de la cita de Maritza y Andrés
25.03.05 10:56:55 4830.0 m.
Reflexiones, Comeflores
Maritza había olvidado cómo lucir la elegancia con comodidad. A los cuarenta años y divorciada hace cuatro, no surgen muchas oportunidades para apearse de los jeans y las zapatillas, a fin de vestirse con la ilusión de una chica con cita.
Para empeorar las cosas llegará tarde, pero eso a Andrés no le importa: Es siempre puntual en la citas sólo para mitigar la ansiedad que le producen. Desde que su matrimonio tomó rumbo a lo desconocido y naufragó muy lejos de la costa, sabe que esperar es de humanos. Así que se lo toma con calma mientras juega con la esquina de una servilleta carmesí y se alisa las cejas con el meñique humedecido en agua mineral.
Disculpa Andrés, es que el papá de los muchachos no llegaba, anunció Maritza con algunos cabellos indómitos sorbidos en la comisura de la boca y unas pestañas oblicuas, que contra pronóstico, no la desmejoraban.
Los que ya han pasado por ésto, sufren de hijos y les acogota la falta de otro tipo de compañía, no se permiten el lujo de inventarse excusas, así que Andrés, con la normalidad del solidario habitual le tranquiliza: No te preocupes Maritza, la madre de mis hijos cree que siempre se lo hago a propósito.
Antes siquiera haber ordenado algo para beber, ya son cuatro en la mesa: Las citas de amor de las posguerras sentimentales carecen de intimidad, y como cualquier par de veteranos que se cruzan, se enseñan las cicatrices y se cuentan sus batallas.
Las citas de veteranos de amor sacan a flote un tipo especial de ternura. Una de andar por casa, que dista mucho de la presión mercadotécnica de causar una buena impresión. Se juega con las cartas hacia arriba, porque cada uno sabe la mano que el otro lleva.
Como cita al fin, lo único importante observar es que las risas que surjan sean sinceras y que en la sobremesa, el otro adopte la inconfundible postura del genuino interés, en la que la mano a palma abierta sirve de atril a la barbilla, mientras las miradas fluyen remojadas en un chorrito de embeleso. En la mayoría de los casos ésto y algo de química se encargan de atenuar la torpeza que producen los vestidos incómodos y la inseguridad de las cejas sobrepobladas.
- - -
Nota del Cartero: Querido lector, pido la deferencia que pronuncie Maritza como si no llevara "t". Aunque eso de "querido lector" es una forma de hablar, porque, a ver, a quien se le ocurre pasarse por aquí un viernes santo. Eh... ¡ah si! para los que desconozcan el Caribe, entre las parejas divorciadas o en las cuales el amor ya no existe, el trato hacia sus "ex" está asociado a su función biológica con respecto a los hijos.
25.03.05 10:56:55 4830.0 m.
Reflexiones, Comeflores

Para empeorar las cosas llegará tarde, pero eso a Andrés no le importa: Es siempre puntual en la citas sólo para mitigar la ansiedad que le producen. Desde que su matrimonio tomó rumbo a lo desconocido y naufragó muy lejos de la costa, sabe que esperar es de humanos. Así que se lo toma con calma mientras juega con la esquina de una servilleta carmesí y se alisa las cejas con el meñique humedecido en agua mineral.
Disculpa Andrés, es que el papá de los muchachos no llegaba, anunció Maritza con algunos cabellos indómitos sorbidos en la comisura de la boca y unas pestañas oblicuas, que contra pronóstico, no la desmejoraban.
Los que ya han pasado por ésto, sufren de hijos y les acogota la falta de otro tipo de compañía, no se permiten el lujo de inventarse excusas, así que Andrés, con la normalidad del solidario habitual le tranquiliza: No te preocupes Maritza, la madre de mis hijos cree que siempre se lo hago a propósito.
Antes siquiera haber ordenado algo para beber, ya son cuatro en la mesa: Las citas de amor de las posguerras sentimentales carecen de intimidad, y como cualquier par de veteranos que se cruzan, se enseñan las cicatrices y se cuentan sus batallas.
Las citas de veteranos de amor sacan a flote un tipo especial de ternura. Una de andar por casa, que dista mucho de la presión mercadotécnica de causar una buena impresión. Se juega con las cartas hacia arriba, porque cada uno sabe la mano que el otro lleva.
Como cita al fin, lo único importante observar es que las risas que surjan sean sinceras y que en la sobremesa, el otro adopte la inconfundible postura del genuino interés, en la que la mano a palma abierta sirve de atril a la barbilla, mientras las miradas fluyen remojadas en un chorrito de embeleso. En la mayoría de los casos ésto y algo de química se encargan de atenuar la torpeza que producen los vestidos incómodos y la inseguridad de las cejas sobrepobladas.
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Nota del Cartero: Querido lector, pido la deferencia que pronuncie Maritza como si no llevara "t". Aunque eso de "querido lector" es una forma de hablar, porque, a ver, a quien se le ocurre pasarse por aquí un viernes santo. Eh... ¡ah si! para los que desconozcan el Caribe, entre las parejas divorciadas o en las cuales el amor ya no existe, el trato hacia sus "ex" está asociado a su función biológica con respecto a los hijos.
Caribe.
19.03.05 23:08:57 6120.0 m.
Reflexiones, Desahogo
19.03.05 23:08:57 6120.0 m.
Reflexiones, Desahogo
Lo que más me gusta de ser Caribe, es que no tuve que aprenderlo. Si hubiese tenido que estudiar para poder ver la noche más bella a través de los ojos de una mujer, o resucitar por las mañanas al amparo de sus muslos, les aseguro que estaría repitiendo unos cuantos cursos. No concibo cómo podría haber aprendido a caminar sin antes haber bailado, o a respetar a mis padres sin el protocolario saludo de la bendición(1), o a mezclar en mi lóbulo frontal la creencia en Dios, la virgen - y todos los santos - sin que estorbasen las ánimas del purgatorio, los aparecidos de carretera y los santeros de las montañas. Y mejor aún, sin que me importe que cada quien tenga sus dioses, según le cumplan.
Ser Caribe me permite abrazar a mis amigos y decirles que los quiero, sin necesidad de estar ebrio. Así como forjar verdaderas amistades más allá de la infancia o la adolescencia; es decir, hacer amigos ya en la adultez. Me permite gritar arrullos y acariciar con la sonrisa, sin que medie más compromiso que hacerlo cuando me plazca. Es una forma de ser que me licencia para llamar a un desconocido ¡compadre! por la calle y pedirlo todo, por favor.
El Caribe es un refugio compensatorio de todas las carencias que acarrean las razas que nos dieron origen. A veces pienso que las dejaron allí para que no se perdieran y poder irlas a visitar por vacaciones.
En el caribe aún creemos en los misterios y asumimos las historias repetidas como un cuento nuevo, al que se le debe el respeto de dejarnos sorprender. Esta mala costumbre nos lleva por ejemplo, a elegir siempre a los mismos ladrones como gobernantes y a ser adictos a las telenovelas.
El Caribe es una nación sin estado, sólo que no nos importa. Llena de mitos como la dejadez, la indiferencia ante la ignominia y la procrastinación; todos ellos injustos: Sólo baste recordar que madrugar en el caribe se le llama a estar en pie antes de las cinco de la mañana, y que tanto las amas de casa, el obrero, los estudiantes y los niños lo hacen. La diferencia es que allí nos quejamos como catarsis y no como forma de vida.
Este privilegio aleatorio de haber nacido auspiciado por la idiosincrasia espumosa de un mar noble, es a lo único que puedo asirme cuando la adversidad se pone antojosa. Y también el que me dice cómo debo comportarme cuando se me pide que sea yo mismo.
La gran desgracia del caribeño promedio, es que no sabe que lo es. No saberlo le impide conservar, proteger y mejorar aquello que lo define.
- - -
(1)Perdir la bendición es una costumbre protocolaria de origen religioso que hace que hijos, nietos, sobrinos y ahijados le pidan la bendición a los padres, abuelos, tíos y padrinos. (algunas veces aplica también al hermano mayor) Sirve como saludo al igual que despedida. Un diálogo estandar sería: Solicitante: "Bendición, mamá." Otorgante: "Dios te bendiga hijo." Son permitidos diminutivos como "ción", "chón", "dición". En algunos pueblos y con ocasión de viajes o acontencimientos importantes, se suele bendecir en un formato largo y muy serio, aunque pueda resultar pintoresco, sobre todo por el uso de la forma de dativo posesivo de la primera persona singular (me). Por ejemplo: "Dios me lo bendiga y me lo favorezca y me lo haga un hombre de fundamento y me lo aleje de todo mal y peligro."
Ser Caribe me permite abrazar a mis amigos y decirles que los quiero, sin necesidad de estar ebrio. Así como forjar verdaderas amistades más allá de la infancia o la adolescencia; es decir, hacer amigos ya en la adultez. Me permite gritar arrullos y acariciar con la sonrisa, sin que medie más compromiso que hacerlo cuando me plazca. Es una forma de ser que me licencia para llamar a un desconocido ¡compadre! por la calle y pedirlo todo, por favor.
El Caribe es un refugio compensatorio de todas las carencias que acarrean las razas que nos dieron origen. A veces pienso que las dejaron allí para que no se perdieran y poder irlas a visitar por vacaciones.
En el caribe aún creemos en los misterios y asumimos las historias repetidas como un cuento nuevo, al que se le debe el respeto de dejarnos sorprender. Esta mala costumbre nos lleva por ejemplo, a elegir siempre a los mismos ladrones como gobernantes y a ser adictos a las telenovelas.
El Caribe es una nación sin estado, sólo que no nos importa. Llena de mitos como la dejadez, la indiferencia ante la ignominia y la procrastinación; todos ellos injustos: Sólo baste recordar que madrugar en el caribe se le llama a estar en pie antes de las cinco de la mañana, y que tanto las amas de casa, el obrero, los estudiantes y los niños lo hacen. La diferencia es que allí nos quejamos como catarsis y no como forma de vida.
Este privilegio aleatorio de haber nacido auspiciado por la idiosincrasia espumosa de un mar noble, es a lo único que puedo asirme cuando la adversidad se pone antojosa. Y también el que me dice cómo debo comportarme cuando se me pide que sea yo mismo.
La gran desgracia del caribeño promedio, es que no sabe que lo es. No saberlo le impide conservar, proteger y mejorar aquello que lo define.
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(1)Perdir la bendición es una costumbre protocolaria de origen religioso que hace que hijos, nietos, sobrinos y ahijados le pidan la bendición a los padres, abuelos, tíos y padrinos. (algunas veces aplica también al hermano mayor) Sirve como saludo al igual que despedida. Un diálogo estandar sería: Solicitante: "Bendición, mamá." Otorgante: "Dios te bendiga hijo." Son permitidos diminutivos como "ción", "chón", "dición". En algunos pueblos y con ocasión de viajes o acontencimientos importantes, se suele bendecir en un formato largo y muy serio, aunque pueda resultar pintoresco, sobre todo por el uso de la forma de dativo posesivo de la primera persona singular (me). Por ejemplo: "Dios me lo bendiga y me lo favorezca y me lo haga un hombre de fundamento y me lo aleje de todo mal y peligro."
Cristina y el Porno (y Antonio)
14.03.05 00:01:01 6460.0 m.
Nota Dominguera, Divertimento reflexivo
Mi amigo Antonio es actor porno, y está frustrado. Anoche Cristina y yo cenamos con él – no sin cierto temor, a decir verdad – porque nos llamó después de casi un año sin contactos. Como siempre, pensamos en lo peor: una rueda de despedida de sus amigos después de recibir el diagnóstico de una enfermedad incurable. Pero no era por eso, lo hizo porque está pasando una mala racha en su carrera y confía mucho en el buen juicio de Cristina para dar consejos. Total, fue ella la que lo animó a dar el paso.
Me siento estancado en mi carrera como actor, nos dijo. Es que no es para menos Antonio, le soltó Cristina ya puesta en advice-mode. El actor porno está sentenciado a hacer siempre el mismo papel... aunque tampoco es tan malo, imagina que peor lo tiene Hugh Grant que le toca hacer, además, siempre de si mismo. Nos contó que últimamente recibía continuos reclamos y broncas por parte de los directores, ya que gemía mucho en las felaciones y eyaculaciones, en lugar de limitarse a la gutural-monosilábica ortodoxia onomatopéyica: ugrrjmm. Antonio argumenta que necesita expresar sus dotes artísticas, pero que los papeles lo constriñen y no le dejan sacar el oscarisable que lleva dentro.
Antonio estudiaba en la escuela de actuación por las mañanas y por las tardes trabajaba en el mismo Burger del que yo estaba encargado. A finales del segundo curso, su novia quedó embarazada y como consecuencia, Antonio tuvo que casarse y dejar la escuela de actuación. Pero esto no fue lo peor: Además tuvo que pedir una hipoteca en la más adversas de las condiciones: avalado por los padres de ella. De allí su desesperación.
Cristina - que estudia filología inglesa - había pasado el verano trabajando para una compañía de doblajes, cuyo principal negocio era el doblaje al castellano de películas porno. Recuerdo lo extenuada que llegaba al piso la pobre Cris por aquellos días. Lo dejó por afonía. Resulta difícil imaginarse lo agotador que puede ser interpretar el placer ajeno cuando, además, es fingido. Pero como el contrato era por dos meses, le ofrecieron el cargo de traductora del director para unos rodajes, en los cuales actuarían unos chicos estadounidenses. Así, Cristina se enteró de muchos pormenores del negocio y le pareció que podría ser una salida temporal para el desesperado Antonio. Total, él quería ser actor. Me lo comentó primero, no me pareció mal (dada la gravedad de su hipoteca) y luego se lo propusimos a Antonio. Al principio se cortó un poco, pensaba que no estaba dimensionado para el reto, hasta que se enteró que pagaban por hora, que lo de mantener la erección por siglos eran efectos especiales y que además, daban alta en la seguridad social y ticket de comida y guardería.
Antes del cumplir el primer mes había trabajado en diez películas, rebajado cinco kilos y cuadriculado su abdomen. Para cuando bautizaron a su hijo, ya tenía coche, cámara digital, televisión de plasma y había protagonizado su primera película en el extranjero: Cachondo en Berlín.
Aunque Antonio quiere ser actor, sabe que por el camino que va jamás lo tomarán en serio. También sabe que no le queda otra salida que aprender a vivir con la frustración característica del hipotecahabiente, que está obligado trabajar casi siempre en lo que no le gusta.
- - -
Vida inmobiliaria
Cristina se ha vuelto loca.
cachondo: adj. Dicho de una persona: Dominada del apetito venéreo.
bronca: Riña o disputa ruidosa.
Burguer: Establecimiento donde se preparan y expenden hamburguesas.
alta: Inscripción de una persona en un cuerpo, organismo, profesión, asociación, etc.
14.03.05 00:01:01 6460.0 m.
Nota Dominguera, Divertimento reflexivo

Me siento estancado en mi carrera como actor, nos dijo. Es que no es para menos Antonio, le soltó Cristina ya puesta en advice-mode. El actor porno está sentenciado a hacer siempre el mismo papel... aunque tampoco es tan malo, imagina que peor lo tiene Hugh Grant que le toca hacer, además, siempre de si mismo. Nos contó que últimamente recibía continuos reclamos y broncas por parte de los directores, ya que gemía mucho en las felaciones y eyaculaciones, en lugar de limitarse a la gutural-monosilábica ortodoxia onomatopéyica: ugrrjmm. Antonio argumenta que necesita expresar sus dotes artísticas, pero que los papeles lo constriñen y no le dejan sacar el oscarisable que lleva dentro.
Antonio estudiaba en la escuela de actuación por las mañanas y por las tardes trabajaba en el mismo Burger del que yo estaba encargado. A finales del segundo curso, su novia quedó embarazada y como consecuencia, Antonio tuvo que casarse y dejar la escuela de actuación. Pero esto no fue lo peor: Además tuvo que pedir una hipoteca en la más adversas de las condiciones: avalado por los padres de ella. De allí su desesperación.
Cristina - que estudia filología inglesa - había pasado el verano trabajando para una compañía de doblajes, cuyo principal negocio era el doblaje al castellano de películas porno. Recuerdo lo extenuada que llegaba al piso la pobre Cris por aquellos días. Lo dejó por afonía. Resulta difícil imaginarse lo agotador que puede ser interpretar el placer ajeno cuando, además, es fingido. Pero como el contrato era por dos meses, le ofrecieron el cargo de traductora del director para unos rodajes, en los cuales actuarían unos chicos estadounidenses. Así, Cristina se enteró de muchos pormenores del negocio y le pareció que podría ser una salida temporal para el desesperado Antonio. Total, él quería ser actor. Me lo comentó primero, no me pareció mal (dada la gravedad de su hipoteca) y luego se lo propusimos a Antonio. Al principio se cortó un poco, pensaba que no estaba dimensionado para el reto, hasta que se enteró que pagaban por hora, que lo de mantener la erección por siglos eran efectos especiales y que además, daban alta en la seguridad social y ticket de comida y guardería.
Antes del cumplir el primer mes había trabajado en diez películas, rebajado cinco kilos y cuadriculado su abdomen. Para cuando bautizaron a su hijo, ya tenía coche, cámara digital, televisión de plasma y había protagonizado su primera película en el extranjero: Cachondo en Berlín.
Aunque Antonio quiere ser actor, sabe que por el camino que va jamás lo tomarán en serio. También sabe que no le queda otra salida que aprender a vivir con la frustración característica del hipotecahabiente, que está obligado trabajar casi siempre en lo que no le gusta.
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Vida inmobiliaria
Cristina se ha vuelto loca.
cachondo: adj. Dicho de una persona: Dominada del apetito venéreo.
bronca: Riña o disputa ruidosa.
Burguer: Establecimiento donde se preparan y expenden hamburguesas.
alta: Inscripción de una persona en un cuerpo, organismo, profesión, asociación, etc.
Sin bandera y con paraguas (reloaded)
11.03.05 12:28:23 3810.0 m.
Bienestar
11.03.05 12:28:23 3810.0 m.
Bienestar
Nota del Cartero: No encontré en mi interior otra cosa que decir, que la que ya había dicho hace un año. Así opté por reproducirla integramente.
Al llegar me di cuenta que no llevaba bandera. Había salido del trabajo directo a la manifestación y lo único que llevaba en las manos era la botella de agua, unas notas, y el periódico del día. Pero ayer tarde no hacía falta, era la tarde de los paraguas y ese sí que lo llevaba, más como amuleto meteorológico, que como destartalada herramienta de protección.
Nunca había permanecido tanto tiempo bajo la lluvia. Nadie se movía, y eso me hizo pensar que probablemente los paseos de Recoletos y El Prado se quedarían cortos. Los helicópteros batían con sus hélices las nubes, que no paraban de llorar. A esa hora toda España hacía lo mismo, dejando a un lado las diferencias políticas del día anterior, la campaña electoral de la semana anterior, la desconfianza mutua del mes anterior y manifestando realmente unidos ante una infamia.
Después de Tiananmen , nunca había visto a un chino manifestando y ayer lo vi. Con una pancarta de la asociación de empresarios chinos. Y vi negros azules y rumanos transparentes y suramericanos tristes, más tristes que nunca. Y achacosas ancianas con zapatos de monja estéril y velas impermeables. Y parejas con sus niños. Todos con paraguas. Todos forasteros, porque en Madrid, casi nadie es de Madrid. Los muertos y víctimas de los trenes que llavaban los números 17.305, 21.431, 21.435 y 21.713 eran y son una muestra más que representativa de los habitantes de esta ciudad. Sólo entre los muertos hay once nacionalidades distintas. El gobierno ha decidido adoptarlas y ha otorgado la nacionalidad española a todas las victimas extranjeras y sus familiares, como gesto de solidaridad.
Volví a casa empapado, drenado y con bandera. Una de luto en pegatina, que un espontáneo me colocó en la solapa. Fue una tarde húmeda, una conspiración de la naturaleza para disimular las lágrimas de un pueblo, del que ya me voy creyendo aquello, de que no está hecho para el desaliento.
Nunca había permanecido tanto tiempo bajo la lluvia. Nadie se movía, y eso me hizo pensar que probablemente los paseos de Recoletos y El Prado se quedarían cortos. Los helicópteros batían con sus hélices las nubes, que no paraban de llorar. A esa hora toda España hacía lo mismo, dejando a un lado las diferencias políticas del día anterior, la campaña electoral de la semana anterior, la desconfianza mutua del mes anterior y manifestando realmente unidos ante una infamia.
Después de Tiananmen , nunca había visto a un chino manifestando y ayer lo vi. Con una pancarta de la asociación de empresarios chinos. Y vi negros azules y rumanos transparentes y suramericanos tristes, más tristes que nunca. Y achacosas ancianas con zapatos de monja estéril y velas impermeables. Y parejas con sus niños. Todos con paraguas. Todos forasteros, porque en Madrid, casi nadie es de Madrid. Los muertos y víctimas de los trenes que llavaban los números 17.305, 21.431, 21.435 y 21.713 eran y son una muestra más que representativa de los habitantes de esta ciudad. Sólo entre los muertos hay once nacionalidades distintas. El gobierno ha decidido adoptarlas y ha otorgado la nacionalidad española a todas las victimas extranjeras y sus familiares, como gesto de solidaridad.
Volví a casa empapado, drenado y con bandera. Una de luto en pegatina, que un espontáneo me colocó en la solapa. Fue una tarde húmeda, una conspiración de la naturaleza para disimular las lágrimas de un pueblo, del que ya me voy creyendo aquello, de que no está hecho para el desaliento.
Ruegos para un ocho de marzo.
08.03.05 22:50:13 5540.0 m.
Reflexiones, Qué pasaría si...
08.03.05 22:50:13 5540.0 m.
Reflexiones, Qué pasaría si...
Saben que rehúyo tratar temas que por estar de actualidad ya se encargan de machacarnos los medios de comunicación. Pero el de hoy no lo quiero dejar pasar. Sobre todo por la forma recurrente en la que cada ocho de marzo vuelvo a escuchar el ruego inverosímil de pedir igualdad para la mujer, al menos en el ambiente laboral. Así que de mi parte abogo por todo lo contrario: por la instauración de la discriminación positiva, de forma que las mujeres (y los hombres de buena voluntad) puedan aproximarse al equilibrio entre su vida laboral y familiar.
No vendría mal, para empezar, que las mujeres reciban un año de permiso pos-natal remunerado y que además la subsecuente incorporación al empleo se realice de forma paulatina, de manera que pueda dar la bienvenida al nuevo ciudadano con menos estrés y que no tenga que pasar por la tortura de tener que dejar al niño con fiebre, porque se tenga que ir a trabajar, llamando luego a casa cada cinco minutos como una forma de mitigar la ansiedad.
Por otro lado, propongo que en aquellos casos en los cuales, bien por decisión propia o imperativo del mercado laboral, la mujer tenga que quedarse en casa desempeñando exclusivamente labores domésticas, sean consideradas dichas horas como cotizables en la seguridad social. Asimismo, que se incorpore la falta sistemática de colaboración por parte del marido en las tareas domésticas, como causa suficiente para formalizar una demanda de divorcio y... que sea obligatorio un seguro de responsabilidad civil como requisito para realizar el matrimonio.
Seguidamente, como no, que se les pague igual sueldo por igual trabajo. Esa estadística que he leído hoy según la cual, al menos en España, las mujeres ganan treinta por ciento menos que los hombres por trabajos similares, me resulta el paroxismo de la discriminación.
Y aprovechando las suplicas: Pues que no se les exija la renuncia por salir preñadas; que no se les puteen los ascensos porque no suele quedarse hasta tarde por culpa de los niños; o que simplemente se les trate como seres inferiores y ¡hasta menos inteligentes! sólo por el hecho de no tener pene. En fin, que por cualquiera de estas afrentas puedan demandar y ser protegidas por la ley.
La mujer se lleva la peor parte en el mantenimiento de la especie humana, no debe ser tratada igual que el hombre, sino preferencialmente.
Ahora, de parte de ellas pido, de todo corazón, que no alienten en sus hijos varones hábitos machistas, que les formen en la disciplina doméstica como una normalidad y sobre todo, que el primer día que ese adolescente dolido ose levantarles la voz, les crucen la cara con la mano abierta sin amenaza previa, que ese tipo de males hay que curarlos de raíz.
Perdonen el arranque retro, es que yo soy a la antigua... (y aún no he tenido hijos para saber si esos métodos todavía se pueden usar, ¡que los tiempos cambian!)
Eso.
Nota del Cartero: Otra cosa. También deberían darles este día libre, que para colmo lo tienen que trabajar, ya en si misma la primera discriminación.
No vendría mal, para empezar, que las mujeres reciban un año de permiso pos-natal remunerado y que además la subsecuente incorporación al empleo se realice de forma paulatina, de manera que pueda dar la bienvenida al nuevo ciudadano con menos estrés y que no tenga que pasar por la tortura de tener que dejar al niño con fiebre, porque se tenga que ir a trabajar, llamando luego a casa cada cinco minutos como una forma de mitigar la ansiedad.
Por otro lado, propongo que en aquellos casos en los cuales, bien por decisión propia o imperativo del mercado laboral, la mujer tenga que quedarse en casa desempeñando exclusivamente labores domésticas, sean consideradas dichas horas como cotizables en la seguridad social. Asimismo, que se incorpore la falta sistemática de colaboración por parte del marido en las tareas domésticas, como causa suficiente para formalizar una demanda de divorcio y... que sea obligatorio un seguro de responsabilidad civil como requisito para realizar el matrimonio.
Seguidamente, como no, que se les pague igual sueldo por igual trabajo. Esa estadística que he leído hoy según la cual, al menos en España, las mujeres ganan treinta por ciento menos que los hombres por trabajos similares, me resulta el paroxismo de la discriminación.
Y aprovechando las suplicas: Pues que no se les exija la renuncia por salir preñadas; que no se les puteen los ascensos porque no suele quedarse hasta tarde por culpa de los niños; o que simplemente se les trate como seres inferiores y ¡hasta menos inteligentes! sólo por el hecho de no tener pene. En fin, que por cualquiera de estas afrentas puedan demandar y ser protegidas por la ley.
La mujer se lleva la peor parte en el mantenimiento de la especie humana, no debe ser tratada igual que el hombre, sino preferencialmente.
Ahora, de parte de ellas pido, de todo corazón, que no alienten en sus hijos varones hábitos machistas, que les formen en la disciplina doméstica como una normalidad y sobre todo, que el primer día que ese adolescente dolido ose levantarles la voz, les crucen la cara con la mano abierta sin amenaza previa, que ese tipo de males hay que curarlos de raíz.
Perdonen el arranque retro, es que yo soy a la antigua... (y aún no he tenido hijos para saber si esos métodos todavía se pueden usar, ¡que los tiempos cambian!)
Eso.
Nota del Cartero: Otra cosa. También deberían darles este día libre, que para colmo lo tienen que trabajar, ya en si misma la primera discriminación.
¿esencia tonta?
05.03.05 23:09:11 4290.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
05.03.05 23:09:11 4290.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
Hace mucho más de un año, escribí una nota con el mismo título que ahora convierto en pregunta. En ella, intentaba explicarme por qué hay gente, aparentemente leída y escribida, que cae de vez en cuando - y casi siempre de forma indecorosa - en tentaciones infantiles, como las cartas nigerianas, juegos de ferias y un montón de etcéteras. Hablaba de cómo éstos llegaban a extremos en los cuales arriesgaban de forma manifiesta su propia reputación y patrimonio, por ganar lo que comparativamente era una tontería.
Para este último apartado puse como ejemplo, pero sin recochineo, a Martha Stewart y el escándalo de uso de información privilegiada en la bolsa, por el cual fue finalmente hallada culpable y condenada a cinco meses de cárcel y otros más de arresto domiciliario.
Decía yo, ingenuamente, (y entre un exceso de hubieses)
Va a ser que mi querida lectora Palas Atenea tiene razón y que nada pasa por casualidad. Me da que esta vieja nota era una con vida propia, y como todos, tenía un lado oculto que solo era cuestión de tiempo para que se manifestase.
Como anodinas conclusiones de aquella primera nota apuntaba:
Nota cerrada [de momento]
Para este último apartado puse como ejemplo, pero sin recochineo, a Martha Stewart y el escándalo de uso de información privilegiada en la bolsa, por el cual fue finalmente hallada culpable y condenada a cinco meses de cárcel y otros más de arresto domiciliario.
Decía yo, ingenuamente, (y entre un exceso de hubieses)
La fortuna personal de esta señora antes del escándalo, estaba calculada en mil millones de dólares. Y lo que hubiese perdido si no hubiese actuado como presuntamente lo hizo, usando información privilegiada, ascendía apenas a 50.000 dólares. Eso es todo lo que hubiese perdido, lo que proporcionalmente es una tontería, si tomamos en cuenta todo lo que este escándalo ha dañado su reputación y patrimonio.Explico ahora la adición de los signos de interrogación: Acontece que me paso por la estación del tren que está cerca de casa para comprar la prensa. No suelo hacerlo los sábados, pero hoy se asomaba un día aburrido y me dio por apertrecharme. En la última página de El País leo con sorpresa: Libre y más rica. Martha Stewart, la diva doméstica de EE UU, ve su fortuna cuadruplicada tras cinco meses de cárcel.
Va a ser que mi querida lectora Palas Atenea tiene razón y que nada pasa por casualidad. Me da que esta vieja nota era una con vida propia, y como todos, tenía un lado oculto que solo era cuestión de tiempo para que se manifestase.
Como anodinas conclusiones de aquella primera nota apuntaba:
Parece que nuestra esencia [tonta] se ve obligada a aflorar, aún por encima de nuestra condición social, cultural y económica. Que los millonarios también tienen sus trileros y su escopeta de feria. Que somos tontos.Sólo se me olvidó añadir que las tonterías de los millonarios son, al parecer, más rentables.
Nota cerrada [de momento]
Plenilunada
02.03.05 01:03:00 4690.0 m.
Bienestar
Hay artistas que tienen ataques de divinidad y les da por descender a los infiernos para al tercer día resucitar de entre los muertos; aunque a Chavela Vargas le tomó doce años. La Vargas llegó a ser una borracha perdida. Alguna vez, un familiar ocioso en medio de unas vacaciones, calculó que el hígado de Chavela había procesado cerca de cuarenta y cinco mil litros de tequila. Esto no le impidió – tal vez jugó a favor- convertirse en la musa mimada de parte de la intelectualidad de la época dorada de Méjico: Frida Kahlo, Diego Rivera, Augustín Lara y Juan Rulfo se contaban entre sus acólitos sentimentales.
Sobre ella planeó siempre en círculos el zamuro de la duda, en relación con su excepcional capacidad interpretativa. Era difícil distinguir cuánto podía adjudicarse a ella y cuánto a los conocidos méritos para la música que posee el alcohol.
Tengo tendencia a conservar a estos artistas con los mismos cuidados que amerita un buen vino. Y los dejo añejar en algún disco arañado de vinilo o avinagrados cassetes, porque conforme pasa el tiempo y se degrada la calidad de la grabación, adquieren un sabor más auténtico, asentado y profundo.
A la Vargas la conocí, como a muchos otros inconfesables, a través de la radio, lo único que veíamos en casa hasta que cumplí los cinco años. Pasa que son canciones que quedan en algún trastero del inconsciente. Y que en ocasiones te sorprendes canturreando de memoria cuando las escuchas por accidente, sin lograr asociar bien el momento en el cual te la aprendiste. Sus letras no tienen un significado originario-personal, sino que se crea al mismo ritmo con el que inevitablemente experimentas “el salto mortal de vivir.”
Hace unos días me atreví a contravenir la norma y compré una grabación reciente, de un recital que La Vargas - ya completamente recuperada del alcoholismo y con ochenta y tres años cumplidos - ofreció en el Carnegie Hall de Nueva York. Ya había escuchado algunas canciones sueltas cantadas desde la sobriedad, pero lo que experimenté al escuchar completo este concierto fue determinante: Chavela Vargas si que es una divinidad cuando canta... puede llegarte hasta los tuétanos, sin pizca de pudor, cuando ya tienes edad suficiente para entender, por ejemplo, que “hay ausencias que triunfan” y que “uno vuelve siempre a los viejos sitios, donde amó la vida.”
- - -
Nota del Cartero:
Un buen resumen biográfico, sin bien un poco sesgado, lo pueden encontrar en glbtq, que se anuncia como an encyclopedia of gay, lesbian, bisexual, transgender, & queer culture. (si google indexa esto, de seguro aumenta los hints a este site). Tienen otro, en castellano aquí.
02.03.05 01:03:00 4690.0 m.
Bienestar
Sobre ella planeó siempre en círculos el zamuro de la duda, en relación con su excepcional capacidad interpretativa. Era difícil distinguir cuánto podía adjudicarse a ella y cuánto a los conocidos méritos para la música que posee el alcohol.
Tengo tendencia a conservar a estos artistas con los mismos cuidados que amerita un buen vino. Y los dejo añejar en algún disco arañado de vinilo o avinagrados cassetes, porque conforme pasa el tiempo y se degrada la calidad de la grabación, adquieren un sabor más auténtico, asentado y profundo.
A la Vargas la conocí, como a muchos otros inconfesables, a través de la radio, lo único que veíamos en casa hasta que cumplí los cinco años. Pasa que son canciones que quedan en algún trastero del inconsciente. Y que en ocasiones te sorprendes canturreando de memoria cuando las escuchas por accidente, sin lograr asociar bien el momento en el cual te la aprendiste. Sus letras no tienen un significado originario-personal, sino que se crea al mismo ritmo con el que inevitablemente experimentas “el salto mortal de vivir.”
Hace unos días me atreví a contravenir la norma y compré una grabación reciente, de un recital que La Vargas - ya completamente recuperada del alcoholismo y con ochenta y tres años cumplidos - ofreció en el Carnegie Hall de Nueva York. Ya había escuchado algunas canciones sueltas cantadas desde la sobriedad, pero lo que experimenté al escuchar completo este concierto fue determinante: Chavela Vargas si que es una divinidad cuando canta... puede llegarte hasta los tuétanos, sin pizca de pudor, cuando ya tienes edad suficiente para entender, por ejemplo, que “hay ausencias que triunfan” y que “uno vuelve siempre a los viejos sitios, donde amó la vida.”
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Nota del Cartero:
Un buen resumen biográfico, sin bien un poco sesgado, lo pueden encontrar en glbtq, que se anuncia como an encyclopedia of gay, lesbian, bisexual, transgender, & queer culture. (si google indexa esto, de seguro aumenta los hints a este site). Tienen otro, en castellano aquí.


