{"id":134,"date":"2004-04-17T16:12:08","date_gmt":"2004-04-17T16:12:08","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"reciprocidad-retroactiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/blog\/2004\/04\/17\/reciprocidad-retroactiva\/","title":{"rendered":"Reciprocidad Retroactiva"},"content":{"rendered":"<blockquote><p>El \u00faltimo fin de semana se registr\u00f3 una actividad extraordinaria en el terminal de pasajeros de La Guaira. Solamente el domingo, en el barco espa\u00f1ol \u00abMonserrat\u00bb, abandonaron el pa\u00eds 580 inmigrantes. La mayor\u00eda de ellos eran italianos. Pero los m\u00e1s bulliciosos eran un grupo de gallegos, vestidos con trajes t\u00edpicos, que celebraban el regreso a la patria, con canciones populares y acompa\u00f1amiento de gaitas. Los venezolanos que presenciaron el espect\u00e1culo asumieron una actitud discreta, salvo un negro gigantesco, cuyo orgullo nacional se sinti\u00f3 herido frente a la alegr\u00eda de los inmigrantes.<\/p>\n<p>-Si est\u00e1n tan contentos de irse, entonces no vuelvan m\u00e1s nunca, grit\u00f3.<\/p>\n<p><em>Adi\u00f3s Venezuela. Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez. 1959.<\/em><\/p><\/blockquote>\n<p>Una de las primeras indignaciones que experimenta un inmigrante suramericano, reci\u00e9n llegado a Europa, es la falta absoluta de un espejismo: La Reciprocidad Retroactiva. Una esperanza con visos de cuenta por cobrar, que le invita a pensar que los nacionales de Espa\u00f1a, por ejemplo,  le recibir\u00e1n con los brazos abiertos y le brindar\u00e1n el mismo trato y las mismas oportunidades, que sus pa\u00edses de origen brindaron a los miles de Europeos, que huyendo del hambre y la miseria, emigraron en la posguerra hac\u00eda Am\u00e9rica del Sur, donde hicieron desmesuradas fortunas como por arte de magia.<\/p>\n<p>Este reci\u00e9n llegado no duda de su apreciaci\u00f3n. Ha podido constatar desde peque\u00f1o, c\u00f3mo viven y prosperan con una facilidad pasmosa, los portugueses-charcuteros, los italianos-ferreteros y los espa\u00f1oles-comerciantes. Y c\u00f3mo ellos y su descendencia son tratados como iguales. Pero el reci\u00e9n llegado, obvia un elemento importante: El proceso.<\/p>\n<p>Creo que est\u00e1 muy lejos de la realidad, considerar que la vida de estos inmigrantes europeos fuese sencilla. O que el entorno estuviese especialmente lubricado para ellos s\u00f3lo por ser extranjeros. He  recabado durante a\u00f1os, en infinitas sobremesas y en improvisadas tertulias de mostrador de abasto, varias historias de inmigrantes jubilados que lloran entre risas, cuando escarban su pasado de sufrimiento. En estas historias he encontrado el m\u00e1s cercano indicio de lo que podemos llamar reciprocidad.<\/p>\n<p>En la nota <a href=\"http:\/\/www.cartasjeroglificas.org\/b2evo\/blogs\/index.php?p=71&amp;more=1&amp;c=1&amp;tb=1&amp;pb=1\" target=\"_blank\">Chica Seria y Responsable<\/a> ya comentaba sobre el tipo de trabajo que desempe\u00f1aban los inmigrantes. Iban principalmente de chicas de servicio, camareras, choferes, agricultores y alba\u00f1iles. Sobre su forma de vida es dif\u00edcil encontrar material escrito, salvo en notas de prensa como \u00e9sta del Gabo que encabeza mi nota, y que contin\u00faa as\u00ed: <em>Para un alba\u00f1il, cuya familia se encuentra en Europa, es materialmente imposible hacerla venir, cuando gana un jornal de 12 bol\u00edvares. Lo \u00fanico que puede hacer, es conseguir un cuartucho con cinco compa\u00f1eros m\u00e1s, privarse de diversiones y enviar los ahorros a su familia. Dos o tres a\u00f1os despu\u00e9s, sin perspectivas, agobiado por la soledad, el inmigrante regresa a su patria.<\/em> Hagan las sustituciones del caso y tendr\u00e1n un extracto de la realidad actual de cualquier peruano o ecuatoriano en Espa\u00f1a. Donde ya se han ganado la denigrante fama, de vivir de a veinte en cuarenta metros cuadrados.<\/p>\n<p>Por otro lado, el laberinto burocr\u00e1tico de permisos que hoy Europa  exige a los inmigrantes, no difiere mucho, de los que en su momento pa\u00edses como Argentina o Venezuela les exig\u00edan. De hecho, esta \u00faltima lleg\u00f3 a tener el modelo de visados m\u00e1s estrito, en papel, de toda Am\u00e9rica latina. La diferencia radicaba y radica, en la desorganizaci\u00f3n, como cultura, de nuestras sociedades, en la cual los permisos no se otorgan, sino que se compran. En todo caso, era una realidad que serv\u00eda a las aspiraciones de fortuna tanto de los nacionales como de los extranjeros. La gran diferencia era que nuestra <a href=\"http:\/\/www.holahoy.com\/noticias\/columnistas\/hoy-columna4mar05,0,3301359.column?coll=hoy-col-heds\" target=\"_blank\">mentalidad<\/a> la hab\u00eda  forjado el petr\u00f3leo y la de ellos el hambre.<\/p>\n<p>No todos se llenaron de gloria. Muchos fracasaron en su intento o simplemente no soportaron vivir con la nostalgia untada en el cuerpo. Los que se quedaron, lo hicieron con un talante de adaptaci\u00f3n digno de admirar, pero no s\u00e9 hasta que punto lo fue realmente de integraci\u00f3n. Se esforzaron y se esfuerzan en mantener y transmitir sus ra\u00edces a las siguientes generaciones. (que si son realmente criollas). De hecho muchos de ellos me han confesado la piedra en el zapato con la que van a tener que morir: Ya no <em>ser<\/em> nacional de ninguna parte.<\/p>\n<p>La reciprocidad retroactiva que reclama un reci\u00e9n llegado, es una s\u00faplica de consuelo. Una expresi\u00f3n de desconcierto ante una dura y cruel realidad, para la cual no estaba preparado. Si la reciprocidad colectiva fuese una norma, los europeos a\u00fan le estar\u00edan pagando el plan Marshall a los estadounideneses. Y los franceses en particular, agradeci\u00e9ndole los muertos de Normand\u00eda, con el sacrificio de sus soldados en alguna desafortunada aventura mesopot\u00e1mica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El \u00faltimo fin de semana se registr\u00f3 una actividad extraordinaria en el terminal de pasajeros de La Guaira. Solamente el domingo, en el barco espa\u00f1ol \u00abMonserrat\u00bb, abandonaron el pa\u00eds 580 inmigrantes. La mayor\u00eda de ellos eran italianos. 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