Halla paz*

Como cada verano, las campañas para evitar muertes en las carreteras se hacen omnipresentes. Por más que las autoridades intenten tirar de creatividad, se siguen centrando en dos o tres puntos básicos, normalmente dirigidos al conductor y rara vez a los otros ocupantes del vehículo: i) si bebes alcohol no conduzca ii) no corras iii) no te distraigas, lo cual en estos tiempos se traduce en un, no uses el teléfono móvil al volante.

Sin embargo, creo que hay una advertencia que se deja fuera y puede estar causando más muertes que las anteriores: el cabreo.

Por ejemplo: Las estadísticas indican que la mayoría de los divorcios se producen luego del verano. Se conoce que eso de estar juntos hace daño. Por tanto, en el verano se han de dar muchas discusiones y reproches mutuos, especialmente en aquellos sitios donde la contraparte no pueda huir, como por ejemplo, un coche a ciento veinte kilómetros por hora.

Lo peligroso del asunto es que se parte del principio de que el cabreo, aunque sea constreñido, no afecta a la conducción, pero creo que alguien en dicho estado puede presentar peores síntomas peligrosos al volante que los producidos por el alcohol, la velocidad y el móvil juntos.

Así que espero ver el próximo año algún mensajito al respecto en los carteles luminosos de las autovías: “Si estás cabreado, no conduzcas.” Y de paso, uno a los acompañantes, para que, obviamente, no cabreen al conductor.

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* Sí, de hallar.