El código PEGI
28.04.04 12:34:02 4950.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
Este sonajero incumple la normativa europea. Así de taxativo apareció ante las cámaras, un inspector del ayuntamiento de Madrid, en un pequeño reportaje de relleno que emitían al final del informativo. Se refería a los decibelios máximos que la normativa europea correspondiente, permitía emitir a dichos juguetes infantiles sin causar daño al delicado tímpano del infante. Eso me gusta de Europa, sus contrastes. Porque, por ejemplo, no hay una ley que prohíba llevar a los niños en el Metro, plusmarquista en eso de decibelios, o que al menos les obligue a llevar tapones auditivos. Bueno. Así por el estilo, existen normas muy estrictas para garantizar la seguridad física de los niños. Hay una que incluso obliga a que todo niño viaje en la parte posterior del vehículo, en un asiento especial de seguridad para infantes.
Pero la nota no va de seguridad física, sino psicológica. Para esto, los europeos han inventado cosas como el código PEGI (Pan European Game Information) que trata de informar a los padres y representantes, sobre el contenido de los juguetes modernos: Los juegos de vídeo. A mí pues, me resulta útil, interesante, orientativo y curioso. Sobre todo por el contenido de las alertas
Lo confieso: El último juego de vídeo con el que experimenté fue el béisbol, en un dispositivo súper avanzado llamado Intellevision. Y como era demasiado rápido para mis habilidades psicomotoras, pues desistí. ¡Ah! No había advertencias al respecto. Y, aunque me he perdido de muchos avances (la play, la xbox, el gamecube) estoy sorprendido del nivel de sofisticación alcanzado por estos juguetes, cuando el etiquetado del código PEGI advierte sobre cosas como estas.
A ver. Cada generación debe adaptarse a los tiempos de su infancia. Sí. Pero hoy los padres lo tienen... a ver...no sé... cuando menos ¡jodido!. Recuerdo que el único juguete que mi madre me prohibió fue el gurrufío, hasta que logré una modificación con una tapa de compota herber, que evitaba las lesiones. De adolescente, creo que sólo la sonda, pero únicamente por las consideraciones ético-ecológicas que implicaba el usarla para matar pajaritos.
Considero profundamente a los padres de hoy. Creo que ya explicar a los niños las dantescas escenas de los informativos, con mutilados calcinados y arrastrados, es un reto balumbo; como para que además tengan que luchar contra juguetes tan sofisticados y sobre todo intangibles.
28.04.04 12:34:02 4950.0 m.
Reflexiones, Curiosidades



Discriminación: El juego contiene representaciones de, o material que puede favorecer, la discriminación.A lo anterior deben agregar los criterios de clasificación por edades.
Drogas: El juego hace referencia o muestra el uso de drogas
Miedo: El juego puede asustar o dar miedo a niños
Lenguaje soez: El juego contiene palabrotas
Sexo: El juego contiene representaciones de desnudez o/y comportamientos sexuales o referencias sexuales
Violencia: El juego contiene representaciones violentas


La Sociedad de la Defensa
26.04.04 12:25:42 6040.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
Y apenas es Lunes. Fue lo último que pensé antes de pasar a ese estado de animación suspendida, en el cual solemos entrar cuando volvemos a casa, después de todo un día luchando contra las hienas. El vagón estaba casi vacío y el tren en marcha, y recuerdo también haber oído que alguien entraba por la puerta que comunica los vagones, pero me resultó un sonido familiar. Gente en busca de mejores puestos, o que simplemente huye de algún ex novio que acaba de subir. Ni abrí los ojos. Cuando comenzaba con las embestidas del verdadero sueño, una enérgica voz me despertó. Era un soldado de raza negra, de las fuerzas armadas españolas, con cara de misión que me preguntó, apuntándole con la boca. ¿Es suya esa mochila?
Si que era mía, aunque hubiese sido fácil deducirlo, porque la llevaba sentada en el asiento de al lado. Pero ese es el problema con las sospechas, no te dejan tranquilo hasta que las descartas. Esta es una escena que se ha de estar produciendo cientos de veces todos los días, desde que los militares custodian todo el servicio ferroviario español, chicos y chicas soldados y armados, dentro de los vagones o a la intemperie de los railes en busca de “algo sospechoso”.
Hace unos días, mi amigo cyberf publicaba una nota en la cual se preguntaba sobre lo que vendría luego de la Sociedad del Conocimiento, y terminaba apostando por la sociedad de la creatividad. Me resultó coherente en el ámbito empresarial, aunque comenté irónicamente, empujado por la confianza y como buscando camorra dialéctica, que me parecía que se quedaba corto. Aunque es una actividad que se le debe dejar a otros, esa de denominar a las sociedades, yo apostaría por un calificativo que refleje un aspecto dominante en nuestra cotidianidad. Así creo mas bien, que estamos entrando en la Sociedad de la Defensa.
Desde aquella mañana en la cual las estaciones de tren amanecieron custodiadas por el ejército y las del metro por la policía, la gente ha tratado de mantener la compostura. Hacer como que no están allí. Las ancianas con sus conversaciones habituales, los enamorados con sus “primaverales” muestras de amor o los ejecutivos al teléfono, increpando en público a sus esclavos. Pero la ola de silencio que se produce al paso de estos muchachos “camuflados” de verde, delata la intranquilidad colectiva.
Estamos en una sociedad que se defiende de un enemigo diluido. En la que ya la precaución ancestral de evitar pasear solos por calles vacías, y mirar de vez en cuando hacia atrás por encima del hombro, no es suficiente. Creo que hay cosas que no deben durar para siempre y esta es una de ellas. Me entristece pensar que viviré el resto de mis días, con la mano de visera, descartando sospechas.
Nota del Cartero: Por razones logísticas, escribo las notas algunos días antes de su publicación. Así que a modo de actualización les comento que, esta mañana por primera vez desde que resido aquí, me han llamado ciudadano. Fue otro soldado, al pasar el torno que me llava a la vía del tren. Me saludó con un "buenos días ciudadano", con la mano abierta a la altura de la sien derecha. ¿Me permite su documentación? Vamos, como que la sospechosa no es mi mochila :-/ probaré con otra corbata, porque no creo que sean mis ojos verdes cotoperí. :>>
26.04.04 12:25:42 6040.0 m.
Reflexiones, Curiosidades

Si que era mía, aunque hubiese sido fácil deducirlo, porque la llevaba sentada en el asiento de al lado. Pero ese es el problema con las sospechas, no te dejan tranquilo hasta que las descartas. Esta es una escena que se ha de estar produciendo cientos de veces todos los días, desde que los militares custodian todo el servicio ferroviario español, chicos y chicas soldados y armados, dentro de los vagones o a la intemperie de los railes en busca de “algo sospechoso”.
Hace unos días, mi amigo cyberf publicaba una nota en la cual se preguntaba sobre lo que vendría luego de la Sociedad del Conocimiento, y terminaba apostando por la sociedad de la creatividad. Me resultó coherente en el ámbito empresarial, aunque comenté irónicamente, empujado por la confianza y como buscando camorra dialéctica, que me parecía que se quedaba corto. Aunque es una actividad que se le debe dejar a otros, esa de denominar a las sociedades, yo apostaría por un calificativo que refleje un aspecto dominante en nuestra cotidianidad. Así creo mas bien, que estamos entrando en la Sociedad de la Defensa.
Desde aquella mañana en la cual las estaciones de tren amanecieron custodiadas por el ejército y las del metro por la policía, la gente ha tratado de mantener la compostura. Hacer como que no están allí. Las ancianas con sus conversaciones habituales, los enamorados con sus “primaverales” muestras de amor o los ejecutivos al teléfono, increpando en público a sus esclavos. Pero la ola de silencio que se produce al paso de estos muchachos “camuflados” de verde, delata la intranquilidad colectiva.
Estamos en una sociedad que se defiende de un enemigo diluido. En la que ya la precaución ancestral de evitar pasear solos por calles vacías, y mirar de vez en cuando hacia atrás por encima del hombro, no es suficiente. Creo que hay cosas que no deben durar para siempre y esta es una de ellas. Me entristece pensar que viviré el resto de mis días, con la mano de visera, descartando sospechas.
Nota del Cartero: Por razones logísticas, escribo las notas algunos días antes de su publicación. Así que a modo de actualización les comento que, esta mañana por primera vez desde que resido aquí, me han llamado ciudadano. Fue otro soldado, al pasar el torno que me llava a la vía del tren. Me saludó con un "buenos días ciudadano", con la mano abierta a la altura de la sien derecha. ¿Me permite su documentación? Vamos, como que la sospechosa no es mi mochila :-/ probaré con otra corbata, porque no creo que sean mis ojos verdes cotoperí. :>>
El Carro
21.04.04 12:45:37 5950.0 m.
Reflexiones, Bienestar, Nota Dominguera
21.04.04 12:45:37 5950.0 m.
Reflexiones, Bienestar, Nota Dominguera
Debe estar por llamar - pensó María en voz alta – con la certeza que proporcionan los años. Juan había salido esa misma mañana en su carro particular, para efectuar el recorrido mensual de supervisión, de los puntos de venta de la zona costera. Después de tantos años de matrimonio y dos hijos, ella esperaba esa llamada como una costumbre. No para enterarse de algún infortunio, que para eso no necesitaba llamadas. Esas cosas se sienten, afirmaba con convicción. Sino para que él se quedara tranquilo. A cuatrocientos kilómetros de distancia, Juan le llamó brevemente, mientras se asilaba con un café en una bomba de carretera y para que ella se quedara tranquila, como solía decir. Luego de un saludo inicial, breve y más que amoroso, protocolario, María preguntó por el otro miembro de la familia. - Ve, ¿y cómo se portó el carro?
En el caribe acostumbramos atribuir volición a casi todas las máquinas. Pero el caso del carro es más que eso. Sobre todo para la clase pobre-alta, es más que un símbolo de estatus, es un heredero, un familiar, un confidente; que no come en la mesa del comedor, por la mala costumbre de los fabricantes de hacer las mesas pequeñas.
En las partidas de nacimiento de mis veintitrés tíos figura la palabra chofer, que era la profesión de mis abuelos. De ellos heredaron los rituales y los mimos que habrían de proporcionar a sus carros, y a través de ellos fui testigo de los extremos a los que podían llegar, para honrar la bandera del mantenimiento preventivo. Claramente: Sus mujeres aceptaban la competencia desleal y se resignan a no recibir ni un regalo por navidad, mientras al carro se le compraban esterillas, flecos y se le acaricia con pulituras todos los domingos por la tarde. Así, se da la paradoja de que María preguntara por el carro, como quien pregunta por la querida.
He sido testigo de la costumbre de bendecir los carros, aunque esto no debería ser visto como una excentricidad, ya que el cura de mi pueblo bendecía hasta las licorerías. También podría resultar exótico que en el caribe el carro figure como un complemento de la personalidad; y como los perros, los carros desarrollen una metamorfosis para mimetizar a sus dueños, y no les quepa la menor duda que también ocurre al contrario. Los carros se ganan atributos humanos junto con el cariño, y pueden llegar a ser fieles, celosos y caprichosos, sobre todo cuando los años le pasan factura. A los carros se les trata con ese dejo de propiedad con que las madres suelen decir que “el niño no me come caraotas.”
El caso emblema de esta relación, se da con los carros-sustento. Aquellos que levantan familias a base de kilómetros, y que envejecen junto con el cartelito de por puesto, libre o taxi. A estos se les habla, literalmente, y se les adorna con alguna imagen sagrada, que baila al son del retrovisor.
Finalmente, la corroboración de este aprecio al carro suele reposar en los álbumes de muchos hogares. En los cuales duerme segura, alguna foto de familia, que muestra a María con la niña en brazos, a Carlitos engominado y a Juan, con una mano en el bolsillo y la otra sobre el capó de su fiel escudero, pongamos por ejemplo, un Malibú del 77.

En las partidas de nacimiento de mis veintitrés tíos figura la palabra chofer, que era la profesión de mis abuelos. De ellos heredaron los rituales y los mimos que habrían de proporcionar a sus carros, y a través de ellos fui testigo de los extremos a los que podían llegar, para honrar la bandera del mantenimiento preventivo. Claramente: Sus mujeres aceptaban la competencia desleal y se resignan a no recibir ni un regalo por navidad, mientras al carro se le compraban esterillas, flecos y se le acaricia con pulituras todos los domingos por la tarde. Así, se da la paradoja de que María preguntara por el carro, como quien pregunta por la querida.
He sido testigo de la costumbre de bendecir los carros, aunque esto no debería ser visto como una excentricidad, ya que el cura de mi pueblo bendecía hasta las licorerías. También podría resultar exótico que en el caribe el carro figure como un complemento de la personalidad; y como los perros, los carros desarrollen una metamorfosis para mimetizar a sus dueños, y no les quepa la menor duda que también ocurre al contrario. Los carros se ganan atributos humanos junto con el cariño, y pueden llegar a ser fieles, celosos y caprichosos, sobre todo cuando los años le pasan factura. A los carros se les trata con ese dejo de propiedad con que las madres suelen decir que “el niño no me come caraotas.”
El caso emblema de esta relación, se da con los carros-sustento. Aquellos que levantan familias a base de kilómetros, y que envejecen junto con el cartelito de por puesto, libre o taxi. A estos se les habla, literalmente, y se les adorna con alguna imagen sagrada, que baila al son del retrovisor.
Finalmente, la corroboración de este aprecio al carro suele reposar en los álbumes de muchos hogares. En los cuales duerme segura, alguna foto de familia, que muestra a María con la niña en brazos, a Carlitos engominado y a Juan, con una mano en el bolsillo y la otra sobre el capó de su fiel escudero, pongamos por ejemplo, un Malibú del 77.
Reciprocidad Retroactiva
17.04.04 16:12:08 8200.0 m.
Reflexiones, Inmigración
Este recién llegado no duda de su apreciación. Ha podido constatar desde pequeño, cómo viven y prosperan con una facilidad pasmosa, los portugueses-charcuteros, los italianos-ferreteros y los españoles-comerciantes. Y cómo ellos y su descendencia son tratados como iguales. Pero el recién llegado, obvia un elemento importante: El proceso.
Creo que está muy lejos de la realidad, considerar que la vida de estos inmigrantes europeos fuese sencilla. O que el entorno estuviese especialmente lubricado para ellos sólo por ser extranjeros. He recabado durante años, en infinitas sobremesas y en improvisadas tertulias de mostrador de abasto, varias historias de inmigrantes jubilados que lloran entre risas, cuando escarban su pasado de sufrimiento. En estas historias he encontrado el más cercano indicio de lo que podemos llamar reciprocidad.
En la nota Chica Seria y Responsable ya comentaba sobre el tipo de trabajo que desempeñaban los inmigrantes. Iban principalmente de chicas de servicio, camareras, choferes, agricultores y albañiles. Sobre su forma de vida es difícil encontrar material escrito, salvo en notas de prensa como ésta del Gabo que encabeza mi nota, y que continúa así: Para un albañil, cuya familia se encuentra en Europa, es materialmente imposible hacerla venir, cuando gana un jornal de 12 bolívares. Lo único que puede hacer, es conseguir un cuartucho con cinco compañeros más, privarse de diversiones y enviar los ahorros a su familia. Dos o tres años después, sin perspectivas, agobiado por la soledad, el inmigrante regresa a su patria. Hagan las sustituciones del caso y tendrán un extracto de la realidad actual de cualquier peruano o ecuatoriano en España. Donde ya se han ganado la denigrante fama, de vivir de a veinte en cuarenta metros cuadrados.
Por otro lado, el laberinto burocrático de permisos que hoy Europa exige a los inmigrantes, no difiere mucho, de los que en su momento países como Argentina o Venezuela les exigían. De hecho, esta última llegó a tener el modelo de visados más estrito, en papel, de toda América latina. La diferencia radicaba y radica, en la desorganización, como cultura, de nuestras sociedades, en la cual los permisos no se otorgan, sino que se compran. En todo caso, era una realidad que servía a las aspiraciones de fortuna tanto de los nacionales como de los extranjeros. La gran diferencia era que nuestra mentalidad la había forjado el petróleo y la de ellos el hambre.
No todos se llenaron de gloria. Muchos fracasaron en su intento o simplemente no soportaron vivir con la nostalgia untada en el cuerpo. Los que se quedaron, lo hicieron con un talante de adaptación digno de admirar, pero no sé hasta que punto lo fue realmente de integración. Se esforzaron y se esfuerzan en mantener y transmitir sus raíces a las siguientes generaciones. (que si son realmente criollas). De hecho muchos de ellos me han confesado la piedra en el zapato con la que van a tener que morir: Ya no ser nacional de ninguna parte.
La reciprocidad retroactiva que reclama un recién llegado, es una súplica de consuelo. Una expresión de desconcierto ante una dura y cruel realidad, para la cual no estaba preparado. Si la reciprocidad colectiva fuese una norma, los europeos aún le estarían pagando el plan Marshall a los estadounideneses. Y los franceses en particular, agradeciéndole los muertos de Normandía, con el sacrificio de sus soldados en alguna desafortunada aventura mesopotámica.
17.04.04 16:12:08 8200.0 m.
Reflexiones, Inmigración
El último fin de semana se registró una actividad extraordinaria en el terminal de pasajeros de La Guaira. Solamente el domingo, en el barco español "Monserrat", abandonaron el país 580 inmigrantes. La mayoría de ellos eran italianos. Pero los más bulliciosos eran un grupo de gallegos, vestidos con trajes típicos, que celebraban el regreso a la patria, con canciones populares y acompañamiento de gaitas. Los venezolanos que presenciaron el espectáculo asumieron una actitud discreta, salvo un negro gigantesco, cuyo orgullo nacional se sintió herido frente a la alegría de los inmigrantes.Una de las primeras indignaciones que experimenta un inmigrante suramericano, recién llegado a Europa, es la falta absoluta de un espejismo: La Reciprocidad Retroactiva. Una esperanza con visos de cuenta por cobrar, que le invita a pensar que los nacionales de España, por ejemplo, le recibirán con los brazos abiertos y le brindarán el mismo trato y las mismas oportunidades, que sus países de origen brindaron a los miles de Europeos, que huyendo del hambre y la miseria, emigraron en la posguerra hacía América del Sur, donde hicieron desmesuradas fortunas como por arte de magia.
-Si están tan contentos de irse, entonces no vuelvan más nunca, gritó.
Adiós Venezuela. Gabriel García Márquez. 1959.
Este recién llegado no duda de su apreciación. Ha podido constatar desde pequeño, cómo viven y prosperan con una facilidad pasmosa, los portugueses-charcuteros, los italianos-ferreteros y los españoles-comerciantes. Y cómo ellos y su descendencia son tratados como iguales. Pero el recién llegado, obvia un elemento importante: El proceso.
Creo que está muy lejos de la realidad, considerar que la vida de estos inmigrantes europeos fuese sencilla. O que el entorno estuviese especialmente lubricado para ellos sólo por ser extranjeros. He recabado durante años, en infinitas sobremesas y en improvisadas tertulias de mostrador de abasto, varias historias de inmigrantes jubilados que lloran entre risas, cuando escarban su pasado de sufrimiento. En estas historias he encontrado el más cercano indicio de lo que podemos llamar reciprocidad.
En la nota Chica Seria y Responsable ya comentaba sobre el tipo de trabajo que desempeñaban los inmigrantes. Iban principalmente de chicas de servicio, camareras, choferes, agricultores y albañiles. Sobre su forma de vida es difícil encontrar material escrito, salvo en notas de prensa como ésta del Gabo que encabeza mi nota, y que continúa así: Para un albañil, cuya familia se encuentra en Europa, es materialmente imposible hacerla venir, cuando gana un jornal de 12 bolívares. Lo único que puede hacer, es conseguir un cuartucho con cinco compañeros más, privarse de diversiones y enviar los ahorros a su familia. Dos o tres años después, sin perspectivas, agobiado por la soledad, el inmigrante regresa a su patria. Hagan las sustituciones del caso y tendrán un extracto de la realidad actual de cualquier peruano o ecuatoriano en España. Donde ya se han ganado la denigrante fama, de vivir de a veinte en cuarenta metros cuadrados.
Por otro lado, el laberinto burocrático de permisos que hoy Europa exige a los inmigrantes, no difiere mucho, de los que en su momento países como Argentina o Venezuela les exigían. De hecho, esta última llegó a tener el modelo de visados más estrito, en papel, de toda América latina. La diferencia radicaba y radica, en la desorganización, como cultura, de nuestras sociedades, en la cual los permisos no se otorgan, sino que se compran. En todo caso, era una realidad que servía a las aspiraciones de fortuna tanto de los nacionales como de los extranjeros. La gran diferencia era que nuestra mentalidad la había forjado el petróleo y la de ellos el hambre.
No todos se llenaron de gloria. Muchos fracasaron en su intento o simplemente no soportaron vivir con la nostalgia untada en el cuerpo. Los que se quedaron, lo hicieron con un talante de adaptación digno de admirar, pero no sé hasta que punto lo fue realmente de integración. Se esforzaron y se esfuerzan en mantener y transmitir sus raíces a las siguientes generaciones. (que si son realmente criollas). De hecho muchos de ellos me han confesado la piedra en el zapato con la que van a tener que morir: Ya no ser nacional de ninguna parte.
La reciprocidad retroactiva que reclama un recién llegado, es una súplica de consuelo. Una expresión de desconcierto ante una dura y cruel realidad, para la cual no estaba preparado. Si la reciprocidad colectiva fuese una norma, los europeos aún le estarían pagando el plan Marshall a los estadounideneses. Y los franceses en particular, agradeciéndole los muertos de Normandía, con el sacrificio de sus soldados en alguna desafortunada aventura mesopotámica.
Rarerías varias.
14.04.04 10:23:24 4130.0 m.
Curiosidades, Nota Dominguera
14.04.04 10:23:24 4130.0 m.
Curiosidades, Nota Dominguera
A medida que elaboro mis notas, van quedando unos remanentes raros que considero vale la pena mostrar, a modo de curiosidades. Hoy les muestro tres de ellos:
Vivo o muerto.
Para evitar errores a la hora de comentar sobre algún personaje, trato de verificar, por ejemplo, si aún está vivo o si ha muerto recientemente; así como la causa de su muerte, a fin de no caer en alguna relación desagradable con el tema de la nota. Hay algunos sitios en Internet (con aire de diseño web de los noventa) que se dedican a ello, aunque no siempre con la rigidez informativa del caso, pero suficiente como punto de entrada. El primero es whosaliveandwhosdead.com, que posee un a buena categorización, así como una base de datos aceptablemente confiable, que incluye además una pequeña nota sobre las razones de la notoriedad del "implicado". Otro interesante es deadoraliveinfo.com, que posee información similar, sólo que incluye además una estadística curiosa: Total de número de muertes ordenadas por causa de muerte, alguna de ellas muy detalladas, como muertes por accidente de helicóptero o erupción volcánica. Allí me he enterado por ejemplo que la mayoría de los famosos, registrados, mueren de cáncer.
Mensaje subliminal.
Escribo muchas notas sobre inmigración, y uno de los sites que suelo visitar para investigar con relación a estos temas es www.mequieroir.com. Allí se puede encontrar información bastante útil para quien esté planificando una aventura o una huída. Siempre he tenido la inquietud de hacer algo similar, pero orientado a la gente que ha fracasado en sus aventuras y requiere regresar; para lo cual estimo se necesita mucha más asesoría que para marcharse. Busqué inicialmente la disponibilidad de un nombre de dominio igual de atractivo, vamos que no estaba muy creativo esos días, así que probé con www.mequieroregresar.com para descubrir sorprendido a dónde me redirecciona. Alguien como que intenta decirme algo ¿no?
I want a famous face.
Ya de esto deben estar enterados. Lo que realmente me llama la atención, es cómo puede una teta escandalizar al público estadounidense y que cosas como estas puedan emitirse sin mayores problemas. Es un programa de MTV, que ofrece cirugía plástica gratis y en directo para personas que quieren remodelarse para parecerse a sus ídolos. Más detalles aquí.
Bueno ya.
Vivo o muerto.
Para evitar errores a la hora de comentar sobre algún personaje, trato de verificar, por ejemplo, si aún está vivo o si ha muerto recientemente; así como la causa de su muerte, a fin de no caer en alguna relación desagradable con el tema de la nota. Hay algunos sitios en Internet (con aire de diseño web de los noventa) que se dedican a ello, aunque no siempre con la rigidez informativa del caso, pero suficiente como punto de entrada. El primero es whosaliveandwhosdead.com, que posee un a buena categorización, así como una base de datos aceptablemente confiable, que incluye además una pequeña nota sobre las razones de la notoriedad del "implicado". Otro interesante es deadoraliveinfo.com, que posee información similar, sólo que incluye además una estadística curiosa: Total de número de muertes ordenadas por causa de muerte, alguna de ellas muy detalladas, como muertes por accidente de helicóptero o erupción volcánica. Allí me he enterado por ejemplo que la mayoría de los famosos, registrados, mueren de cáncer.
Mensaje subliminal.
Escribo muchas notas sobre inmigración, y uno de los sites que suelo visitar para investigar con relación a estos temas es www.mequieroir.com. Allí se puede encontrar información bastante útil para quien esté planificando una aventura o una huída. Siempre he tenido la inquietud de hacer algo similar, pero orientado a la gente que ha fracasado en sus aventuras y requiere regresar; para lo cual estimo se necesita mucha más asesoría que para marcharse. Busqué inicialmente la disponibilidad de un nombre de dominio igual de atractivo, vamos que no estaba muy creativo esos días, así que probé con www.mequieroregresar.com para descubrir sorprendido a dónde me redirecciona. Alguien como que intenta decirme algo ¿no?
I want a famous face.
Ya de esto deben estar enterados. Lo que realmente me llama la atención, es cómo puede una teta escandalizar al público estadounidense y que cosas como estas puedan emitirse sin mayores problemas. Es un programa de MTV, que ofrece cirugía plástica gratis y en directo para personas que quieren remodelarse para parecerse a sus ídolos. Más detalles aquí.
Bueno ya.
Primera sonrisa espacial
12.04.04 15:00:00 5030.0 m.
Curiosidades, Del Espacio
Se habían preparado tres sobres sellados. Cada uno contenía un comunicado oficial del Kremlin, adaptado a los posibles escenarios. El primero, exaltaba el éxito rotundo de la misión y la superioridad del sistema comunista. El segundo solicitaba ayuda internacional para rescatar a un cosmonauta que había aterrizado fuera del territorio soviético; y el último, lamentaba la trágica muerte del camarada, que se sacrificaba por el progreso de la ciencia.
Un doce de abril de mil novecientos sesenta y uno, cuando ya Yuri Gagarin se encontraba en órbita, se ordenó a la agencia de noticias soviética TASS, la apertura del primer sobre; con ese acto nacía un héroe. Este chico carismático y de amplia sonrisa se convertía, oficialmente, en el primer humano en entrar en órbita. Hijo de campesinos humildes, piloto de reactores, astuto y bromista, pasó a formar parte del entramando propagandístico de la CCCP, recorriendo medio mundo para restregar a occidente la inferioridad del capitalismo.
Ser héroe en aquellos días, sobre todo si te gustaba hacer lo que hacías, era una ruta más que segura a la infelicidad. Eras un recurso valioso, que no podía ponerse en riesgo, y tu destino dejaba de pertenecerte. Al igual que Gagarin, John Glenn, el primer estadounidense en el espacio, fue retirado del programa espacial y su vida reorientada hacia los intereses políticos. De hecho, cuando hace 6 años vi a un Glenn anciano, volando en el trasbordador espacial, con la excusa de hacer investigaciones sobre el envejecimiento, no dejaba de pensar que no era más que el cumplimiento, por parte de la NASA, de un pacto secreto de tiempos de la Guerra Fría. Pero Gagarin no tuvo tanta suerte.
Como cualquier futbolista de élite, le costó entenderse con la adulación permanente y su papel de héroe nacional. Poco a poco comenzó a beber más de la cuenta y a verse inmerso en escándalos-silenciados, de faldas. Y finalmente a una pérdida completa de influencia, cuando Nikita Khrushchev, fue retirado del poder.
A casi año y medio para el final de la carrera espacial, Yuri fue readmitido en el programa como cosmonauta del programa Soyuz, pero en un vuelo de entrenamiento, a bordo de un MIG-15 pereció en un accidente, junto con su entrenador.
Creo que Yuri ha sido el único humano, que ha aterrizado con sus propios pies, luego de un vuelo espacial, y no dentro de una nave. Tuvo que eyectarse por problemas técnicos de última hora, y realizó la última parte del descenso en paracaídas. En medio del campo, donde nació como héroe y dónde murió como piloto, aún se mantienen entre la maleza, los monumentos galácticos construidos en su memoria.
Quería recordarlo a modo de homenaje, sobre todo en estos días malhechos en los cuales la política, ya no crea héroes a través de la ciencia.
12.04.04 15:00:00 5030.0 m.
Curiosidades, Del Espacio

Un doce de abril de mil novecientos sesenta y uno, cuando ya Yuri Gagarin se encontraba en órbita, se ordenó a la agencia de noticias soviética TASS, la apertura del primer sobre; con ese acto nacía un héroe. Este chico carismático y de amplia sonrisa se convertía, oficialmente, en el primer humano en entrar en órbita. Hijo de campesinos humildes, piloto de reactores, astuto y bromista, pasó a formar parte del entramando propagandístico de la CCCP, recorriendo medio mundo para restregar a occidente la inferioridad del capitalismo.
Ser héroe en aquellos días, sobre todo si te gustaba hacer lo que hacías, era una ruta más que segura a la infelicidad. Eras un recurso valioso, que no podía ponerse en riesgo, y tu destino dejaba de pertenecerte. Al igual que Gagarin, John Glenn, el primer estadounidense en el espacio, fue retirado del programa espacial y su vida reorientada hacia los intereses políticos. De hecho, cuando hace 6 años vi a un Glenn anciano, volando en el trasbordador espacial, con la excusa de hacer investigaciones sobre el envejecimiento, no dejaba de pensar que no era más que el cumplimiento, por parte de la NASA, de un pacto secreto de tiempos de la Guerra Fría. Pero Gagarin no tuvo tanta suerte.
Como cualquier futbolista de élite, le costó entenderse con la adulación permanente y su papel de héroe nacional. Poco a poco comenzó a beber más de la cuenta y a verse inmerso en escándalos-silenciados, de faldas. Y finalmente a una pérdida completa de influencia, cuando Nikita Khrushchev, fue retirado del poder.
A casi año y medio para el final de la carrera espacial, Yuri fue readmitido en el programa como cosmonauta del programa Soyuz, pero en un vuelo de entrenamiento, a bordo de un MIG-15 pereció en un accidente, junto con su entrenador.
Creo que Yuri ha sido el único humano, que ha aterrizado con sus propios pies, luego de un vuelo espacial, y no dentro de una nave. Tuvo que eyectarse por problemas técnicos de última hora, y realizó la última parte del descenso en paracaídas. En medio del campo, donde nació como héroe y dónde murió como piloto, aún se mantienen entre la maleza, los monumentos galácticos construidos en su memoria.
Quería recordarlo a modo de homenaje, sobre todo en estos días malhechos en los cuales la política, ya no crea héroes a través de la ciencia.
Elizabeth Montgomery
10.04.04 11:40:37 4020.0 m.
Reflexiones, Nota Dominguera
Mi horóscopo no podía ser más claro: Vuelve un amor del pasado, ponía. Obviamente no le presté mucha atención, no por incrédulo, que va, sino por la incompetencia manifiesta de los astrólogos modernos. Te llevan de decepción en decepción, jugando con tus sentimientos, sin asumir su responsabilidad ante los miedos humanos.
Lo cierto es que ya había olvidado la predicción astral, cuando uno de estos días Santos, mientras vagaba por la tele - que por esta época se apunta a una onda sepia con epicentro en Nazaret -, se iluminó por sorpresa el receptor televisivo, con la hipnótica presencia de Samantha Stephens, una antigua novia de pubertad. Que pena. Me cogió desprevenido, en pijama, despeinado y sin afeitar.
Le recuerdo con el mismo suspiro nostálgico, con el que evoco el olor a tierra mojada de mi pueblo. Era una mujer excepcional, que me acompañaba en las solitarias y aburridas tardes de agosto. Me enamoró con el sexy movimiento de su nariz, con la prestancia de su sonrisa y la ternura de su cara de travesura. Amor brujo, intenso, platónico. Y ya saben. El amor platónico es más intenso que el correspondido, pero más sufrido que el que no lo es.
Lo nuestro no pudo ser, principalmente, por mis convicciones religiosas. Yo la veía tan felizmente casada con Darrin, que nunca me atreví a ir más allá de un torpe piropo de impúber. Además, con una suegra así... Lo otro, nuestra diferencia de edad, nunca lo vi como un problema, sino al contrario.
Samantha tenía un papel en la vida real, que interpretaba bajo el nombre artístico de Elizabeth Montgomery. Allí no tenía poderes mágicos, pero no dejaba de hechizar con su belleza. Hacía de hija de actores bien avenidos. Se casó cuatro veces y tuvo tres hijos. Se retiró a los sesenta y dos, haciéndonos creer que había muerto, copiando sin pudor una idea ya registrada por la Monroe.
En estos días, cuando el estereotipo de belleza femenina se esculpe en torno a los cincuenta kilos, nunca supera los veinticinco años de edad, y la ternura, la inteligencia y la astucia no son atributos admirados; es de agradecer el poder toparse con una mujer del pasado, ante la cual puedes mostrarte vulnerable.
10.04.04 11:40:37 4020.0 m.
Reflexiones, Nota Dominguera

Lo cierto es que ya había olvidado la predicción astral, cuando uno de estos días Santos, mientras vagaba por la tele - que por esta época se apunta a una onda sepia con epicentro en Nazaret -, se iluminó por sorpresa el receptor televisivo, con la hipnótica presencia de Samantha Stephens, una antigua novia de pubertad. Que pena. Me cogió desprevenido, en pijama, despeinado y sin afeitar.
Le recuerdo con el mismo suspiro nostálgico, con el que evoco el olor a tierra mojada de mi pueblo. Era una mujer excepcional, que me acompañaba en las solitarias y aburridas tardes de agosto. Me enamoró con el sexy movimiento de su nariz, con la prestancia de su sonrisa y la ternura de su cara de travesura. Amor brujo, intenso, platónico. Y ya saben. El amor platónico es más intenso que el correspondido, pero más sufrido que el que no lo es.
Lo nuestro no pudo ser, principalmente, por mis convicciones religiosas. Yo la veía tan felizmente casada con Darrin, que nunca me atreví a ir más allá de un torpe piropo de impúber. Además, con una suegra así... Lo otro, nuestra diferencia de edad, nunca lo vi como un problema, sino al contrario.
Samantha tenía un papel en la vida real, que interpretaba bajo el nombre artístico de Elizabeth Montgomery. Allí no tenía poderes mágicos, pero no dejaba de hechizar con su belleza. Hacía de hija de actores bien avenidos. Se casó cuatro veces y tuvo tres hijos. Se retiró a los sesenta y dos, haciéndonos creer que había muerto, copiando sin pudor una idea ya registrada por la Monroe.
En estos días, cuando el estereotipo de belleza femenina se esculpe en torno a los cincuenta kilos, nunca supera los veinticinco años de edad, y la ternura, la inteligencia y la astucia no son atributos admirados; es de agradecer el poder toparse con una mujer del pasado, ante la cual puedes mostrarte vulnerable.
El hombre más rico del mundo
07.04.04 22:31:26 4050.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
No. Tranquilos. No voy a hablar de algún libro del famoso Og Mandino, sino de una curiosidad de onda retro económica.
Resulta que el prójimo de la foto de al lado, Ingvar Kamprad, es ahora el hombre más rico del mundo, por encima del omnipresente Bill Gates. Ya se enterarán con suficiente detalle en la prensa, así que no voy a aburrirles con lo obvio. Lo que realmente me resulta curioso de la noticia, es que en pleno siglo XXI, este hombre no se ha hecho rico como vendedor de intangibles (software por ejemplo); esos que no toman en cuenta las economías de escala y se burlan de Taylor y las cadenas de montaje. Tampoco vendiendo coches, ni armamento, ni aviones. Este sueco frugal de setenta y siete años, ha amontonado su fortuna ¡fabricando y vendiendo muebles de madera! Es el dueño y fundador de IKEA (Ingvar Kamprad Elmtaryd Agunnaryd), una cadena de más de ciento ochenta tiendas en más de treintas países.
Eso sí, no es la típica tienda en la cual existe un dependiente de corbata que te atiende con una sonrisa. De hecho no hay dependientes. Es en realidad una gran superficie de exhibición, en la cual ves todos los productos, perfectamente expuestos y una pequeña nota al lado, en la cual te indica en cuál pasillo se encuentra, porque luego tienes que pasar por el depósito, montarlo en tu carrito, llevarlo hasta la caja y pagarlo. Trasladarlo hasta tú vehículo y una vez que lo tengas en casa, armarlo tu mismo. No importa si es una silla, una mesa, una cama, o un complejo armario. Vamos, que el señor se hace el sueco en todo el proceso. (perdón por el machacón lugar común, es que estoy un poco holgazán). Para un detalle adicional sobre la forma de nombrar sus productos, que no traducen y mantienen en inteligible sueco, pueden pasar por donde mi amigo cyberf.
En todo caso y afortunadamente, cierto equilibrio sigue manteniéndose. Ese según el cual el hombre más rico del mundo no es el más poderoso.
Finalmente, se me ocurre pensar, que de seguir así las cosas, no tardará en aparecer una Ingeniería en Carpintería y un próspero sector de servios de outsourcing en armamento. [de muebles, claro esta. ;) ]
07.04.04 22:31:26 4050.0 m.
Reflexiones, Curiosidades

Resulta que el prójimo de la foto de al lado, Ingvar Kamprad, es ahora el hombre más rico del mundo, por encima del omnipresente Bill Gates. Ya se enterarán con suficiente detalle en la prensa, así que no voy a aburrirles con lo obvio. Lo que realmente me resulta curioso de la noticia, es que en pleno siglo XXI, este hombre no se ha hecho rico como vendedor de intangibles (software por ejemplo); esos que no toman en cuenta las economías de escala y se burlan de Taylor y las cadenas de montaje. Tampoco vendiendo coches, ni armamento, ni aviones. Este sueco frugal de setenta y siete años, ha amontonado su fortuna ¡fabricando y vendiendo muebles de madera! Es el dueño y fundador de IKEA (Ingvar Kamprad Elmtaryd Agunnaryd), una cadena de más de ciento ochenta tiendas en más de treintas países.
Eso sí, no es la típica tienda en la cual existe un dependiente de corbata que te atiende con una sonrisa. De hecho no hay dependientes. Es en realidad una gran superficie de exhibición, en la cual ves todos los productos, perfectamente expuestos y una pequeña nota al lado, en la cual te indica en cuál pasillo se encuentra, porque luego tienes que pasar por el depósito, montarlo en tu carrito, llevarlo hasta la caja y pagarlo. Trasladarlo hasta tú vehículo y una vez que lo tengas en casa, armarlo tu mismo. No importa si es una silla, una mesa, una cama, o un complejo armario. Vamos, que el señor se hace el sueco en todo el proceso. (perdón por el machacón lugar común, es que estoy un poco holgazán). Para un detalle adicional sobre la forma de nombrar sus productos, que no traducen y mantienen en inteligible sueco, pueden pasar por donde mi amigo cyberf.
En todo caso y afortunadamente, cierto equilibrio sigue manteniéndose. Ese según el cual el hombre más rico del mundo no es el más poderoso.
Finalmente, se me ocurre pensar, que de seguir así las cosas, no tardará en aparecer una Ingeniería en Carpintería y un próspero sector de servios de outsourcing en armamento. [de muebles, claro esta. ;) ]
Canción Demanda
06.04.04 21:15:37 5530.0 m.
Reflexiones, Bienestar, Qué pasaría si...
El problema con las revoluciones, es su obstinada costumbre de morir en cuanto alcanzan el poder. Junto con ellas, se llevan un portafolios de principios e inventos valiosos, que le permitieron unir esfuerzos y ganar adeptos - y algunos adictos -, en su camino hacia el ansiado cambio. Las revoluciones suelen ser alcabalas de estafa, que sucumben demasiado rápido al exceso de expectativas y a la frustración colectiva. Me he enterado de pocas que realmente hayan logrado ser algo más, que la consolidación de algún mezquino proyecto personal. De todos esos inventos de "vocación revolucionaria", a mi el que más me gusta, por honesto - aunque también ha muerto -, es la canción social o protesta.
En la segunda mitad del siglo pasado, surgieron diseminados por toda Iberoamérica, cantautores para todos los gustos, que clamaban valiente y honestamente, por una infinidad de reivindicaciones sociales: La libertad sindical, la reforma agraria, peticiones a Dios para que los protegiera de la indiferencia, o sencillamente canciones-relato, que narraban la (aún) depauperada realidad de los pueblos oprimidos, como solía llamarse entonces a... los pueblos oprimidos.
Eran hombres y mujeres con corazón y guitarra, que afinaban sus letras para llegar al pueblo esquivando el "intelecto" del tirano de turno. Los más osados cantaban con el estilo simple y contagioso del decreto: Si se calla el cantor, calla la vida. Otros hacían señas por las ventanas, a modo de coplas-axioma que retumbaban en el tarareo de sus protagonistas: Las entrañas de la tierra / va el minero a revolver. / Saca tesoros ajenos y muere de hambre después. Luego, surgieron poetas de tierno vozarrón, que mostraban temerariamente el pecho, con letras que no pierden actualidad: ahora que el petróleo es nuestro / no hablo de carne mechada / porque así le queda al pueblo / en la manifestación.
Eventualmente, la canción social tocó los bordes de la sofisticación, y se mudó a una nueva forma de trovar, elaborando letras de amplio espectro que solían, en su ambivalencia, confundir al menos incauto: Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan / para que no las puedas convertir en cristal./ Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo. / Ojalá que la luna pueda salir sin ti. /Ojalá que la tierra no te bese los pasos. Poesía tan hermosa como ésta, bien podía dirigirse a un oscuro imperio de algún punto cardinal, o a aquella chica despiadada y presumida, protagonista de tu primer desengaño de juventud.
Los tiempos han cambiado y cosas como la reforma agraria y el hambre no han dejado de ser lo que eran: Sinónimos de promesa falsa. Así, bien que las revoluciones "triunfen" o "fracasen" pierden en consecuencia su capacidad de autocrítica. En el primer caso, por complicidad, y en el segundo por descrédito. La canción protesta, debería asemejarse más a un vigía experto, que levante la voz ante las injusticias. Hay muchas más vergüenzas patrias hoy en día, en toda Iberoamérica, a las cuales dedicarles una canción. De hecho, yo la llamaría canción demanda, para estar a tono con los tiempos. A ver quién se moja.
06.04.04 21:15:37 5530.0 m.
Reflexiones, Bienestar, Qué pasaría si...

En la segunda mitad del siglo pasado, surgieron diseminados por toda Iberoamérica, cantautores para todos los gustos, que clamaban valiente y honestamente, por una infinidad de reivindicaciones sociales: La libertad sindical, la reforma agraria, peticiones a Dios para que los protegiera de la indiferencia, o sencillamente canciones-relato, que narraban la (aún) depauperada realidad de los pueblos oprimidos, como solía llamarse entonces a... los pueblos oprimidos.
Eran hombres y mujeres con corazón y guitarra, que afinaban sus letras para llegar al pueblo esquivando el "intelecto" del tirano de turno. Los más osados cantaban con el estilo simple y contagioso del decreto: Si se calla el cantor, calla la vida. Otros hacían señas por las ventanas, a modo de coplas-axioma que retumbaban en el tarareo de sus protagonistas: Las entrañas de la tierra / va el minero a revolver. / Saca tesoros ajenos y muere de hambre después. Luego, surgieron poetas de tierno vozarrón, que mostraban temerariamente el pecho, con letras que no pierden actualidad: ahora que el petróleo es nuestro / no hablo de carne mechada / porque así le queda al pueblo / en la manifestación.
Eventualmente, la canción social tocó los bordes de la sofisticación, y se mudó a una nueva forma de trovar, elaborando letras de amplio espectro que solían, en su ambivalencia, confundir al menos incauto: Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan / para que no las puedas convertir en cristal./ Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo. / Ojalá que la luna pueda salir sin ti. /Ojalá que la tierra no te bese los pasos. Poesía tan hermosa como ésta, bien podía dirigirse a un oscuro imperio de algún punto cardinal, o a aquella chica despiadada y presumida, protagonista de tu primer desengaño de juventud.
Los tiempos han cambiado y cosas como la reforma agraria y el hambre no han dejado de ser lo que eran: Sinónimos de promesa falsa. Así, bien que las revoluciones "triunfen" o "fracasen" pierden en consecuencia su capacidad de autocrítica. En el primer caso, por complicidad, y en el segundo por descrédito. La canción protesta, debería asemejarse más a un vigía experto, que levante la voz ante las injusticias. Hay muchas más vergüenzas patrias hoy en día, en toda Iberoamérica, a las cuales dedicarles una canción. De hecho, yo la llamaría canción demanda, para estar a tono con los tiempos. A ver quién se moja.
Apariencias que matan
05.04.04 15:27:01 3940.0 m.
Curiosidades, Perogrulladas
05.04.04 15:27:01 3940.0 m.
Curiosidades, Perogrulladas
En Londres mueren cada año de frío – proporcionalmente hablando -, más personas que las que fallecen en ciudades como Helsinki o Moscú. Londres disfruta de un clima previsiblemente inestable, pero en lo absoluto extremo, como esos de grandes nevadas y temperaturas constantes bajo cero.
Según el documental de la BBC del cual he tomado el dato, allí la gente suele descuidar su abrigo y piensa que una pequeña exposición al frió con poca protección, mientras esperan el tren o el autobús, no causará problemas. Y si que los causa, aunque casi todas las muertes producidas por el frío, suelen registrarse bajo la categoría de causas naturales.
Aparte de la curiosidad meteorológica, lo que resulta interesante observar es lo determinante que pueden ser ciertas apariencias. Las apariencias existen para facilitarnos la vida, ya que ante ellas no suele hacer falta el análisis, simplemente tiramos del conjunto de patrones que hemos probado en el pasado. Por un lado está muy bien, porque de lo contrario nuestra vida sería un poco ... no sé ... lenta y desconfiada. Pero por otro, un error de estimación ante una apariencia determinante suele resultar, en el mejor de los casos, catastrófico.
La actuación basada en las apariencias, está casi por completo guiada por la confianza. Una persona, situación o cosa, puede aparentar ser, por ejemplo, segura aunque de hecho represente una amenaza (y viceversa). El problema surge cuando la apariencia es inducida y alterada. Cuando se modifica la apariencia a conveniencia para hacerlas más o menos aparente de lo que realmente es. Es así como pasa, mayoritariamente, hoy en día.
Todo ello está provocando que el ser objetivo, se convierta en una aventura inútil y que lo que se lleve ahora es el mojarse, con el único basamento de la apariencia; inducida y manipulada preferiblemente. De seguir así las cosas, creo que lo mejor será, comprarse un lote de libros de autoayuda para desarrollar el análisis del aura y las vibraciones y otro de San Cono, para interpretar los sueños. Total, aplicaríamos técnicas conocidas, como elegir el momento preciso para invadir un país, por la posición de los astros, y justificar dicha invasión con la explicación de haber soñado con una cebra ponzoñosa.
Según el documental de la BBC del cual he tomado el dato, allí la gente suele descuidar su abrigo y piensa que una pequeña exposición al frió con poca protección, mientras esperan el tren o el autobús, no causará problemas. Y si que los causa, aunque casi todas las muertes producidas por el frío, suelen registrarse bajo la categoría de causas naturales.
Aparte de la curiosidad meteorológica, lo que resulta interesante observar es lo determinante que pueden ser ciertas apariencias. Las apariencias existen para facilitarnos la vida, ya que ante ellas no suele hacer falta el análisis, simplemente tiramos del conjunto de patrones que hemos probado en el pasado. Por un lado está muy bien, porque de lo contrario nuestra vida sería un poco ... no sé ... lenta y desconfiada. Pero por otro, un error de estimación ante una apariencia determinante suele resultar, en el mejor de los casos, catastrófico.
La actuación basada en las apariencias, está casi por completo guiada por la confianza. Una persona, situación o cosa, puede aparentar ser, por ejemplo, segura aunque de hecho represente una amenaza (y viceversa). El problema surge cuando la apariencia es inducida y alterada. Cuando se modifica la apariencia a conveniencia para hacerlas más o menos aparente de lo que realmente es. Es así como pasa, mayoritariamente, hoy en día.
Todo ello está provocando que el ser objetivo, se convierta en una aventura inútil y que lo que se lleve ahora es el mojarse, con el único basamento de la apariencia; inducida y manipulada preferiblemente. De seguir así las cosas, creo que lo mejor será, comprarse un lote de libros de autoayuda para desarrollar el análisis del aura y las vibraciones y otro de San Cono, para interpretar los sueños. Total, aplicaríamos técnicas conocidas, como elegir el momento preciso para invadir un país, por la posición de los astros, y justificar dicha invasión con la explicación de haber soñado con una cebra ponzoñosa.


