{"id":2006,"date":"2016-12-24T19:14:44","date_gmt":"2016-12-24T18:14:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/?p=2006"},"modified":"2016-12-24T19:17:00","modified_gmt":"2016-12-24T18:17:00","slug":"cuento-de-navidad-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2016\/12\/24\/cuento-de-navidad-5\/","title":{"rendered":"Cuento de Navidad"},"content":{"rendered":"<p>Gaspar intent\u00f3 disuadirla con argumentos sensatos antes de rendirse y aceptar el encargo. No s\u00f3lo era extra\u00f1amente pronto \u2014a saber d\u00f3nde estaremos entonces se\u00f1ora\u2014 sino demasiado arriesgado: Se trataba de un juguete que se hab\u00eda vendido bien las navidades pasadas y las anteriores a esa, pero debido al gusto tan vol\u00e1til de los ni\u00f1os, los fabricantes no se fiaban, pues pocos productos resisten bien el paso del tiempo en el despiadado asunto de los deseos infantiles. Firm\u00f3 la capitulaci\u00f3n con m\u00e1s tosquedad que pompa en una libretita azul de espiral oxidado y le acept\u00f3 el primer pago a la se\u00f1ora record\u00e1ndole que no le promet\u00eda nada. En absoluto. No lo hab\u00eda hecho nunca, pues era un marchante chapado a la antigua y ten\u00eda una reputaci\u00f3n que cuidar. Esa actitud le hab\u00eda permitido, entre otras cosas, salir ileso de varios matrimonios frustrados y tambi\u00e9n le hab\u00eda llevado a decidir, ya en la madurez, sentar la cabeza y concentrarse s\u00f3lo en dos; aunque \u00fanicamente confiaba en Alicia, la m\u00e1s joven, para los asuntos de este g\u00e9nero. Las batas de se\u00f1ora, las zapatillas de abuelos, los recortes de tela y los radios de transistores los gestionaba Romelia, su amor de toda la vida.<\/p>\n<p>Alicia llamaba a los mayoristas todos los jueves alternos, en v\u00edsperas de la visita de Gaspar a los clientes de esta zona. Los pedidos se iban completando sin muchos contratiempos a medida que se acercaban las navidades y los habituales anuncios de la tele llevaban semanas haciendo salivar a los ni\u00f1os indefensos. Sin embargo, a Gaspar se le hab\u00eda atragantado aquel encargo. En los cat\u00e1logos de juguetes ya no figuraba; ni siquiera entre las p\u00e1ginas perdidas de los botes de abalorios y los kits de peluquer\u00eda. Tampoco se dejaba ver en el viejo truco de los jugueteros que recurr\u00edan a la nostalgia infantil, y en los cat\u00e1logos destinados a propaganda insertaban en la secci\u00f3n de los ni\u00f1os de ocho a\u00f1os, algunos juguetes destinados a los de seis. <em>\u2014Vas a tener que hablar con la se\u00f1ora, para que piense en otra cosa<\/em> \u2014le dijo Alicia al comprobar que a la vuelta de los pedidos aquel juguete figuraba como descatalogado. Pero \u00e9l, por una extra\u00f1a raz\u00f3n, se sent\u00eda obligado.<em> \u2014Ni que fuera para una hija tuya.<\/em> \u2014le dijo Romelia una tarde que le habl\u00f3 del asunto.<\/p>\n<p>Aunque era de trato \u00e1spero y arrogante, Gaspar buscaba en lo posible limitar los fallos del mercado. Sab\u00eda decir que no cuando era no y a mentir lo estrictamente necesario. Pero con aquel pedido cay\u00f3 en la trampa de alimentar esperanzas con su silencio \u2014incluso las propias\u2014mientras daba a entender que todo marchaba bien cuando recib\u00eda el pago de las letras. Comenz\u00f3 a creerse que era posible encontrar aquel juguete aunque fuera debajo de las piedras. Contact\u00f3 con todos los mayoristas de la provincia y la capital recibiendo una negativa tras otra. Lo intent\u00f3 con los estibadores, por si alguno conservaba alg\u00fan g\u00e9nero extraviado con los que por estas fechas redondeaban sus ingresos. Peregrin\u00f3 por los almacenes del centro en busca de errores en sus existencias; escarb\u00f3 hasta en los dep\u00f3sitos de los decomisos y fue dejando un rastro de desconcierto en todos los interlocutores con los que habl\u00f3 al despedirse siempre con un nervioso, <em>\u2014si sabes algo, me avisas.<\/em> En varias ocasiones tuvo que reponerse del golpe de viajar horas siguiendo la pista de alguien que crey\u00f3 haber visto un producto parecido en el aparador de un pueblo cercano a donde el viento se devuelve, y descubrir, agotado, que no se asemejaba ni al de su propia caja.<\/p>\n<p>En la v\u00edspera apenas durmi\u00f3. Se levant\u00f3 temprano, sorbi\u00f3 un escaso caf\u00e9, que Alicia aderez\u00f3 con un serm\u00f3n sobre el pecado de jugar con la inocencia de los ni\u00f1os, y se puso a esperar una intervenci\u00f3n divina. Despu\u00e9s del mediod\u00eda hab\u00eda logrado encontrar una grieta en el orgullo y se resign\u00f3. Cogi\u00f3 un sobre con el dinero que cobr\u00f3 por el juguete y se fue a pie a devolverlo bajo un sopor decembrino desconcertante. No encontr\u00f3 a la se\u00f1ora en casa. Estuvo tres horas de pie en la puerta, achinando los ojos por la solana y limpi\u00e1ndose la conciencia. Cuando ya frustrado se retiraba, do\u00f1a Carmen, la vecina, se asom\u00f3 por la ventana. \u2014 <em>\u00bfA qui\u00e9n buscaba?<\/em> \u2014le pregunt\u00f3. Gaspar se las arregl\u00f3 para explicarle su cometido y convencerla para que se hiciera cargo de entregarle el sobre a la se\u00f1ora y darle la mala noticia. Dio las gracias, se puso a la orden por cortes\u00eda y se march\u00f3.<\/p>\n<p>A unos treinta metros de la puerta de su casa Gaspar empez\u00f3 a tragar grueso. Pens\u00f3 en sus problemas de tensi\u00f3n, palp\u00f3 unos goterones de sudor en la frente y se sinti\u00f3 mudo mientras se obligaba a avanzar por simple hombr\u00eda. La se\u00f1ora, que lo esperaba de pie en la puerta, se hac\u00eda cada vez m\u00e1s grande y entonces, derrotado, decidi\u00f3 no dar explicaciones, pues tampoco las ten\u00eda. S\u00f3lo la mir\u00f3 y le pregunt\u00f3, recurriendo de forma desesperada a la arrogancia, lo \u00fanico seguro en su vida, que era lo que quer\u00eda. Ella se acerc\u00f3 con calma, lo mir\u00f3 a los ojos, se inclin\u00f3 bajando la mirada y le susurr\u00f3 algo al o\u00eddo. Fue un instante. Luego dio las buenas tardes y se retir\u00f3 sin decir nada m\u00e1s. Gaspar se le qued\u00f3 mirando mientras el color de su cara se tornaba a un blanco \u00edngrimo como el pellejo de una lapa. Apenas tuvo fuerzas para abrir la puerta mal atrancada y desplomarse en las postrimer\u00edas del zagu\u00e1n, arrastrando la duda de si lo que estaba percibiendo era real, pues crey\u00f3 haber visto en su angustia a Romelia y Alicia tom\u00e1ndose un caf\u00e9 en el sal\u00f3n a los pies de una caja enorme, cuidadosamente envuelta en celof\u00e1n y rodeada de cinta carmes\u00ed.<\/p>\n<p>Le dieron a oler unos vapores de <em>Vaporub <\/em>para despertarlo y le levantaron el \u00e1nimo con un trago de aguardiente cruda mientras le acusaban con profusi\u00f3n y le perdonaban como siempre. Gaspar tuvo que esperar escondido detr\u00e1s de unos matorrales a que la se\u00f1ora y sus hijos cenaran la Nochebuena, entonces corri\u00f3 el riesgo de ser visto y dej\u00f3 la caja enorme debajo del \u00e1rbol en un descuido de la familia.<\/p>\n<p>S\u00f3lo a\u00f1os despu\u00e9s, ante la insistencia por separado de Romelia y Alicia, Gaspar termin\u00f3 contando lo que la se\u00f1ora le hab\u00eda dicho al o\u00eddo aquel d\u00eda de Navidad en la que su reputaci\u00f3n y la ilusi\u00f3n de una ni\u00f1a hab\u00eda sido salvada por sus mujeres. Baj\u00f3 la cabeza y dijo con resignaci\u00f3n y asombro: <em>\u2014Me pidi\u00f3 que le hiciera un milagro.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>Nota del Cartero:<br \/>\nAprovecho<a href=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Portada.png\"><img loading=\"lazy\" class=\" wp-image-2009 alignleft\" src=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/Portada.png\" alt=\"\" width=\"144\" height=\"228\" \/><\/a> el cuento de este a\u00f1o para recomendarles un libro, hecho con cari\u00f1o e ilusi\u00f3n, que contiene un compendio de algunos de mis cuentos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Cuentos-Navidad-otras-historias-jerogl%C3%ADficas\/dp\/153950056X\" target=\"_blank\">Cuentos de Navidad y Otras Historias Jerogl\u00edficas<\/a><\/p>\n<p>Y como siempre, muchas gracias, querido lector, por pasar por aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gaspar intent\u00f3 disuadirla con argumentos sensatos antes de rendirse y aceptar el encargo. 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