{"id":143,"date":"2004-05-22T12:32:20","date_gmt":"2004-05-22T12:32:20","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"politica-de-gestos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2004\/05\/22\/politica-de-gestos\/","title":{"rendered":"Pol\u00edtica de Gestos"},"content":{"rendered":"<div class=\"picderecha\"><img src=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/b2evo\/archives\/primerac2.jpg\" border=\"0\" \/><\/div>\n<p>De peque\u00f1o, mi madre me obligaba a vestirme con alg\u00fan regalo de mi abuela -por mucho que me desfavoreciera el \u00e1nimo- cada vez que \u00edbamos a visitarla. En correspondencia, mi abuela siempre usaba el perfume repetido con el que yo la obsequiaba cada d\u00eda de las madres, el mismo que me produc\u00eda una alergia de antolog\u00eda.<\/p>\n<p>En mi pueblo de pobres, las familias dejaban lo que no ten\u00edan para celebrar las primeras comuniones de sus hijos. Me resultaba curioso ver c\u00f3mo mis compa\u00f1eras de clase, habitualmente ataviadas con la modesta simpleza de la necesidad, se convert\u00edan de pronto y por \u00fanica vez, en esa especie de novias infantiles o monjas prematuras &#8211;si hab\u00eda de por medio alguna promesa que cumplir- con guantes blancos, a pesar del sopor y pulcros zapatos de charol.<\/p>\n<p>Para las bodas era algo parecido. Y aunque no me resultaban atractivas, ante cada nueva invitaci\u00f3n, mi madre nos volv\u00eda a disfrazar. A m\u00ed, con mi \u00fanico traje de mayor, adaptado de uno de mi padre, y a mi hermana con un hermoso vestido de tafet\u00e1n. Con los funerales pasaba lo mismo. Yo los odiaba. Sin embargo mi madre insist\u00eda, siempre alegando dos razones. Las mismas por las que me vest\u00eda con los regalos de mi abuela, por las que \u00edbamos a bodas, y por las que siendo pobres desafiabamos la encases: Primero, porque no hacerlo era un mal gesto y eso era casi como un pecado; y segundo, porque todas esas celebraciones eran las mejores oportunidades para entablar y mejorar las relaciones sociales (e institucionales) y desperdiciarlas, si que era, con toda seguridad, un pecado.<\/p>\n<p>No voy de mon\u00e1rquico con esta nota, espero sepas entenderlo querido lector. Pero si la pol\u00edtica exterior hispanoamericana estuviese en manos de mi madre, \u00e9sta no hubiese errado en la pol\u00edtica de gestos, desatendiendo a la invitaci\u00f3n que el Jefe de Estado espa\u00f1ol, Juan Carlos I, hizo personalmente a todos los Presidentes de Hispanoam\u00e9rica para que asistiesen a la boda de su hijo Felipe, curiosamente, una de las pocas personas que puede decir, que ha asistido &#8211;desde los quince a\u00f1os- a la toma de posesi\u00f3n de todos los actuales &#8211;y pasados- presidentes de nuestro continente. Quien ha escuchado, como el pueblo, una y otra vez las mismas promesas, ha visto accidentarse Rolls-Royces en explanadas suntuosas, y hasta ha sido testigo de juramentos sobre constituciones moribundas.<\/p>\n<p>S\u00f3lo los de El Salvador, Panam\u00e1, Ecuador y Colombia se han apersonado. Los dem\u00e1s, se han inventado la falta de flux, la alergia a las colonias y la presi\u00f3n de la escasez. Excusas tangentes, porque ni siquiera Nelson Mandela, un tembloroso octogenario de bast\u00f3n, le ha hecho un feo, y ha tomado un vuelo comercial, de catorce horas, para sonre\u00edrle al mundo con sonrisa de su pueblo, que es el gesto clave, con el que se hace pol\u00edtica en estos actos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de pol\u00edticos que hablen Ingl\u00e9s, como dec\u00eda Janet Kelly, nos faltan madres rigurosas en el protocolo exterior, de esas que te dicen que no se\u00f1ales, que no te saques los mocos en p\u00fablico y que cierres la boca que pareces tonto. En fin, esas expertas en apaciguar el orgullo in\u00fatil y evitar los pecados por desperdicio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De peque\u00f1o, mi madre me obligaba a vestirme con alg\u00fan regalo de mi abuela -por mucho que me desfavoreciera el \u00e1nimo- cada vez que \u00edbamos a visitarla. 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