Domesticación de las obsesiones
13.01.09 09:13:20 3060.0 m.
Bienestar
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Bienestar
A juzgar por las dos acepciones, que según a RAE, tiene la palabra obsesión podemos pensar que ésta da una de cal y otra de arena:
La (presuntamente) menos mala de las dos es la segunda, sin embargo, las obsesiones no tienen por qué necesariamente ser negativas. Gracias a este mecanismo de la mente, hemos logrado muchos de los grandes saltos sociales y tecnológicos de la humanidad, sobre todo cuando la obsesión va acompañada por la acción.
En muchas culturas, con el inicio del año, se suele aprovechar para plantearse propósitos para realizar, por fin, aquello, generalmente positivo, que teníamos tiempo postergando. Los clásicos son, asistir a un gimnasio, aprender inglés y bajar de peso.
Normalmente ninguno de estos propósitos logra llegar a consolidarse y se abandonan antes de finalizar Enero. Sólo aquellos que se convierten en obsesiones logran sobrevivir, posiblemente porque cualquier cambio de hábito que requiera un esfuerzo especial se canaliza mejor cuando se convierte en un obsesión. Visto así, no reviste casi ningún problema.
Las perturbaciones anímicas a las que se refiere la primera acepción surgen cuando se desbalancean las obsesiones. Cuando, o bien es una, que hace que el cerebro dedique toda su atención a satisfacerla, con el consiguiente abandono de los hábitos regulares que nos dan estabilidad; o son suficientemente "varias" como para que no dedique la atención a ninguna.
Así las cosas, no queda más que domesticar las obsesiones. El mejor truco, limitar escrupulosamente el tiempo que dedicas a cada una y cortar de raíz cualquiera que intente tomar posesión de ti.
Buen año a todos.
1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.
2. f. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente.
La (presuntamente) menos mala de las dos es la segunda, sin embargo, las obsesiones no tienen por qué necesariamente ser negativas. Gracias a este mecanismo de la mente, hemos logrado muchos de los grandes saltos sociales y tecnológicos de la humanidad, sobre todo cuando la obsesión va acompañada por la acción.
En muchas culturas, con el inicio del año, se suele aprovechar para plantearse propósitos para realizar, por fin, aquello, generalmente positivo, que teníamos tiempo postergando. Los clásicos son, asistir a un gimnasio, aprender inglés y bajar de peso.
Normalmente ninguno de estos propósitos logra llegar a consolidarse y se abandonan antes de finalizar Enero. Sólo aquellos que se convierten en obsesiones logran sobrevivir, posiblemente porque cualquier cambio de hábito que requiera un esfuerzo especial se canaliza mejor cuando se convierte en un obsesión. Visto así, no reviste casi ningún problema.
Las perturbaciones anímicas a las que se refiere la primera acepción surgen cuando se desbalancean las obsesiones. Cuando, o bien es una, que hace que el cerebro dedique toda su atención a satisfacerla, con el consiguiente abandono de los hábitos regulares que nos dan estabilidad; o son suficientemente "varias" como para que no dedique la atención a ninguna.
Así las cosas, no queda más que domesticar las obsesiones. El mejor truco, limitar escrupulosamente el tiempo que dedicas a cada una y cortar de raíz cualquiera que intente tomar posesión de ti.
Buen año a todos.


