James ha vuelto
29.06.04 11:32:45 6400.0 m.
A veces me veo tentando a imaginar a los viejos sabios -esos que han dedicado toda su vida a un ejercicio intelectual pragmático, luchando contra corriente- manteniendo una conversación con sus nietos pequeños. Creo que para ellos debe ser algo así como la prueba del algodón de sus pensamientos. Lo digo porque teóricamente están ante el razonamiento experimental de los infantes, regularmente libre de prejuicios.

Hoy me imagino a James Lovelock, el padre de la
teoría GAIA, con un hipotético nieto de cuatro años que le suelta: Abuelo, será que con estos calores que están haciendo, nos vamos a morir todos. Reflexivo el abuelo se toma su tiempo, se acomoda en la butaca, se hace con una galletita y se apresta a responderle -a pesar de la conocida incapacidad de los intelectuales para subir al nivel de los niños-. No, no te preocupes. Haría falta mucho más calor que éste para extinguir nuestra especie... ahora, lo que si está en juego es la civilización. Dejaré allí la conversación, aunque ya pueden imaginar el encadenamiento de preguntas que comenzarán por abuelo, ¿y qué es la civilización?

Lovelock ha vuelto estos días a ser noticia. Algún lector tendrá la impresión de recordarle de algún sitio y ese es probablemente de aquel best seller, Los verdaderos pensadores de nuestro tiempo. En concreto, nuestro pensador aboga por un plan de choque para luchar contra el calentamiento global. Hasta aquí las cosas no sonarían descabelladas, y de hecho, en la misma onda de las organizaciones ecologistas. Pero agrega además, que no hay tiempo para dedicarlo a la investigación en fuentes alternativas de energía menos... calentadoras, y que la salida más eficiente a corto plazo es la Energía Nuclear. (¡de escándalo!)

Desde el punto de vista de un contaminante de a pie como yo, que no tiene vehículo, que recicla el plástico, el vidrio, el papel y los tetra briks como le dicen en la tele; que utiliza ambas caras de las hojas de papel y que prefiere el tren (eléctrico) al autobus, estas discusiones de tan alto nivel siempre terminan dejándome un incómodo sabor cetónico en la boca.

Humildemente pienso, que el ciudadano medio, sobre todo en el primer mundo, no se siente implicado en el calentamiento global. Las discusiones no bajan a su realidad. No se identifica como causa del problema y pasa de ellas, como quien lee las advertencias de muerte de las cajas de cigarrillos. En este caso, las comodidades de la civilización deberían llevar advertencias similares, y aún así pienso que pasarían de ellas. Hay placeres muy fuertes y arraigados, por muy contaminante que resulten y que usualmente se muestran como logros de la civilización. Renunciar a ellos suele ser interpretado como una claudicación social. Pero algo me dice, que el problema del calentamiento global no es sólo un problema de las fuentes de energía, sino de los hábitos de consumo de la misma. Lo que siento que el planeta no soporta, son cosas más nimias, como el usar el coche para comprar el pan, que los envases de los productos sean todos de plástico, o la gotera global representada por la función stand by de los equipos electrónicos.

En fin, el único momento en el cual surgen las alarmas, es cuando los placeres se vuelven más caros que no más peligrosos...y pues, que les puedo decir, la sensación es que contaminar no cuesta dinero...y no hacerlo si.

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Pueden leer una traducción del artículo, comentada además por la gente de Crisis Energética. Vale la pena.

El blog-manta (o blog piratas)
27.06.04 16:41:54 4330.0 m.
Está haciendo un calor compacto, de aspecto gelatinoso, que produce un delay sináptico que no puedo superar. Así que no sé que tal me quedará esta nota, que por razones meteorológicas, no corregiré.

No me referiré al uso ilegal, - aunque prefiero el simple término de, feo- que otros puedan hacer de los contenidos publicados en las bitácoras de Internet. Ya algernon se encargó muy bien de ello, hace cerca de un año. Si no precisamente lo contrario: El uso inadecuado que los reponsables de lo escrito en los blogs hacen(mos) del manterial protegido por derechos de autor.

Las imágenes son un caso muy común. Muchos de las notas van acompañadas por imágenes que están protegidas por derechos de autor, que prohíben su reproducción sin permiso expreso; y en otras ocasiones, aunque permiten hacer uso de ellas, no lo hacemos de forma adecuada, como por ejemplo, dando crédito al autor de las mismas.

Cuando comencé mis notas, me agencié un lote legal de fotografías por un módico precio, a fin de evitar esta situación. Pero alguna que otra vez me veo tentado a violar la confianza, mas que la ley, de quien publica sus fotos en la red y quiere que se le cite como autor de las mismas.

Por otro lado, están las citas de prensa, de libros y trabajos de investigación. Hacer un uso riguroso de estos contenidos, a fin de facilitar la documentación de las notas, se hace la mayoría de las veces muy cuesta arriba. Cuando se escribe por este medio, se suele aplicar la la misma intencionalidad con la que comentamos a unos amigos (y sin fines de lucro), la opinión de un autor sobre cierto tema, criticamos la desafortunada película de nuestro actor favorito, o argumentamos con unos cuantos tintos encima, nuestras posiciones más exasperantes.

Aunque en muchos casos, no se antepone la mala fe, es una realidad sobre la cual preveo el surgimiento de situaciones límite, a medida que los blogs vayan evolucionando hacia formas alternativas de obtención de rentas o donaciones, y superen el estadio del experimento.

Eso era.

Nota del Cartero: En el Caribe, esto todavía no es un problema mayor. Por eso puede sonar fuera de contexto a la mayoría de mis pocos lectores. Allí por ejemplo, aún se fotocopian libros enteros y mucho software, incluso con auspicio de los centros de enseñanza. Estudiar de forma legal en el tercer mundo es casi imposible...

De Fútbol
25.06.04 11:39:07 5950.0 m.
Alguna vez escuché, que las antiguas fábricas soviéticas tenían equipos de fútbol, y realizaban torneos entre ellas. Alguien notó que el día después de un triunfo del equipo de la fábrica, la productividad aumentaba significativamente y que también disminuía en proporción luego de una derrota. Esto hizo que el fútbol se convirtiera en un aspecto fundamental en la planificación de la producción.

A mi no me gusta el fútbol. Como deporte quiero decir; pero me resulta insuperable como espectáculo. Por eso, cuando se presentan ocasiones como la de ayer, procuro no perdérmelas. Me refiero a las competiciones entre las selecciones de cada país, como El Mundial, La Copa Libertadores o –como anoche- La Eurocopa.

Casi siempre, este tipo de competiciones se convierten en una especie de clase magistral, pero no de producción, al estilo de las antiguas fábricas soviéticas, sino de idiosincrasia.

A estos partidos acude como público una amplia representación de los nacionales de cada país, y sus gestos, emociones, alegrías y tristezas representan un buen punto de partida para especular, sobre la forma de ser colectiva de los pueblos.

Lo primero que me gusta ver, es cómo afrontan los fanáticos los resultados, tanto los parciales como los definitivos. Allí casi no hay diferencia. Cuando el equipo gana o va ganando, el sentido de pertenencia del espectador apunta al paroxismo. Cuando se refiere a su selección se incluye como un jugador más, como cuando dice somos los mejores o ganamos por goleada. Si se ha perdido un partido, pero aún hay alguna oportunidad de clasificación en el futuro, el espectador, los medios de comunicación y hasta los políticos toman una distancia prudencial, como quien se aparta para no mancharse: España a por la última oportunidad. España se estropea y cosas así. Finalmente, cuando ocurre la desclasificación o pierde, es como si el equipo no les representa. Indigna representación del fútbol nacional, Decepcionante participación o un simple y terminal, perdieron.

Otro aspecto, es cómo afrontan como colectivo los momentos de tensión. El partido de anoche, enfrentaba a vida o muerte, (el que perdía se iba) a las selecciones de Portugal e Inglaterra. Se alternaron hasta el último momento en el triunfo, pero terminaron empatados, lo que obligaba a definir el partido con una cosa que se llaman los tiros penaltis. Como aquellas épocas en las cuales las batallas se libraban sólo con un representante de cada bando, uno contra uno. Es una lotería.

Bueno, a ver. Los jugadores ingleses, haciendo honor a su fama de distantes y poco dados a manifestar sus emociones vulnerabilizantes en público, estaban aisladamente distribuidos por el campo, buscando concentración antes de disparar y prácticamente callados. Por otro lado, los portugueses, formaban una piña, esperan abrazados los lanzamientos de cada jugador, y casi con total seguridad, rezaban a la Virgen de Fátima, en busca de socorro.

Los espectadores también hacían su parte. Así, durante el partido los ingleses simplemente callaban cuando iban perdiendo, mientras que los portugueses añadían unas cuantas lágrimas al silencio de la derrota temporal. Tal vez, estos pequeños detalles dicen más de lo que parece y bueno, probablemente no incidan en la productividad como antes, pero con toda seguridad, sí que lo hacen en el consumo...

Nota del Cartero: Por cierto, ganó Portugal

L+I+D
20.06.04 22:03:24 6350.0 m.
España gasta más dinero en concepto de loterías públicas que en Investigación y Desarrollo (I+D). Me ha quedado una leve tortícolis luego de leer esta noticia, ya que me abandoné en una posición reflexiva poco saludable. Con el cuello así... como lo ponen los perritos cuando escrutan las curiosidades humanas. La nota apareció en la columna de economía de Joaquín Estefanía, el domingo pasado en El País y al citar los unos estudios recientes.(1)

Pero no reflexionaba yo por España, bueno si, pero no tanto como por el Caribe y zonas circunvecinas. En lugar de poner ese lujo de la Investigación y Desarrollo, pensé en cosas menos evidentes. Como la seguridad alimentaria, la salud y la educación. Tampoco pensé en variables macroeconómicas y presupuestos estatales, sino en un núcleo familiar pobre, como lo son la mayoría. Y les confieso que me surgió ese pálpito de que en los golpeados presupuestos familiares del caribe, -y después de tantos años sometidos a la desesperanza sistemática- se gasta más en juegos de envite y azar, que en, pongamos, educación y alimentación. Lo de investigación y desarrollo, pues no, eso si se hace -todo sea dicho- pero orientado a la improductiva especialidad de los modelos matemáticos asociados a la teoría de juegos, a fin de optimizar las apuestas: la pirámide, las combinatorias de las fechas aniversarias, la tabla de logaritmos de San Cono y, como una de las áreas punteras, el reconocimiento de imágenes, como la que se aplica para dilucidar los números que se forman en el cigarrillo que fuma El Eneco o en la tira de Panchita.

No me refiero a una ludopatía congénita producto de nuestro origen mestizo. Este tipo de comportamiento es normal cuando se atraviesan periodos de crisis. No sé si todos los humanos, pero una muy buena parte de ellos –me incluyo- tendemos a imaginarnos golpes de suerte milagrosos, que nos saquen de la situación adversa. Es como una especie de micro-claudicación intelectual, cada vez que nos sentimos incapaces de encontrar salidas a nuestros problemas. El mal surge, cuando comenzamos a gastar más en falsas esperanzas y métodos de salvación inmediata, y movemos de prioridad nuestras necesidades. La consecuencia de este modo de proceder, es que abordamos así, entre otras muchas cosas, nuestros deberes sociales y terminamos apostando por, que no eligiendo a, nuestros representantes. Llegando a extremos tan comprometedores, como el que leí el año pasado, en el que el cincuenta y cuatro por ciento de los latinoamericanos estaría a favor de la dictadura si le resuelve sus problemas.

La pobreza a secas es sólo económica, pero la extrema, crónica y paupérrima que campea en las vidas de millones de familias del Caribe, es integral, y esa no se combate sólo con dinero, sino que requiere de una movilización social de solidaridad enorme, de esas con las que se mide el calibre de los pueblos.

Finalmente, y volviendo al primer mundo, hay otra frase dentro del artículo que explica por si sola las razones por las cuales el imperio es lo que es: Sólo Intel, la compañía que fabrica los microprocesadores de la mayoría de los PCs, invierte en I+D -ella solita- la misma cantidad que todo el Estado Español.

Nota del Cartero: Luego de terminada la nota, he recordado una excelente reflexión que Topocho, hace unos días, realizaba sobre el Azar y el destino político.
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(1) El auge de la empresa internacional. Mauro Guillén. Catedrático de Economía de empresa en la Universidad de Pensilvania.




Magia digital.
14.06.04 23:00:00 4880.0 m.
Querido lector. Olvide los problemas relacionados con el ordenador (computador). Aparte de su mente las preocupaciones por mantener al día el antivirus, el incómodo firewall y los parches de su sistema operativo. La magia ha llegado a la era digital. Las empresas dedicadas al mantenimiento de hardware y la creación de herramientas de seguridad, antivirus y así por el estilo, tienen –a diferencia de lo que se pueda pensar- un futuro muy comprometido. Sencillamente temblarán.

En una de esas incursiones al mundo místico que suelo hacer por las secciones esotéricas de las librerías, he encontrado, casualmente, la solución a todos los problemas relacionados con la informática. Fue una revelación. Porque fue lo primero que apareció cuando abrí aleatóreamente el fabuloso libro, Tarot mágico para todos los días Lo único que necesito son unas Cartas del Tarot, cuatro para ser exactos, imaginación y cinta plástica.

Según como va, hay que primero, limpiar el disco duro, apagar el computador e imaginar que está de maravilla, que no tiene problemas, que todo fluye con normalidad. Colocar entonces el As de Pináculos sobre el CPU y decir: As de tierra, fuerza duradera, que todos mis datos sean seguros aquí y afuera.

Luego, para evitar problemas con la circuitería, creo que hay que recurrir al As de espadas, pegado sobre la parte izquierda a la vez que de dice: As de llama, haz que tus poderes se accionen, para que todas las conexiones funcionen.

¿Que hay problemas con sobrecalentamientos y la refrigeración? Pues nada. Colocar el As de bastos sobre el lado derecho del ordenador e invocar con fe: As de vientos, con aire frío que nada calienta, danza interiormente y protege esta herramienta.

Y así para cada uno de los puntos vulnerables. No lo cuento todo para que al menos compren el libro y contribuyan con la subsistencia del autor. Miren. Es tan efectivo que al final se dice que encienda el computador y tenga la seguridad que no habrá más problemas. No pone advertencias en letra pequeña, como esos productos para adelgazar que dicen que son mágicos, pero recomiendan durante el tratamiento llevar una dieta sana y equilibrada, libre de grasa, azúcares, harinas y esas cosas que engordan. Ni como esos brujos desconfiados que después de dar los hechizos que curan cualquier mal, te dicen que siempre es bueno consultar al médico.

Yo de momento, me compro las cartas. Aunque curiosamente, entre el libro y las cartas me sale lo mismo que el mejor de los antivirus. Tendré que buscar un hechizo contra los cartelizadores de precios.

Nota del cartero: Verán ustedes. En el mundo de las creencias, mis preferidas son las inofensivas. Así, el tono de la nota, va de recreo y no de irrespeto a los que crean en lo que creen.


Se busca gente perfecta
13.06.04 15:26:40 7050.0 m.
Si chica busca chico, ella siempre es educada, elegante y atractiva. Le gusta el campo, leer e ir al cine. Si tiene hijos están emancipados y su única intención es un poco de compañía. Me refiero a las secciones de anuncios clasificados de búsqueda de pareja, un negocio lucrativo donde los haya. Pero lo que a mí me sorprende, es encontrar en ellos la férrea dictadura de los estereotipos y la utópica especificidad de lo buscado. En el caso de las chicas, casi todas dicen ser mayores de treinta y cinco años, y por regla general buscan hombres cultos, educados, sensibles, joviales, serios, responsables, económicamente independientes, cariñosos, leales, más altos que ellas y de mayor edad. Si la requirente es joven, su anuncio es escrupulosamente biométrico: Mujer de 40 años, 1,70 y 67 Kg. Desea conocer hombre 43-49 años, mínimo 1,80, musculoso, pero no cachas (1), buen corazón y divertido. Mientras que las más maduras, no se caen a cuentos y dejan marcado muy bien su alcance: Separada sin hijos, 56 años, buena presencia busca caballero entre 56-62 años, simpático, nivel socioeconómico y cultural alto, sin hijos ni ataduras familiares, limpio, no fumador, sincero, jovial y atractivo, mínimo 1,68 para relación estable. ¡Ave María purísima!

Ahora bien, si es un chico quien busca chica, no se les puede acusar de no ir con la verdad por delante. A mi estos anuncios me han resultado de una sinceridad ejemplar. Ellos siempre la buscan más joven, no hablan de ser románticos, sino que les gusta el fútbol y la "tranquilidad". Por ejemplo, Luis el sincero -de 35 años- es uno de ellos, quien pone: Casado e insatisfecho. Busco amiga para momentos de complicidad y conversaciones apasionadas. También está Pedro, -de 38 años- un liberal sin excusas, quien suelta en su anuncio: Casado y cariñoso. Me gusta la tranquilidad. Busco amiga cariñosa, romántica, sincera y sencilla para una buena amistad. No importa físico ni estado civil. Pero el que me ha parecido más genial es el anuncio de un gremialista hasta la médula. Funcionario de 46 años, divorciado, sin hijos, muy juvenil, atractivo, 1,73 y 73 Kg. Busca funcionaria sobre 40 años, delgada (talla 36-40) juvenil, sin hijos y española. (2)

Existe también un pequeña sección de amistad. Tan pequeña y con mensajes tan ambiguos, que no queda muy claro lo que andan buscando. Allí encontré el anuncio más pequeño, el de un sucinto menesteroso: Chico desea conocer gente.

Si chico busca chico, allí las cosas si que se ponen directas. No valen cariñosismos. Estos anuncios, como los hombres duros de las películas, no se andan con rodeos y tampoco buscan compromisos. Están los que aún viven con sus padres. Chico de 35 años, moreno, 1,68 y 68 Kg. Activo / pasivo y sin sitio, busca chico para relaciones esporádicas. O como José, quien provee un anuncio particularmente ecléctico: 45 años, moreno, casado y velludo. Busco chicos [si, en prural] feneninos y travestís para relaciones y algo más. Estos anuncios contrastan con los de chica busca chica, donde los mensajes parecen encriptados e indirectos. Por ejemplo: Universitaria de 39 años busca amiga-compañera, soltera, independiente, alegre y de buenos sentimientos para pasear, ir al cine viajar y teatro.

Hay una última sección bajo el título de otras relaciones. Es compleja. Les dejo un único ejemplo, de un personaje dubitativo: Chico de 34 años y posible bisex, busca chica o parejas serias.

Pienso que las personas de todos estos anuncios buscan esencialmente compañía y éste es un concepto del que emanan acepciones muy diversas. Desde la simple del antónimo de la soledad, hasta la excelsa necesidad de un cómplice cotidiano. En todo caso, no me queda más que desearles suerte... y paciencia, si descubren que el encontrado no se baña, deja la tapa de la poceta en alto o comente la insensatez de no ponerle la tapita a la crema dental.

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1. adj. coloq. Musculoso y fornido.
2. Funcionario Público. Empleado del estado. Sinómimo de estabilidad laboral en Europa.

Especias en Extinción
07.06.04 12:18:09 5160.0 m.
Iba siempre sin afeitar, con guayabera a cremallera y una prominencia abdominal que daba la impresión de ser la depositaria de su personalidad. También era el único librero que conozco capaz de medir el precio de sus libros de segunda mano, con la misma técnica de quien escoge un melón en el mercado: Ningún libro llevaba precio. Cuando dabas con uno de tu interés, se lo señalabas, él se acercaba y lo cogía con su mano-peso, lo apretaba, le daba saltitos y finalmente te miraba y te decía, tanto. De nada servía tu mejor cara de jugador de póquer: El hombre podía leer la magnitud de tu interés a través de la rigidez de tus pestañas.

Siempre tuve la malsana impresión que este señor no sabría leer ni escribir, o que en su defecto lo haría con una elementalidad de subsistencia. Pero ese no era el problema. Lo que me incomodaba era su certero, aunque indiscriminado, método tasación, sobre todo por la escasa cuantía de mi beca y, principalmente, por mi torpeza a la hora de disimular el interés.

Hoy, cuando el librero es una especie en extinción, casi todos los vendedores de libros se le asemejan, salvo que llevan atuendos menos reñidos con el buen gusto y los precios ya vienen marcados, lo que les ahorra la habilidad. De resto, no saben lo que venden.

El sábado pasado fui a la feria del libro de Madrid, justo para apreciar a otra especie en extinción: Los escritores de izquierdas. Que no los zurdos. Si no aquellos que se identifican con una ideología, -eh... bueno si, aunque carezco de ejemplos actuales para explicar lo que eso significa-, ideología decía, que busca la felicidad del hombre con métodos... a ver, que difícil... ¡ah si!, con métodos que no son de derechas. :)

Quería escuchar a Eduardo Galeano, quien leía esa tarde las minúsculas historias de su último libro. Por cierto, lo hace muy bien, con un hermoso acento uruguayo de inteligente declamador de radio (otra especie extinguida). No terminé de oírlo hasta el final, aunque me interesaba lo que decía. Fui acompañado por mi amigo cyberf, y a mí eso de la tortura por amistad no me va. Aunque es justicia decir que él aguanta dignamente mis invitaciones, aunque sabe cuando decir que no, y ambos gestos en la amistad no son muy comunes por estos días, por eso lo cuido.

Luego del encuentro, hice una cola de cuarenta minutos, para verle de cerca a Galeano los apliques de oro en sus dientes. Pedirle que me firmara el libro, comprobar que la gente de izquierda parece no afligirse ante los reveces, y decirle, aunque no fuese de su incumbencia, que hace quince años había comprado un libro suyo al peso, en una venta callejera, en lo que hoy es una perfecta vena abierta de América Latina.

...de dónde hacer buen pipí.
02.06.04 22:41:42 5170.0 m.
Mediría unos tres años recién cumplidos, ojos de retratante y una urgencia enorme de hacer pipi. La practicidad de los genitales externos animó a la madre a sugerirle al niño la aventura de regar alguno de los arbolitos-palo de la plaza, esos que retan inmóviles las peladuras del final del otoño, y el urgido estuvo de acuerdo. Pero ese sentido del desperdicio propio del adulto, llevó a la madre a acercarle al árbol más a la mano –o al pipí, según se mire-, ante el cual el niño, apretándose la llave con saltitos de aguante, le decía, como auspiciado por la convicción austera de los jardineros nipones: en este no mami, en aquel otro. Creyéndose víctima de esos caprichos desesperantes, con los que de niños solemos escrutar los extremos insondables de la paciencia de los mayores, la madre se resignó y le llevó en volandas al árbol de al lado, con el mismo resultado: en este no mami, en aquel otro, ¿¡en cuál!? En aquél, señalando a un alopécico y pasmado arbolito, al final de la hilera de la plaza. Ya mientras se liberaba, haciendo diana en la raíz de aquél palito desnudo, la madre le preguntó, desde esa posición de arco, que les deja la espalda maltrecha, que por qué se empeñó en ese, teniendo tantos otros de donde escoger. La respuesta fue bien clara, alternada ya con los últimos chorritos agonizantes de su particular aspersión: Porque es el más pequeñito mami, y necesita agua para que crezca.

Pareciera un contrasentido de la evolución, que ante ciertas situaciones en la vida, optemos por decantarnos hacia el más débil. A identificarnos con el que lleva en contra las probabilidades. Hacia donde podríamos obtener menores recompensas o gratificaciones inmediatas. No me refiero a un simple sentido de solidaridad, sino a esa sensación de estar optando por lo correcto, en concordancia con la imaginación y a pesar de las miradas laterales que nos ofrece el entorno. Pienso que este detalle es el que hace que haya gente que quiera fugarse con los circos, que pinte murales para combatir las drogas, que vote por los candidatos minoritarios, visite ancianos en sus ratos libre o se haga socorrista por vacaciones, por el simple sabor de hacerlo.

Presenciar clandestinamente estas pequeñas historias, me da para creer que perdemos ese sentido en algún momento de la infancia, es una lástima. Seguro que con esto no nos acercaríamos a una utópica paz mundial y probablemente no viviríamos en un mundo mejor, pero al lo mejor, habría más gente en quien confiar... activo escaso por estos días.

Nota del Cartero: Haced ejercicio de imaginación querido lector, y pensad que el niño apunta a un árbol y no a un soldado. Es que no encontré una foto más adecuada. Contra ellos no tengo nada, sólo me preocupa cuando van a la guerra.


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