo mejor persona. Qu\u00e9 rotunda cura de humildad se saca de ense\u00f1ar a otro a hacer lo que te gustar\u00eda hacer por ti mismo; yo me lo tom\u00e9 en serio y lo hice lo mejor que pude. Sobre todo ense\u00f1arles a mirar, a escarbar, a seguir la intuici\u00f3n, a describir con propiedad cient\u00edfica lo que ve\u00edan. El roce hizo el cari\u00f1o y bueno, de alguna forma sent\u00ed que estuve all\u00ed con ellos.<\/p>\n<p>Entonces, pasados los a\u00f1os, una noche de marzo nos hicimos famosos. No est\u00e1bamos buscando lo que encontramos, pero pasa con tanta frecuencia en la ciencia, que hasta le hemos pues nombre: serendepia. La cosa fue que Linda, David (un amigo) y yo dimos con un bicharango enorme, un cometa de f\u00e1bula, que al cabo de un a\u00f1o terminar\u00eda impactando en directo contra J\u00fapiter. Tan, tan, tan fue la cosa, que le terminaron poni\u00e9ndole nuestros nombres y todo. A NASA le vino de perla. Todo el mundo estuvo expectante con el dichoso impacto. Y venga a dar conferencias por el mundo hablando del comenta y dando entrevistas y todo eso. \u00a0Fue luego de una de esas conferencias en Australia cuando apareci\u00f3 otra de esas inesperadas torceduras. NASA estaba embarcada por entonces en otro proyecto para enviar sondas a la Luna, pues estaba segura de que encontrar\u00eda agua en alg\u00fan cr\u00e1ter de los polos. Al principio, Linda no estuvo de acuerdo, le daba reparo pues todo aquello fue un gran imprevisto, pero tambi\u00e9n estaba por esos d\u00edas la alharaca formada con la vuelta al espacio de John Glen y parec\u00eda que estaba de moda lo de mandar ancianos al espacio. Lo cierto es que en la Noche Buena del 1997 Linda no encontr\u00f3 ning\u00fan comenta que regalarme, por m\u00e1s que insisti\u00f3 la pobre, y como compensaci\u00f3n, accedi\u00f3 a que cumpliera mi sue\u00f1o. Y en ello estoy. Los cient\u00edficos no se conformaron con detectar agua a trav\u00e9s de los instrumentos, as\u00ed que decidieron zambullir la sonda espacial en bomba, ya que si realmente la hab\u00eda, se ver\u00eda el vapor de agua del chapuz\u00f3n. Y aqu\u00ed que estoy yo, cogiendo carrerilla junto a mis cenizas adosadas a la nave en una capsulilla de policarbonato. No os pod\u00e9is ni imaginar las vistas que tengo mientras me acerco a mi gran roca del espacio.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>A la memoria de mi admirado Eugene Shoemaker.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p>Nota del Cartero:<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Portada.png\"><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-2009 alignleft\" src=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Portada.png\" alt=\"\" width=\"144\" height=\"228\" \/><\/a>Como todos los a\u00f1os, mi sincero agradecimiento querido lector por pasarse de vez en cuando por aqu\u00ed.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Cuentos-Navidad-otras-historias-jerogl%C3%ADficas\/dp\/153950056X\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Cuentos de Navidad y Otras Historias Jerogl\u00edficas<\/a><\/p>\n<p>Felices fiestas y Gran A\u00f1o Nuevo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo es que iba para astronauta, pero las cosas se torcieron. 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