La gran decepción
26.02.04 23:04:31 1790.0 m.
Reflexiones
Me he topado - en la acepción más purista de la palabra - con esta crudeza premonitoria ya tres veces en una semana. Y por más que me he resistido, no me queda otra que publicarla, por más republicada que ya esté. Espero entonces sepan dispensarme.
26.02.04 23:04:31 1790.0 m.
Reflexiones
Usted sabe que yo he mandado veinte años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos: 1) La América es ingobernable para nosotros. 2) El que sirve a una revolución ara en el mar. 3) La única cosa que se puede hacer en América es emigrar. 4) Este pais [La Gran Colombia] caerá infaliblemente en manos de una multitud desenfrenada, para pasar después a tiranuelos casi imperceptibles, de todos los colores y razas. 5) Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos. 6) Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, éste sería el último periodo de la América.
Simón Bolívar a Juan José Flores, un nueve de noviembre de 1830.
Me he topado - en la acepción más purista de la palabra - con esta crudeza premonitoria ya tres veces en una semana. Y por más que me he resistido, no me queda otra que publicarla, por más republicada que ya esté. Espero entonces sepan dispensarme.
El cura pediátrico
23.02.04 20:00:00 5260.0 m.
Reflexiones, Nota Dominguera
23.02.04 20:00:00 5260.0 m.
Reflexiones, Nota Dominguera
El primer indicio de que algo no iba bien, fue la generalizada tos gutural que rompió el respetuoso silencio de la homilía. Me refiero a esa tos a dos tiempos, con cabeza inclinada y que se vale de la mano, levemente empuñada, como caja de resonancia. Esa usada universalmente para advertir la imprudencia, el roce del límite.
Pero ese sólo era el principio. El cura invitó a los niños a subir al altar, y a sentarse en torno de la pila bautismal, que el evangelio del día iba del bautismo, la misa era la de los niños y pues se los explicaría de forma cercana. Era un joven cura extranjero, probablemente polaco, que hablaba un castellano correcto en gramática pero tan negado a la pronunciación, que sólo era comparable a la de los niños, cuando intentan leer las arcanas palabras de emanan de la Biblia. Tal vez por eso le entendían perfectamente.
El ambiente se fue caldeando poco a poco. Primero hacía preguntas a los niños - ante la mirada aterrada de las viejitas del asilo - sobre la teoría del bautismo. Les contó que bautizar era una palabra de origen griego que significaba sumergir y porqué se hacía con agua. Pero luego pasó a la acción. Se dispuso a representar, en plena misa, el bautismo: Escogió a un niño que hiciera de papá, otra de mamá, a los padrinos, sacó al niño Jesús tamaño natural del pesebre y hasta encontró voluntarios, para hacer de los ángeles modernos que revolotean sobre cualquier oficio religioso: Los fotógrafos.
Aquello tocó el límite. Los niños no lo notaron, porque estaban absortos en la lección pedagógica, pero de las columnas de la iglesia comenzaron a brotar hilos de sangre, al mejor estilo de las películas de terror clase B. Algunos fieles abandonaron el salón con el paso veloz de la indignación, y la atmósfera del templo se tiñó de un humo escarlata. Vamos, los signos típicos de la herejía.
¡Que vaina! Fue lo único que alcancé a pensar. Por una vez que me topo con un cura pediátrico, que explica a los niños con la sencillez necesaria para que le entiendan los adultos, y éstos van y se ofenden. A veces creo que la razón por la cual la Iglesia Católica es tan reacia a modernizarse, no hay que buscarla sólo en los pastores, sino también en las ovejas (para utilizar un lenguaje afín ;) ) Pero aún así, yo que ellos, y a pesar del seguro temor de peder financiación, me arriesgaría a pastorear con otros métodos.
¡Pero con la buena prensa que esto les daría! Porque últimamente, cuando las palabras niño y cura aparecen juntas en la prensa - que lamentable - no es para resaltar el trabajo de curas como este, o el muchos misioneros anónimos que ayudan a capear el temporal eterno de la pobreza, a millones de niños del tercero y cuarto mundo...
Pero ese sólo era el principio. El cura invitó a los niños a subir al altar, y a sentarse en torno de la pila bautismal, que el evangelio del día iba del bautismo, la misa era la de los niños y pues se los explicaría de forma cercana. Era un joven cura extranjero, probablemente polaco, que hablaba un castellano correcto en gramática pero tan negado a la pronunciación, que sólo era comparable a la de los niños, cuando intentan leer las arcanas palabras de emanan de la Biblia. Tal vez por eso le entendían perfectamente.
El ambiente se fue caldeando poco a poco. Primero hacía preguntas a los niños - ante la mirada aterrada de las viejitas del asilo - sobre la teoría del bautismo. Les contó que bautizar era una palabra de origen griego que significaba sumergir y porqué se hacía con agua. Pero luego pasó a la acción. Se dispuso a representar, en plena misa, el bautismo: Escogió a un niño que hiciera de papá, otra de mamá, a los padrinos, sacó al niño Jesús tamaño natural del pesebre y hasta encontró voluntarios, para hacer de los ángeles modernos que revolotean sobre cualquier oficio religioso: Los fotógrafos.
Aquello tocó el límite. Los niños no lo notaron, porque estaban absortos en la lección pedagógica, pero de las columnas de la iglesia comenzaron a brotar hilos de sangre, al mejor estilo de las películas de terror clase B. Algunos fieles abandonaron el salón con el paso veloz de la indignación, y la atmósfera del templo se tiñó de un humo escarlata. Vamos, los signos típicos de la herejía.
¡Que vaina! Fue lo único que alcancé a pensar. Por una vez que me topo con un cura pediátrico, que explica a los niños con la sencillez necesaria para que le entiendan los adultos, y éstos van y se ofenden. A veces creo que la razón por la cual la Iglesia Católica es tan reacia a modernizarse, no hay que buscarla sólo en los pastores, sino también en las ovejas (para utilizar un lenguaje afín ;) ) Pero aún así, yo que ellos, y a pesar del seguro temor de peder financiación, me arriesgaría a pastorear con otros métodos.
¡Pero con la buena prensa que esto les daría! Porque últimamente, cuando las palabras niño y cura aparecen juntas en la prensa - que lamentable - no es para resaltar el trabajo de curas como este, o el muchos misioneros anónimos que ayudan a capear el temporal eterno de la pobreza, a millones de niños del tercero y cuarto mundo...
Utopía representativa.
21.02.04 23:21:09 3650.0 m.
Qué pasaría si...
A veces, siento que una de las cosas por las cuales el Caribe vive una crisis político-social eterna, es porque ha adoptado mecanismos de representación política, que no se ajustan a nuestra cultura. Creo que nos hemos dedicado a copiar la logística de la representación, pero sin tomar en cuenta nuestra idiosincrasia. Con lo cual, no hay representación ninguna. Sólo una ristra de vividores, que se han dedicado a adular al “líder” de turno, para a su sombra ser "elegidos" al parlamento y ser llamados doctol. (¡Uy! Perdón por el apasionamiento.)
En la mayoría de nuestros países, los partidos políticos ofrecen listas cerradas de candidatos, para que los electores que se animen, les voten la lista. Los partidos no tienen programas, ni ya defienden aproximaciones distintas de hacer gobierno, ni ideologías para acceder al poder. En fin, no están hechos para representar a nadie. Nuestro poder favorito es el ejecutivo y los demás no importan.
Probablemente, sería más coherente con nuestro temperamento, la constitución de partidos políticos que representen intereses de colectivos muy definidos y prohibir los generalistas. Tal vez así nuestras sociedades estarían mejor representadas en política. Por ejemplo: que los jóvenes tengan un partido, así como los jubilados. Que se forme el partido de los Ingenieros y el de los médicos. El de los bebedores de aguardiente, el de las madres solteras trabajadoras, el de los músicos y los artísticas, el de los brujos y curanderos, el de los desempleados, el de los divorciados, el de los maestros, y así una lista más que de afectos, de afectados.
Además, se podría aderezar el asunto, otorgando un voto dual a cada elector. Quiero decir, cada ciudadano podrá votar a favor de un partido y en contra de otro. Lo cual creo, también ayudaría a aliviar el tormento mental que el caribeño experimenta ante el terror de “perder su voto.”
Obviamente, todo esto es una utopía en forma. Un qué pasaría sí... una nota de frío sábado por la noche.
21.02.04 23:21:09 3650.0 m.
Qué pasaría si...
En la mayoría de nuestros países, los partidos políticos ofrecen listas cerradas de candidatos, para que los electores que se animen, les voten la lista. Los partidos no tienen programas, ni ya defienden aproximaciones distintas de hacer gobierno, ni ideologías para acceder al poder. En fin, no están hechos para representar a nadie. Nuestro poder favorito es el ejecutivo y los demás no importan.
Probablemente, sería más coherente con nuestro temperamento, la constitución de partidos políticos que representen intereses de colectivos muy definidos y prohibir los generalistas. Tal vez así nuestras sociedades estarían mejor representadas en política. Por ejemplo: que los jóvenes tengan un partido, así como los jubilados. Que se forme el partido de los Ingenieros y el de los médicos. El de los bebedores de aguardiente, el de las madres solteras trabajadoras, el de los músicos y los artísticas, el de los brujos y curanderos, el de los desempleados, el de los divorciados, el de los maestros, y así una lista más que de afectos, de afectados.
Además, se podría aderezar el asunto, otorgando un voto dual a cada elector. Quiero decir, cada ciudadano podrá votar a favor de un partido y en contra de otro. Lo cual creo, también ayudaría a aliviar el tormento mental que el caribeño experimenta ante el terror de “perder su voto.”
Obviamente, todo esto es una utopía en forma. Un qué pasaría sí... una nota de frío sábado por la noche.
Why not be a freelance Journalist?
19.02.04 13:02:59 4470.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
19.02.04 13:02:59 4470.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
Ojeando la edición impresa de The Independent del lunes pasado, me tope con esta sugerente pregunta, en un anuncio en página impar y a tres columnas. El anunciante era el Writers Burau College of Journalism y lo ofrecido, un curso por correspondencia. Ya me extrañaba que no pasara. Creo que esta iniciativa apunta a explotar el nicho servido por Internet, a través de la multitud de reporteros informales diseminados por la red. De lo que se trata ahora es de apuntar al amateur.
Ya algunos blogs muy famosos, son de hecho blogs personales de periodistas profesionales, en los cuales encuentran la libertad que muchas veces las líneas editoriales de sus periódicos limitan. Pero últimamente, muchos de ellos han tenido que renunciar a sus blogs, por incompatibilidad de caractereres, (para que no los renuncien) y otros porque son acusados por sus agencias y periódicos, de competencia desleal.
Existen corrientes de opinión, que consideran que la proliferación de reporteros freelance, podría trastocar las bases del gremio. Echar los sueldos por un despeñadero y generar una crisis en el sector. De alguna forma el cuento de siempre: La polémica de la usurpación profesional, como se ha dado en otros casos, como el de la informática.
Esta gente promete, que periodistas profesionales y escritores, te enseñarán como escribir artículos, reportajes y críticas, en la forma en la cual los editores las requieren y pagan por ellas. También comentan que serás asesorado en estilo, contenido, presentación, copyright, ética y legislación. Y en negritas resaltan, que te enseñarán como vender tus escritos en UK y alrededor del mundo. Vamos, un hágalo usted mismo, sin la incómoda, larga y costosa tortura universitaria.
Incluso, citando los ya tratados aquí estudios recientes, aseguran que podrías llegar a ganar hasta 40.000 pounds al año (¤60.000). Intentaré escanear el anuncio más tarde para que le podáis mirar. De momento la web que ponen en el anuncio es esta: www.wbjournalism.com pero no dejan ver mucho.
Lo que si me resulta curioso, es ver como Internet no hace más que propiciar la masificación y aceleración de prácticas antiguas, de cuando la gente se hacía una profesión explotando un talento particular, enrolándose como aprendiz o aficionado, tirando de cursitos y miles de horas de vuelo. En fin, que mis escritores favoritos no estudiaron literatura. Que los mejores reportajes que he leído, van firmados por autodidactas consagrados y los periodistas que más admiro, no lo son por sus reportajes, sino por sus novelas.
Ya algunos blogs muy famosos, son de hecho blogs personales de periodistas profesionales, en los cuales encuentran la libertad que muchas veces las líneas editoriales de sus periódicos limitan. Pero últimamente, muchos de ellos han tenido que renunciar a sus blogs, por incompatibilidad de caractereres, (para que no los renuncien) y otros porque son acusados por sus agencias y periódicos, de competencia desleal.
Existen corrientes de opinión, que consideran que la proliferación de reporteros freelance, podría trastocar las bases del gremio. Echar los sueldos por un despeñadero y generar una crisis en el sector. De alguna forma el cuento de siempre: La polémica de la usurpación profesional, como se ha dado en otros casos, como el de la informática.
Esta gente promete, que periodistas profesionales y escritores, te enseñarán como escribir artículos, reportajes y críticas, en la forma en la cual los editores las requieren y pagan por ellas. También comentan que serás asesorado en estilo, contenido, presentación, copyright, ética y legislación. Y en negritas resaltan, que te enseñarán como vender tus escritos en UK y alrededor del mundo. Vamos, un hágalo usted mismo, sin la incómoda, larga y costosa tortura universitaria.
Incluso, citando los ya tratados aquí estudios recientes, aseguran que podrías llegar a ganar hasta 40.000 pounds al año (¤60.000). Intentaré escanear el anuncio más tarde para que le podáis mirar. De momento la web que ponen en el anuncio es esta: www.wbjournalism.com pero no dejan ver mucho.
Lo que si me resulta curioso, es ver como Internet no hace más que propiciar la masificación y aceleración de prácticas antiguas, de cuando la gente se hacía una profesión explotando un talento particular, enrolándose como aprendiz o aficionado, tirando de cursitos y miles de horas de vuelo. En fin, que mis escritores favoritos no estudiaron literatura. Que los mejores reportajes que he leído, van firmados por autodidactas consagrados y los periodistas que más admiro, no lo son por sus reportajes, sino por sus novelas.
Fill the Blanks
16.02.04 19:00:00 1620.0 m.
Curiosidades
16.02.04 19:00:00 1620.0 m.
Curiosidades
Si bien la cantidad de lectores de este humilde cartero, es tan pequeña como para osar hacer este tipo de juegos, :crazy: creo que, para los que me siguen con benevolencia, esta es la forma más interesante en la que puedo escribir esta nota. El texto ha sido tomado de un libro de reciente publicación. Lo único que tienen que hacer es, pensar en respuestas para llenar los especios en blanco. Si alguien se anima, hasta puede justificar la respuesta.
Allí va:
Saludos.
Allí va:
En la clasificación mundial de las repúblicas bananeras, ............... ocupa ya el puesto número ... . En la policía, en la Administración, en las empresas municipales, en los medios o los hospitales, por donde quiera que se lance la mirada: la corrupción se extiende como una metástasis. Se soborna a empleados y funcionarios, los empresarios se meten en los bolsillos sumas gigantescas y a los políticos se les unta la mano.
Saludos.
Solidaridad, inventores y epidural (y próstata)
15.02.04 12:23:43 4170.0 m.
Reflexiones
15.02.04 12:23:43 4170.0 m.
Reflexiones
“...esto tuvo que haberlo inventado un hombre”. Siempre me ha llamado la atención esta expresión, que aflora de casi cualquier mujer cuando quiere referirse a la incomodidad, falta de delicadeza o completa humillación a la que son expuestas por ciertos “inventos” masculinos. Hablo de aquéllos que han sido efectivamente diseñados con la “intención” de mejorar sus vidas, no de las exclavisantes y degradantes imposiciones y vejaciones culturales. Sin malentendidos sexista pues, que además no me van como vasallo matriarcal.
Me resulta curioso, porque en realidad apelan a una Solidaridad de Género por parte del inventor. Quiero decir, que asumen que si lo hubiese inventado una mujer, probablemente se hubiese adaptado mejor a sus necesidades dado que experimentan en carne propia. De hecho, resulta lógico. Sin embargo, creo que en la mente de los inventores, hombres o mujeres, parace no haber consideraciones de género. Y aunque es cierto que podrían entenderse mejor las necesidades, no por ello satisfacerlas más adecuadamente.
A ver. Podríamos generalizar diciendo que casi el cincuenta por ciento de los profesionales de las ginecología y obstetricia son mujeres. Y con una presencia tan representativa, aun quedan algunas reinvidicaciones antiguas sin atención, como la vulnerabilidad física y emocional al parir acostadas, - ¡para comodida del médico! - o los helados instrumentos de oscultaciones preventivas. Lo mismo en el caso de los hombres, para los cuales la palabras examen de próstata producen sudures frios y palidéz cutánea
Hay un caso que viene como anillo al dedo, para ilustrar este tipo de ausencia de solidaridad de género en los inventores. Gertie Marx, fue una obstetra que se fajó en la lucha por popularizar el uso de la anestecia epidural, cuando ésta (la epidural) tenía muy mala fama. Escribió tres libros y casi un centenar de artículos sobre el embarazo, y dedicó toda su vida al estudio del alivio del dolor relacionado con el parto. Inventó la aguja que lleva su nombre, para facilitar la aplicación de la anestecia epidural, y miles de mujeres se benefician diariamente de su invento. Probablemente, si se les contara sobre los esfuerzos de Gertie Marx, dirían aquello de “mujer tenía que ser...” en alusión a que sólo una mujer que sabe lo que es parir, puede solidarizarse con ellas. Lo interesante, es que Gertie murió hace unos días, a los 91 años, sin haber tenido hijos.
Me resulta curioso, porque en realidad apelan a una Solidaridad de Género por parte del inventor. Quiero decir, que asumen que si lo hubiese inventado una mujer, probablemente se hubiese adaptado mejor a sus necesidades dado que experimentan en carne propia. De hecho, resulta lógico. Sin embargo, creo que en la mente de los inventores, hombres o mujeres, parace no haber consideraciones de género. Y aunque es cierto que podrían entenderse mejor las necesidades, no por ello satisfacerlas más adecuadamente.
A ver. Podríamos generalizar diciendo que casi el cincuenta por ciento de los profesionales de las ginecología y obstetricia son mujeres. Y con una presencia tan representativa, aun quedan algunas reinvidicaciones antiguas sin atención, como la vulnerabilidad física y emocional al parir acostadas, - ¡para comodida del médico! - o los helados instrumentos de oscultaciones preventivas. Lo mismo en el caso de los hombres, para los cuales la palabras examen de próstata producen sudures frios y palidéz cutánea
Hay un caso que viene como anillo al dedo, para ilustrar este tipo de ausencia de solidaridad de género en los inventores. Gertie Marx, fue una obstetra que se fajó en la lucha por popularizar el uso de la anestecia epidural, cuando ésta (la epidural) tenía muy mala fama. Escribió tres libros y casi un centenar de artículos sobre el embarazo, y dedicó toda su vida al estudio del alivio del dolor relacionado con el parto. Inventó la aguja que lleva su nombre, para facilitar la aplicación de la anestecia epidural, y miles de mujeres se benefician diariamente de su invento. Probablemente, si se les contara sobre los esfuerzos de Gertie Marx, dirían aquello de “mujer tenía que ser...” en alusión a que sólo una mujer que sabe lo que es parir, puede solidarizarse con ellas. Lo interesante, es que Gertie murió hace unos días, a los 91 años, sin haber tenido hijos.
Software Arqueológico
11.02.04 11:08:31 5830.0 m.
Curiosidades, Nota Dominguera
En aquellos días, el Caribe hervía en la moda informática. La adoptó del norte, con la misma transparencia y naturalidad con la que aceptó el béisbol, cuarenta años antes. Al principio, la atención estaba centrada en las máquinas, que se anunciaban con obsesivos detalles, como los botones de reset y turbo. Pero el software era otro cuento. Se obtenía sin ningún esfuerzo, intercambiándose, cual barajitas, entre amigos y vecinos. Incluso, y bajo el auspicio de institutos y universidades, eran facilitados por profesores como quien pasaba una guía de estudio. No había monopolio, y la diversidad genética era hermosamente saludable.
Era una fiebre. Curiosamente, los más propensos a padecerla, eran los médicos, que se dejaban contagiar con una facilidad pasmosa. En los pueblos, donde populaban las academias de computación, se llegaron a extremos anecdóticos: Conocí a una señora de su casa, reconvertida en cyberpitonisa, cuando descubrió en una de esas, un software que sacaba el biorritmo.
Además del sistema operativo, había que agenciarse una suite indispensable de software, desarrollado usualmente en solitario, por gringos en claustro que comían pizza y se dejaban la barba. Lo primero era un procesador de palabras. De los muchos que surgieron, uno de los que vivió su momento de gloría en el Caribe fue WordStar. Éste permitió la popularización de los carteles Se pasan trabajos en computadora. Wordstar, fue el primer software que conocí que implementaba un concepto parecido a los actuales plugins. Por ejemplo, para imprimir, formatear, o corregir ortografía, tirabas de otros programas independientes del core. Wordstar aún tiene una ristra de nostálgicos seguidores, que intercambian esos add-ons. Debo confesar, que incluso después de la aparición de la chocante y minimalista interfaz azulada de wordperfect y la popularización del monopolio de Word, usé Wordstar para desahogar mis penas. Como antaño, encontrar una copia legal de Wordstar es casi imposible, hay que estar pendiente de alguna subasta de software antiguo en ebay.
Por otro lado estaba el procesamiento de datos. El Jet Propultion Laboratory dio al mundo el estándar para el PC, el dBase. Durante años, este formato comandó esta rama y como muchos otros de su generación (foxpro, por ejemplo), sus historias de ascenso y caída están llenas de hazañas que merecen notas individuales. Aún hoy, dBase Inc mantiene los derechos sobre el producto y una que otra vez saca versiones de coleccionista.
Finalmente estaban las hojas de cálculo. Todas ellas muy famosas, como lotus 123, pero surgidas a partir del revolucionario concepto (nunca patentado) de VisiCalc. Como la joya de la nota, les dejo este linkde donde pueden obtener, una copia ejecutable del programa de manos de Dan Bricklin.
Si quieren jugar a la arqueología, ármense de brocha, cachucha y lleven los ojos bien abiertos cuando vean una computadora en algún chiringuito de lotería ilegal, muy probablemente allí hay una copia viva de dBase o Foxpro gestionando la suerte. También pueden encontrar yacimientos interesantes, en los bufetes de abogados carcamanes, donde muy seguramente Wordstar sigue dando la talla en sobre el difícil mundo del papel sellado.
Más:
http://www.oldsoftware.com/
http://www.euronet.nl/users/fvempel/software.html
http://www.seanet.com/~klaw/files.htm
http://www.undercoverdesign.com/dosghost/dos/dos_vers.asp#commercial
http://www.emsps.com/oldtools/versions.htm
11.02.04 11:08:31 5830.0 m.
Curiosidades, Nota Dominguera

Era una fiebre. Curiosamente, los más propensos a padecerla, eran los médicos, que se dejaban contagiar con una facilidad pasmosa. En los pueblos, donde populaban las academias de computación, se llegaron a extremos anecdóticos: Conocí a una señora de su casa, reconvertida en cyberpitonisa, cuando descubrió en una de esas, un software que sacaba el biorritmo.
Además del sistema operativo, había que agenciarse una suite indispensable de software, desarrollado usualmente en solitario, por gringos en claustro que comían pizza y se dejaban la barba. Lo primero era un procesador de palabras. De los muchos que surgieron, uno de los que vivió su momento de gloría en el Caribe fue WordStar. Éste permitió la popularización de los carteles Se pasan trabajos en computadora. Wordstar, fue el primer software que conocí que implementaba un concepto parecido a los actuales plugins. Por ejemplo, para imprimir, formatear, o corregir ortografía, tirabas de otros programas independientes del core. Wordstar aún tiene una ristra de nostálgicos seguidores, que intercambian esos add-ons. Debo confesar, que incluso después de la aparición de la chocante y minimalista interfaz azulada de wordperfect y la popularización del monopolio de Word, usé Wordstar para desahogar mis penas. Como antaño, encontrar una copia legal de Wordstar es casi imposible, hay que estar pendiente de alguna subasta de software antiguo en ebay.
Por otro lado estaba el procesamiento de datos. El Jet Propultion Laboratory dio al mundo el estándar para el PC, el dBase. Durante años, este formato comandó esta rama y como muchos otros de su generación (foxpro, por ejemplo), sus historias de ascenso y caída están llenas de hazañas que merecen notas individuales. Aún hoy, dBase Inc mantiene los derechos sobre el producto y una que otra vez saca versiones de coleccionista.
Finalmente estaban las hojas de cálculo. Todas ellas muy famosas, como lotus 123, pero surgidas a partir del revolucionario concepto (nunca patentado) de VisiCalc. Como la joya de la nota, les dejo este linkde donde pueden obtener, una copia ejecutable del programa de manos de Dan Bricklin.
Si quieren jugar a la arqueología, ármense de brocha, cachucha y lleven los ojos bien abiertos cuando vean una computadora en algún chiringuito de lotería ilegal, muy probablemente allí hay una copia viva de dBase o Foxpro gestionando la suerte. También pueden encontrar yacimientos interesantes, en los bufetes de abogados carcamanes, donde muy seguramente Wordstar sigue dando la talla en sobre el difícil mundo del papel sellado.
Más:
http://www.oldsoftware.com/
http://www.euronet.nl/users/fvempel/software.html
http://www.seanet.com/~klaw/files.htm
http://www.undercoverdesign.com/dosghost/dos/dos_vers.asp#commercial
http://www.emsps.com/oldtools/versions.htm
La nano-escritura
08.02.04 17:25:41 13090.0 m.
Curiosidades, Nota Dominguera
08.02.04 17:25:41 13090.0 m.
Curiosidades, Nota Dominguera
La obsesión por lo minúsculo ha llegado a la creación literaria. Ya sabía yo eso de la narrativa breve, de concursos de poesía brevísima por SMS, y de la preferencia generaliza por los bloggers sucintos. Pero lo que vi ayer, de novelas por entregas vía mensaje de texto, que comienzan en España y ya causan furor en Japón, me dejan el mismo feeling de quien sale de viaje con la seguridad de olvidarse algo en casa.
Yo admiro mucho a los escritores que viven de escribir, porque debe ser la profesión más inestable que existe. Hacer que disfrutes con la forma de contar los cuentos, más que de los cuentos mismos, es una virtud muy mal pagada. Por eso siento que los nano-escritores, deben ser unos seres especiales, porque no reducen, sino que crean en pequeño. Y eso es extremadamente agobiante.
Hace como dos años, padecía de una economía indecorosa. No jugaba a la lotería porque recordaba las palabras de mi madre: El que juega por necesidad, pierde por obligación. Una mañana, mientras capeaba el temporal, leí que un periódico gratuito abría un concurso de narrativa mínima, con un premio de quinientos euros. Ajá, me dije, ¡quinientos euros! :>
Yo no escribo ni mucho menos. Dios me libre. Me medio gano la vida como podólogo. Pero una que otra vez, me salen escritos espontáneos, indisciplinados, como para drenar alguna contrariedad, como saco de boxeo pues. Así que cogí uno de esos, el más pequeño, y me dispuse meterlo en las ¡200 palabras! límite del concurso. Lo releí hoy para esta nota y de verdad, debí estar muy desperado para haberme atrevido :crazy:: Parafraseando a mi madre. El que escribe por necesidad, se muere de hambre por obligación. Lo muestro aquí, con la sensación de quien expone a un hijo deforme y como una excusa perfecta para tirarlo por el barranco.
Contened las burlas. Haz click en "leer más" para ver la versión hidratada, sin ninguna corrección, que se escribió sola hace como diez años, en un aeropuerto rural. Aunque estoy tranquilo, esta nota ya está muy larga como para que nadie haya llegado hasta aquí. :>>
Yo admiro mucho a los escritores que viven de escribir, porque debe ser la profesión más inestable que existe. Hacer que disfrutes con la forma de contar los cuentos, más que de los cuentos mismos, es una virtud muy mal pagada. Por eso siento que los nano-escritores, deben ser unos seres especiales, porque no reducen, sino que crean en pequeño. Y eso es extremadamente agobiante.
Hace como dos años, padecía de una economía indecorosa. No jugaba a la lotería porque recordaba las palabras de mi madre: El que juega por necesidad, pierde por obligación. Una mañana, mientras capeaba el temporal, leí que un periódico gratuito abría un concurso de narrativa mínima, con un premio de quinientos euros. Ajá, me dije, ¡quinientos euros! :>
Yo no escribo ni mucho menos. Dios me libre. Me medio gano la vida como podólogo. Pero una que otra vez, me salen escritos espontáneos, indisciplinados, como para drenar alguna contrariedad, como saco de boxeo pues. Así que cogí uno de esos, el más pequeño, y me dispuse meterlo en las ¡200 palabras! límite del concurso. Lo releí hoy para esta nota y de verdad, debí estar muy desperado para haberme atrevido :crazy:: Parafraseando a mi madre. El que escribe por necesidad, se muere de hambre por obligación. Lo muestro aquí, con la sensación de quien expone a un hijo deforme y como una excusa perfecta para tirarlo por el barranco.
Lo siento, usted no tiene reservación para el infierno. Así se lo soltó la chica del mostrador, maquillada con el reflejo de pantalla verde, y sin la cortesía del contacto visual. Él intentó explicarle infructuosamente, como a una novia enojada, que era imposible, que había venido al mundo con esa reserva. Pero la chica, con aire de diplomático japonés y fingiendo escuchar, le pidió dejar pasar a las otras personas de la cola.
Colapsado salió al pasillo, arrastrando su equipaje antiguo, el papel higiénico en caso de desesperación de su metabolismo y un cargamento de etcéteras para gestionarse el infinito. Tras una reflexión de asfixia, decidió solucionar su problema al estilo antiguo: implorando misericordia ante la elevadísima excelencia de la señorita de Atención al Pasajero. Como esperar no le era extraño, optó por disfrutar del jugueteo previo y así apreciar más la frase orgásmica del “en qué puedo ayudarle”. En eso, respiró hondísimo y escupió precozmente la carga de sus conflictos existenciales, que fueron a dar a la mueca neutra de un: sea tan amable de anotarse en esta lista de espera. Es todo lo que puedo hacer por usted. ¡Ah! le informo que hay previsiones de mal tiempo.
Contened las burlas. Haz click en "leer más" para ver la versión hidratada, sin ninguna corrección, que se escribió sola hace como diez años, en un aeropuerto rural. Aunque estoy tranquilo, esta nota ya está muy larga como para que nadie haya llegado hasta aquí. :>>
Atención Telefónica
04.02.04 00:01:00 5290.0 m.
Reflexiones, Curiosidades
Desde que entró en desuso la Santa Inquisición, hemos hecho infructuosos esfuerzos para buscar formas eficientes de torturar al hereje. El advenimiento de la modernidad ha resuelto el entuerto, y nos ha dotado con una de las más sublimes, a la par que eficaces, formas de tortura: El servicio de atención al cliente.
Todo empezó un lunes por la mañana, cuando el dueño del negocio se encontraba indispuesto. En eso se le ocurrió delegar la recepción de quejas, que cortésmente ofrecía a sus clientes, a un empleado sobrino del marqués de Sade, que estaba desocupado y a quién no le importaba para nada el negocio. Éste, auspiciado por la complicidad masoquista de sus clientes, hacía ver como que las cosas iban de maravilla y que los clientes necesitaban de atención, mientras repartía con ímpetu las dosis de latigazos. Se hacían colas y colas de espera y se intuyó que era bueno.
De la noche a la mañana, surgieron los Departamentos de Atención al Cliente, como eufemismo sustitutivo para el malsonante Departamento de Quejas. Se contrató personal y se encargó su formación en caradurismo, a funcionarios expulsados del sector público por maltrato de animales. Consecuentemente, las empresas comenzaron a ¡cobrar al cliente por recibir sus quejas! y a refinar sus tratamientos para evitar las antiestéticas marcas corporales, producidas por los latigazos: Colas interminables, caídas del sistema, variaciones de temperatura, abandonos programados de taquilla, y un fondo musical de AM dominguera. Todo con una pulcritud científica ante la cual Taylor se quitaría el sombrero.
Con el tiempo, se reportaron hechos lamentables de agresiones físicas y hasta asesinatos en las oficinas de las empresas. Había que buscar una solución, así nació el servicio no presencial. La temida "Atención" Telefónica. De paso, se borró de un plumazo el requisito de “buena presencia” en las solicitudes de personal, y se comenzó a emplear a los feos, que además son más baratos.
Pero en el primer mundo es donde han alcanzado el cenit, con la invención del Call Center y el completo outsourcing de la atención telefónica. De entrada no hace falta formar a nadie, el único requisito es saber leer y escribir (más o menos). También está muy bien visto si no tienes conocimientos acerca de los servicios de la empresa, eso ayuda a desesperar a los clientes sin esforzarse. Luego, el cliente realiza la llamada a un teléfono de pago por el que la empresa recibe ingresos. Lo programan con el tiempo mínimo de espera y hay algunos que hasta tienen una rutina de ruleteo aleatorio incorporado, para alargar la llamada.
Finalmente, luego de preguntar por obviedades dilatantes, los simpáticos “operadores” - que a mi juicio también son víctimas - se limitan a pulsar un botón en el sistema que les proporciona una respuesta aleatoria, de forma independiente del problema del cliente. Si el cliente se ofusca (¡uh! ¡quiero más!), otra respuesta aleatoria y así hasta el infinito, total, es una ofuscación rentable.
04.02.04 00:01:00 5290.0 m.
Reflexiones, Curiosidades

Todo empezó un lunes por la mañana, cuando el dueño del negocio se encontraba indispuesto. En eso se le ocurrió delegar la recepción de quejas, que cortésmente ofrecía a sus clientes, a un empleado sobrino del marqués de Sade, que estaba desocupado y a quién no le importaba para nada el negocio. Éste, auspiciado por la complicidad masoquista de sus clientes, hacía ver como que las cosas iban de maravilla y que los clientes necesitaban de atención, mientras repartía con ímpetu las dosis de latigazos. Se hacían colas y colas de espera y se intuyó que era bueno.
De la noche a la mañana, surgieron los Departamentos de Atención al Cliente, como eufemismo sustitutivo para el malsonante Departamento de Quejas. Se contrató personal y se encargó su formación en caradurismo, a funcionarios expulsados del sector público por maltrato de animales. Consecuentemente, las empresas comenzaron a ¡cobrar al cliente por recibir sus quejas! y a refinar sus tratamientos para evitar las antiestéticas marcas corporales, producidas por los latigazos: Colas interminables, caídas del sistema, variaciones de temperatura, abandonos programados de taquilla, y un fondo musical de AM dominguera. Todo con una pulcritud científica ante la cual Taylor se quitaría el sombrero.
Con el tiempo, se reportaron hechos lamentables de agresiones físicas y hasta asesinatos en las oficinas de las empresas. Había que buscar una solución, así nació el servicio no presencial. La temida "Atención" Telefónica. De paso, se borró de un plumazo el requisito de “buena presencia” en las solicitudes de personal, y se comenzó a emplear a los feos, que además son más baratos.
Pero en el primer mundo es donde han alcanzado el cenit, con la invención del Call Center y el completo outsourcing de la atención telefónica. De entrada no hace falta formar a nadie, el único requisito es saber leer y escribir (más o menos). También está muy bien visto si no tienes conocimientos acerca de los servicios de la empresa, eso ayuda a desesperar a los clientes sin esforzarse. Luego, el cliente realiza la llamada a un teléfono de pago por el que la empresa recibe ingresos. Lo programan con el tiempo mínimo de espera y hay algunos que hasta tienen una rutina de ruleteo aleatorio incorporado, para alargar la llamada.
Finalmente, luego de preguntar por obviedades dilatantes, los simpáticos “operadores” - que a mi juicio también son víctimas - se limitan a pulsar un botón en el sistema que les proporciona una respuesta aleatoria, de forma independiente del problema del cliente. Si el cliente se ofusca (¡uh! ¡quiero más!), otra respuesta aleatoria y así hasta el infinito, total, es una ofuscación rentable.
Coleccionista de Fracasos: Ausencia simulada.
01.02.04 00:01:00 5440.0 m.
Reflexiones, Bienestar
01.02.04 00:01:00 5440.0 m.
Reflexiones, Bienestar
Los abuelos de García Márquez querían evitar a toda costa, que su hija se casara con un insistente pretendiente, que a la postre sería el padre del Gabo. Para lograrlo salieron en peregrinación con la chica por varios pueblos, con la intención de favorecer el olvido, confiados en que era un capricho pasajero. Pero omitieron el factor tecnológico en su estrategia: El pretendiente en cuestión era el telegrafista del pueblo, y éste se aprovechó de la red, y la complicidad de los operadores de los distintos nodos, para seguirle la pista a la chica y mantenerse en comunicación.
Desde niño he visto fracasar a padres en la azarosa tarea de ahuyentar a un pretendiente inconveniente. Me refiero a esos amores emperrados que se hacen más grandes en las adversidades y que, a juicio de los padres, puede desgraciar la vida de sus hijos.
El método por excelencia era procurar el alejamiento de las partes, simular la asencia mutua, casi siempre recurriendo a una desconocida tía lejana. El método solía funcionar en apariencia y las cosas como que cogían su cauce, con más o menos fortuna, dependiendo del tiempo efectivo de alejamiento y de la imaginación de los enamorados, pero generalmente era un fracaso, uno de uso recurrente. Acúsome de estar trarando un tema-agua-tibia, pero es que ya casi no se habla de ellos, y es una pena.
El punto crítico de la estrategia era solucionar un problema simulando su ausencia. Y creo que este tipo de estrategia fracasa por una consecuencia muy peligrosa: potencia la imaginación. En el caso de nuestro ejemplo es la añoranza, que para efectos prácticos utiliza la imaginación intensa de los enamorados para corregir la diferencia con la realidad que no les gusta, y hace aumentar el sentimiento de enamoramiento. Me da la impresión que para algunas cosas, la imaginación es mas fuerte que la realidad, nos impacta más y puede llegar a tener mayor influencia, positiva o negativamente, sobre nuestros sentimientos. Nos permite pasar a la acción o nos inmoviliza del todo.
Como neófito sentimental, me arriesgo a soltar que no existe ningún sentimiento que no surja de la imaginación, con lo cual, el simular o forzar la ausencia de un problema, una persona, un peligro o un sentimiento en si mismo, solo consigue potenciarlo a través de la imaginación, y si lo que queremos “ausenciar” es algo que nos desagrada o amenaza, mal la llevamos. No me refiero al concepto de prohibición, que es una ausencia real (que hace que actuemos movidos por otras fuerzas), sino a eso de hacernos los locos, hacer como que las cosas no existen, eso es un esfuerzo tan enorme como inútil. Ese es el fracaso recurrente al cual me refiero. Topo con él en casi todos los campos, pero principalmente en el empresarial y en el educativo.
El problema es que aprender esto se convierte en un ejemplo clásico de conocimiento inútil, dado que es muy fácil caer en la tentación de simular la ausencia y muy difícil controlar la imaginación.
Desde niño he visto fracasar a padres en la azarosa tarea de ahuyentar a un pretendiente inconveniente. Me refiero a esos amores emperrados que se hacen más grandes en las adversidades y que, a juicio de los padres, puede desgraciar la vida de sus hijos.
El método por excelencia era procurar el alejamiento de las partes, simular la asencia mutua, casi siempre recurriendo a una desconocida tía lejana. El método solía funcionar en apariencia y las cosas como que cogían su cauce, con más o menos fortuna, dependiendo del tiempo efectivo de alejamiento y de la imaginación de los enamorados, pero generalmente era un fracaso, uno de uso recurrente. Acúsome de estar trarando un tema-agua-tibia, pero es que ya casi no se habla de ellos, y es una pena.
El punto crítico de la estrategia era solucionar un problema simulando su ausencia. Y creo que este tipo de estrategia fracasa por una consecuencia muy peligrosa: potencia la imaginación. En el caso de nuestro ejemplo es la añoranza, que para efectos prácticos utiliza la imaginación intensa de los enamorados para corregir la diferencia con la realidad que no les gusta, y hace aumentar el sentimiento de enamoramiento. Me da la impresión que para algunas cosas, la imaginación es mas fuerte que la realidad, nos impacta más y puede llegar a tener mayor influencia, positiva o negativamente, sobre nuestros sentimientos. Nos permite pasar a la acción o nos inmoviliza del todo.
Como neófito sentimental, me arriesgo a soltar que no existe ningún sentimiento que no surja de la imaginación, con lo cual, el simular o forzar la ausencia de un problema, una persona, un peligro o un sentimiento en si mismo, solo consigue potenciarlo a través de la imaginación, y si lo que queremos “ausenciar” es algo que nos desagrada o amenaza, mal la llevamos. No me refiero al concepto de prohibición, que es una ausencia real (que hace que actuemos movidos por otras fuerzas), sino a eso de hacernos los locos, hacer como que las cosas no existen, eso es un esfuerzo tan enorme como inútil. Ese es el fracaso recurrente al cual me refiero. Topo con él en casi todos los campos, pero principalmente en el empresarial y en el educativo.
El problema es que aprender esto se convierte en un ejemplo clásico de conocimiento inútil, dado que es muy fácil caer en la tentación de simular la ausencia y muy difícil controlar la imaginación.


