{"id":2270,"date":"2017-08-30T20:00:22","date_gmt":"2017-08-30T18:00:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/?p=2270"},"modified":"2017-08-30T11:23:03","modified_gmt":"2017-08-30T09:23:03","slug":"pago-en-especie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2017\/08\/30\/pago-en-especie\/","title":{"rendered":"Pago en especie"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_2272\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/spice.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2272\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2272 size-full\" src=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2017\/08\/spice.jpg\" alt=\"1\" width=\"640\" height=\"424\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2272\" class=\"wp-caption-text\">\ud83d\ude09<\/p><\/div>\n<p>Casarse con un muerto de hambre no es un problema. Al menos en las primeas de cambio de una relaci\u00f3n, cuando la dopamina hace extraordinariamente bien su labor y se est\u00e1 dispuesto a todo. El problema viene despu\u00e9s, con el desamor, con la violencia inherente a toda separaci\u00f3n. Incluso aquellas que se etiquetan con el eufemismo de \u00abcom\u00fan acuerdo\u00bb y que alcanza visos tormentosos si, adem\u00e1s, la mujer no tiene independencia econ\u00f3mica y hay hijos de por medio. Si en ese momento el muerto de hambre lo sigue siendo, el trance para la mujer se asemeja m\u00e1s a quitarse un peso de encima. Algunos ni siquiera tienen la hombr\u00eda de bien para afrontarlo y simplemente desaparecen \u2014m\u00e1s dif\u00edcil hoy en d\u00eda\u2014; mientras otros, atrapados por el valor potencial de su propia imagen futura, necesitan expiar sus culpas. De este \u00faltimo grupo me interesan, sobre todo, aquellos hombres que brillan por su intelecto, que han logrado ganarse la vida especialmente bien s\u00f3lo con pensar; que han creado peque\u00f1as o grandes revoluciones cada uno en su campo, pero que tienen en com\u00fan la rara tendencia a pagar sus divorcios en especie.<\/p>\n<p>A m\u00ed no me gusta meterme en la vida de nadie; ni siquiera para ejemplificar. Pero con los personajes p\u00fablicos, que de alguna forma tambi\u00e9n han hecho p\u00fablica su vida, digamos que podemos analizarlo bien documentados y desde una perspectiva que se aleja del simple morbo. En esta l\u00ednea hay dos casos que destaco porque los protagonizan dos hombres desde dos fronteras distintas: Mario Vargas Llosa, desde la creaci\u00f3n literaria y Albert Einstein desde la cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Cuando a los diecinueve a\u00f1os Vargas Llosa se casa con su t\u00eda pol\u00edtica Julia Urquidi, \u00e9sta ten\u00eda diez a\u00f1os m\u00e1s que \u00e9l. Fue, como registran los protagonistas en varias fuentes, un amor sincero, con oposici\u00f3n y vibrante. La t\u00eda Julia fue la mujer que ayud\u00f3 a Mario a pasar el puente que separa el querer ser escritor de realmente llegar a serlo; la que ayud\u00f3 a disciplinar su talento, la que estuvo con \u00e9l cuando no ten\u00eda d\u00f3nde caerse muerto y no hab\u00eda demostrado nada. Luego de publicar con \u00e9xito de cr\u00edtica y ventas su primera novela, Mario sigue escribiendo y en medio de ello, se enamora de su prima Patricia, ocho a\u00f1os menor que \u00e9l, y que se hab\u00eda ido a vivir con la pareja en el compacto apartamentico que ten\u00edan alquilado en Par\u00eds. Le pide el divorcio a una dolida Julia y al a\u00f1o siguiente se casa con su prima. Como compensaci\u00f3n del acuerdo de divorcio, Mario le cede a Julia los derechos de por vida de <em>La ciudad y los Perros<\/em>, su primera novela; pero Julia tuvo m\u00e1s que problemas para cobrarlos como era debido y decidir sobre el devenir de la explotaci\u00f3n de la novela. Las editoriales la ninguneaban y la cosa termin\u00f3 siendo tan tortuosa, que acab\u00f3 devolvi\u00e9ndoselos a Mario a\u00f1os despu\u00e9s. Un proceso que obviamente tuvo m\u00e1s matices que los que la extensi\u00f3n de una nota como esta puede cubrir, como en el caso siguiente.<\/p>\n<p>Tal vez sea el m\u00e1s conocido. El de f\u00edsico te\u00f3rico Albert Einstein y la matem\u00e1tica serbia Mileva Mari\u0107, su primera esposa. M\u00e1s especial a\u00fan por la casi certeza de la omisi\u00f3n de las m\u00e1s que probable contribuci\u00f3n de Mileva en los trabajos del cient\u00edfico. Mileva estuvo all\u00ed en el <em>annus mirabilis<\/em> de mil novecientos cinco y en todo el proceso anterior; crio a sus dos hijos arregl\u00e1ndoselas con los ingresos inestables de un doctorando y luego con el trabajo que su marido hab\u00eda conseguido en la oficina de patentes. Cuando Einstein ya es controvertidamente famoso y accede a trabajos m\u00e1s estables y mejor remunerados, la relaci\u00f3n era pr\u00e1cticamente inexistente. A la postre, luego de diecisiete a\u00f1os de matrimonio le pide el divorcio para casarse con su prima Elsa, a su vez divorciada y con dos hijas. Mileva se negaba a darle el divorcio. Su situaci\u00f3n no era sencilla. Eduard, su hijo menor, requer\u00eda de cuidados especiales pues sufr\u00eda de esquizofrenia. Einstein intenta varias aproximaciones, casi siempre por carta. Ofrece distintos acuerdos econ\u00f3micos, especialmente el compromiso de la pensi\u00f3n y los aportes para el fondo educativo de su hijo Hans Albert y los cuidados de Eduard, pero Mileva no se fiaba y no sal\u00eda de un c\u00edrculo de crisis nerviosas. Y es aqu\u00ed entonces donde vuelve a salir el asunto del pago en especie. Einstein le ofrece a su mujer en el acuerdo de divorcio la totalidad de la dotaci\u00f3n econ\u00f3mica del premio Nobel, mucho dinero, incluso hoy. Un gesto que visto as\u00ed, deja absolutamente claro el desprendimiento del cient\u00edfico y su buena fe. Salvo por un detallito: \u00a1A\u00fan no hab\u00eda ganado el Nobel! Rizando el rizo de esta pr\u00e1ctica, pag\u00f3 con una promesa, pero como le dec\u00eda por carta a Mileva, estaba m\u00e1s que seguro que <em>alg\u00fan d\u00eda<\/em> lo ganar\u00eda.<\/p>\n<p>Mileva acept\u00f3 pulpo<sup>1<\/sup> y sali\u00f3 bien\u2026 pero cuatro a\u00f1os despu\u00e9s. Me imagino a la pobre pendiente de las noticias a principio de cada Octubre y el sobresalto que experimentar\u00eda cada vez que se lo ganaba otro. Pero en 1922 sali\u00f3 su n\u00famero. Tap\u00f3 unos huecos y se compr\u00f3 tres pisos en Z\u00fcrich.<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">1.- <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=l5XDw9Ugy5U\">Aceptamos pulpo.<\/a><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Bibliograf\u00eda de referencia:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">a) La t\u00eda Julia y el escribidor. Mario Vargas Llosa. 1977.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">b)\u00a0Einstein: His Life and Universe. Walter Issacson. 2007.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">c)\u00a0Lo que Varguitas no dijo. Julia Urquidi. 1983.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Casarse con un muerto de hambre no es un problema. Al menos en las primeas de cambio de una relaci\u00f3n, cuando la dopamina hace extraordinariamente bien su labor y se est\u00e1 dispuesto a todo. 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